martes, mayo 23, 2017

ALUCINACIONES PRESIDENCIALES.



“CUANDO VISITO regiones, como hoy acá en Biobío, y veo lo que hemos avanzado, confirmo que valió mucho volver a Chile para ser Presidenta”, escribió ella en su cuenta personal de Twitter el viernes pasado estando de gira en esa zona. No deja de ser sorprendente la desconexión con la realidad que esta declaración deja de manifiesto. Al punto que pareciera tratarse de una verdadera alucinación. Esto en el sentido más literal del término, es decir, una ofuscación o un intento por seducir haciendo que se tome una cosa por otra. O, en todo caso, al menos un fantaseo o confusión. Los crudos hechos que arroja el segundo período de gobierno de Bachelet contrastan frontalmente con la imagen que ella se forja y transmite sobre el mismo. A estas alturas pocos, incluso entre quienes votaron por ella en 2013, se animan a afirmar que haya sido un acierto su regreso a La Moneda. La idea ampliamente predominante, en cambio, es que el tiempo corrido de este cuatrienio ha sido francamente malo.
La desvinculación de la primera mandataria con la verdad no resulta novedosa. No es la primera vez que se muestra alejada de la realidad y se despacha desaciertos comunicacionales como el señalado. La raíz de ambos aspectos descansa en un factor de innegable efecto hipnótico: el vértigo ideológico que parece embargarla. El mismo que le haría ver como adecuadas reformas estructurales que a todas luces no lo son, ni teórica ni prácticamente, como las que su gobierno se ha empeñado en sacar adelante (tributaria, laboral, educacional y constitucional) a todo trance; que la incapacitaría para reconocer el carácter terrorista del vandalismo declarado en la Región de La Araucanía y adoptar las decisiones correctivas consecuentes; que le generaría cierta ceguera para advertir los magros resultados obtenidos por la economía durante los últimos años y percibir que sin crecimiento económico es virtualmente imposible dar cabida al mayor desarrollo y justicia social que dice anhelar para Chile; que la obnubilaría en el camino hacia la conformación de una sociedad de derechos (sociales e individuales), sin la contraparte de los consiguientes deberes y responsabilidades; y más.
La cuestión de fondo radica en que  la sociedad chilena concreta y singular no parece ser en general lo relevante para Bachelet a la hora de comprender sus necesidades y concebir las soluciones que éstas reclaman. Prima, en cambio, una concepción a priori y abstracta de lo que aquella y sus ciudadanos deben (llegar a) ser, independientemente de sus naturalezas y características peculiares. Por cierto, este es el rasgo propio y distintivo de las cosmovisiones ideológicas, siempre enajenadas y enajenantes. La acción política se realiza entonces de espaldas y hasta en contra de la realidad, no importando cuánto daño o destrucción social pueda generar ella. Se retorna así al recordado “avanzar sin transar” -que, imbuido de rasgos mesiánicos, impulsa a perseverar contra toda evidencia camino al despeñadero. Lo señalado no revestiría mayor gravedad si se estuviese haciendo referencia a las fantasías de un miembro común y corriente de la patria, pero lamentablemente corresponden a las ilusiones de una persona que desde la primera magistratura de la nación ha demostrado estar dispuesta a gastar todo el enorme capital político obtenido en aras de intentar materializar auténticos malos sueños utópicos, procurando voluntaristamente tornar en realidad las alucinaciones presidenciales.
Alvaro Pezoa.

domingo, mayo 21, 2017

¿CUÁNTA DESCARGA DE INMUNDICIA RESISTE UN PAÍS?



¿Cuánta descarga de odios, descalificaciones, insultos y ataques, en una palabra, de inmundicia, resiste un país antes de hundirse en una crisis profunda y sostenida? Me hago esta pregunta recorriendo la apacible ciudad italiana de Asís, tras conversar con chilenos cosmopolitas que siguen con azoro, desasosiego y temor, al igual que muchos otros compatriotas, el debate político de Chile.

En este año de elecciones, casi no escuchamos ya de los políticos planteamientos sobre cómo piensan superar el estancamiento económico, la mediocridad en la gestión pública o la polarización en que estamos empantanados. En lugar de anunciar cómo afrontarían estos asuntos, algunos presidenciables se especializan en denostar a los adversarios y eludir los desafíos nacionales, contribuyendo aun más al desprestigio de la política y a la polarización de la ciudadanía.

La voz cantante en el emponzoñamiento del clima la llevan figuras de partidos y parlamentarios, es decir, personas que viven, y muy bien, de los contribuyentes. Día a día, invariablemente, entrevista tras entrevista, algunos van dosificando su veneno contra rivales a los que consideran enemigos, sin darse cuenta de que la inmundicia que reparten cae al final sobre la política y ellos mismos. Presenciamos en el país una campaña sucia inédita, cuyos límites aún no vemos, una campaña dotada hasta de tonton macoutes verbales, lo que no presagia nada bueno.

Urge que la clase política recapacite y ponga paños fríos a los arrebatos y al deplorable espectáculo que está brindando. No puede seguir el "todo vale". Los políticos deben saber que cargan con una pesada historia, de la que no pueden desentenderse: fue la ineptitud de nuestra clase política para brindar un cauce regular a sus profundas diferencias, la que arrastró al país al 11 de septiembre de 1973. Enfrentada a un desprestigio sin parangón y a una etapa álgida, esa clase debe demostrar que aprendió de los errores y dolores de Chile, y no olvidar que sirve de modelo a la forma en que la sociedad debate políticamente.

Es entre los políticos donde surgió este clima que ha terminado contagiando a muchos. Son ellos los responsables iniciales y los llamados en primera instancia a contribuir con el ejemplo a elevar el tenor de los debates. No es casual el odio y las descalificaciones que nutren la discusión (si se la puede llamar así) sobre política chilena en las redes sociales. Desde el anonimato son usuales descalificaciones extremas. En este clima encabritado tampoco es casual que surjan agresiones a presidenciables, como ocurrió a Felipe Kast, quien fue atacado por delincuentes. Es probable que estas acciones aumenten, lo que perjudicará a la misma clase política.

Chile fue por años un país donde hasta sus presidentes podían pasearse por las calles, ir a un restaurante y asistir a actos públicos sin correr el peligro de ser insultados ni agredidos. Uno puede entender la ira ciudadana hacia políticos que muestran una brecha gigante entre lo que predican y el modo en que viven, o hacia quienes azuzan los ánimos contra sectores sociales, pero nada justifica la agresión verbal ni física contra ellos. La democracia se mata primero con palabras, luego con hechos. Por ello, la clase política tiene innegable responsabilidad en el deterioro de la convivencia y la erosión de la textura cívica del país.

No afirmo que la práctica de desacreditar al adversario conduzca necesariamente a una tragedia, pero sí que a Chile le tomará años desmontar este clima, atemperar los ánimos, apaciguar los odios, desandar lo andado, aprender a debatir y a encontrar los espacios para el entendimiento, el consenso y el reencuentro nacional. Dividir a un país no cuesta tanto, basta un populista dispuesto a incendiar la pradera. Pero recuperar la unidad nacional, cultivar la tolerancia y elaborar un sueño común, que inspire y fortalezca a Chile, tarda años, cuando no decenios. Si continúa prosperando este odioso clima político, se estará pavimentando la vía hacia un Chile más escéptico, y tal vez más intolerante y monologante.

Los políticos, que se hallan en la cúspide de la desaprobación ciudadana, deben recapacitar y comenzar a debatir mostrando mínima solidez, conocimiento de causa y altura de miras y, lo más importante, consideración y respeto hacia la ciudadanía. El espectáculo que vienen ofreciendo a través de los medios es a menudo chabacano, bochornoso e irritante, de efecto dañino para la cultura democrática y nocivo para el alma de Chile. 

Roberto Ampuero.

viernes, mayo 19, 2017

MILITARES.


Hasta hace poco más de un mes, yo no conocía para nada al señor Paúl y a su obra. Eso es algo que hay que tener en consideración. Hay también que tener en consideración que a finales del Gobierno Militar yo era un opositor al régimen: creé y presidí movimientos de independientes que estuvieron por el NO y que posteriormente estuvieron por la democratización de Chile y por la candidatura del presidente Aylwin. Eso es también es un hecho. Y también es un hecho que como candidato a parlamentario, en la elección del año 89, hice la petición de investigación y castigo de las violaciones de derechos humanos ocurridas durante el período del presidente Pinochet una parte central de mi discurso de esa época. Eso también es un hecho.
Por lo tanto, esos tres hechos sumados me obligan a explicarles por qué hoy, con complacencia y honor estoy aquí. Porque parece un contrasentido, pero es un contrasentido bastante fácil de explicar. A partir del año pasado, la evolución de Chile comenzó a producirme creciente inquietud, creciente malestar, y eso se tradujo en que me escocieron las manos y comencé a escribir periódicamente artículos que hacía con ellos lo único que podía hacer, que era enviarlos a El Mercurio, concretamente. Algunos los publicaron, otros no los publicaron. Pero los que publicaron bastaron para que comenzara a menudear en mi oficina una lluvia de comentarios, incluso de visitas personales de gente que quería rebatirme o reafirmarme, y sobre todo dar opiniones —que era lo más valioso de todo— respecto a muchos aspectos que intuían tocados y que motivaban mi actividad. Esta lluvia de comentarios comenzó a preocuparme en cuanto muchos de ellos provenían de miembros en retiro de las FF.AA. y eso empezó a generar en mí la creciente sensación de que se había producido un abismo de resentimiento, de desconfianza, entre la sociedad civil y la sociedad militar. Esa situación llego a su cúspide con la celebración —vergonzosa a mi juicio— del cuadragésimo aniversario del movimiento militar de 1973. Esa celebración, que fue para mí personalmente muy dolorosa, motivó un artículo especialmente melancólico, podríamos llamar, dedicado al tema de la falsificación de lo ocurrido en 1973 y del significado del antes y después de lo que entonces había ocurrido.
Ese artículo hizo que la llovizna de comentarios, se transformara en una lluvia persistente. Y comenzó a aparecer ante mis ojos toda la amplitud del abismo que yo había sospechado. Eso motivó que yo, ya francamente inquieto, decidiera hacer una pequeña recopilación de los argumentos que había escuchado respecto a por qué se había producido este abismo. Y escribí un artículo que nunca vio la luz pública sobre el tema este del resentimiento militar, producto del tratamiento que había tenido el problema de los derechos humanos durante los veinticinco años de democracia después de la salida del general Pinochet. Este artículo lo conoció el señor Paúl porque, si bien nunca fue publicado, yo se lo mandé a un par de amigos que habían participado y me habían ayudado en esta pequeña investigación —llamémosla, de motivos— y alguno de ellos —él no me quiso decir quien— le habrá traspasado una copia, porque él lo leyó y se sintió movido a visitarme; y esto, hace 5 semanas. Las razones por las cuales se sintió movido son, y creo que es mucho más fácil que yo lea la parte del artículo al que me refiero. Este artículo se compone de una introducción que, como es corta, la voy a leer también, porque creo que sitúa a lo que sigue en su debido contexto. El artículo se titula “Militares”.
Desde que existe historia de naciones y estados, es posible apreciar como todos ellos, sin excepciones, han tenido que adaptarse y resignarse a la siempre difícil convivencia con dos grupos internos que, siendo imprescindibles, llevan una vida segregada regida por costumbres, reglas, prácticas y hasta éticas distintas de las del resto de sus conciudadanos, y ello por la naturaleza y praxis propias de sus funciones: esos grupos son el de los militares y el del clero. La historia también nos enseña que la incomprensión o el desconocimiento de estas insoslayables diferencias han conducido, en numerosas ocasiones, a amargos y prolongados conflictos.
Cuando un ciudadano abraza la carrera militar, pone su vida a disposición de la irrestricta defensa de su patria y de sus conciudadanos y abdica de numerosos derechos que asisten a sus compatriotas. Para él no habrán horarios máximos ni derecho a huelga o siquiera manifestación, no habrá oportunidades de fortuna ni de carreras meteóricas. Más trascendentalmente aún, debe renunciar a buena parte de su libre albedrío porque, siendo el acatamiento ciego y la coordinación perfecta requisitos indispensables para la eficiencia bélica, es necesario postergar los instintos y la conciencia individual en aras del sacrosanto principio de la obediencia debida. En reconocimiento de las importantísimas restricciones que la vida militar impone a sus cultores, y atendida la insoslayable necesidad de ella, todos los estados le otorgan y le han siempre otorgado un estatus especial, con sus propias leyes, sus propias tradiciones, sus propios tribunales, su propia previsión y hasta su propia ética. Todo ello porque sería impensable regir un universo tan diferente con las mismas reglas y criterios con que funciona el resto de la sociedad.
En tiempos normales, las enormes diferencias entre el mundo militar y el mundo de los civiles no generan mayores problemas, básicamente porque se mantienen separados hasta físicamente. Pero cuando, por las circunstancias que sean, los militares se transforman en soporte directo de un gobierno, los roces entre los dos sistemas de vida se multiplican y derivan en conflictos de dolorosas consecuencia. Es precisamente lo que ocurrió en Chile durante el largo régimen liderado por el general Augusto Pinochet.
Esta es la introducción. Ahora vayamos a la parte que conmovió a nuestro amigo Paúl. Dice:
Basta esta sucinta reflexión sobre lo que todos sabemos para sospechar la anchura y profundidad del abismo que se ha creado entre la sociedad civil y el mundo castrense a raíz del tratamiento que le ha dado la nueva democracia chilena a las violaciones de derechos humanos ocurridas durante ese periodo. Y ello por razones tan numerosas como evidentes, que voy a leer y que son un extracto de lo que digo:
–        Porque, en base a dudosas argumentaciones, se arrastró a tribunales civiles a muchos que debieron ser juzgados en su propio ámbito militar.
–        Porque, en base a otros dudosos argumentos, se eludió la ley de amnistía y se anuló incluso el límite de tiempo mediante el inverosímil expediente de considerar la desaparición como delito de secuestro permanente.
–        Porque muchos militares fueron condenados por los mismos tribunales civiles que fueron mas culpables que ellos como instrumentos de los crímenes del régimen al que obsecuentemente sirvieron.
–        Porque casi ninguno de los verdaderos responsables volitivos de esos crímenes desfiló ante los tribunales de justicia.
–        Porque hoy, a cuarenta años de los hechos, se sigue acosando a muchos que eran subalternos de subalternos en aquella época.
–        Porque se hizo tabla rasa del dogma de la obediencia debida, que hasta los aliados respetaron después de la Segunda Guerra Mundial, y a pesar del mayor genocidio que conoce la historia de la humanidad (solo se juzgó y condenó a aquellos en que se pudo demostrar que tenían el libre albedrio suficiente para evitar los crímenes en que participaron).
–        Porque la casi mitad de Chile que casi logró prolongar el régimen militar hace veinticinco años enmudeció y desapareció como por encanto cuando llegó la hora del ajuste de cuentas. Hoy es tan difícil encontrar un pinochetista como fue difícil encontrar un allendista a los pocos meses de gobierno castrense.
–        Porque el aprovechamiento político del asunto de los derechos humanos llegó a límites repugnantes el pasado septiembre, en que, con la propia colaboración del gobierno, se falsificó la historia en forma que el propio Homero habría envidiado. Esta alusión a Homero se refiere a que los griegos se demoraron entre tres y cuatro siglos en mitificar la probablemente insignificante Guerra de Troya, en el poema épico más famoso de la humanidad. En Chile, en solo veinticinco años han mitificado lo ocurrido hace cuarenta años, en una forma que no la reconocemos los que la hemos vivido.
–        Porque ver a los comunistas embanderar el penal Cordillera cuando su partido es miembro centenario de un panel internacional autor de los peores crímenes contra los derechos humanos que se conocen, es una afrenta insoportable para los militares chilenos (como que uno de ellos se suicidó de vergüenza).
–        Porque la repetida historia de que todo lo ocurrido afecta a personas y no a la institución militar es un eufemismo que no creen ni los que lo afirman.
–        Porque de sus caídos en la “guerra sucia” nadie se acuerda en el mundo civil, mientras que Santiago arde en cada aniversario del joven combatiente que cayó desafiando la ley y el orden.
Bueno, esta es la enumeración de causales del abismo que yo he señalado. Y terminé con el comentario siguiente:
No se vaya a creer que esta enumeración significa que yo piense que los crímenes de los militares durante el gobierno del general Pinochet debieron quedar impunes. De hecho, como candidato parlamentario de la Concertación en las elecciones de 1989, clamé públicamente por verdad y justicia y me sentí muy orgulloso cuando el presidente Aylwin inició ese camino a pesar del estrecho espacio de maniobra que tenía su gobierno. Pero en un cuarto de siglo lo que comenzó siendo “verdad y justicia” se convirtió en escarmiento y venganza y últimamente en caza de brujas y aprovechamiento político, en que hasta el Partido Comunista enarbola la defensa de derechos humanos mientras se le caen de la mochila los recuerdos de Stalin, Ceacescu, los Castro y la plaza Tienament, ante los cuales no hizo otra cosa que rendir homenajes.
Creo que Chile no puede vivir con un foso de recelo y resentimiento entre la sociedad civil y el estrato militar. No tenemos situación internacional para continuar con lo que, a estas alturas, no es otra cosa que un sainete en cuyo reparto nunca estuvieron todos los que son ni son todos los que estuvieron. Hace rato que sonó la hora en que, por el bien y la seguridad de Chile, hay que ponerse a la tarea de restaurar el respeto y la confianza entre esos dos universos. Yo no sé si los políticos chilenos han postergado esa imprescindible tarea por ceguera intelectual o por conveniencia electoral —como demostró el aquelarre de septiembre pasado—, pero sí sé que mejor harían en aplicarse a resolver este problema de imperativa importancia en lugar de perder el tiempo atendiendo a la agenda que les dictan los agitadores de la calle.
Bueno, este fue el artículo que llegó por misteriosas rutas a oídos de Adolfo Paúl, quien decidió visitarme. Me preguntó si yo conocía su obra. Le dije que no y me pidió que la leyera, la estudiara y la analizara dentro de mis capacidades y que si yo estaba conforme con esa lectura me pidió que fuera uno de los presentadores.
Yo me llevé la obra a mis vacaciones y la leí en lo básico, en lo que más captaba, pues no tengo formación jurídica, por tanto no puedo opinar sobre esa materia como lo hizo mi ilustre colega; pero ni siquiera me interesaba mucho, las leyes de los hombres son a veces distintas de la justicia, y la justicia es lo que yo creo y no lo que dicen la Corte Suprema o los jueces. De manera que estudié la obra y estoy aquí con agrado y con honor, porque es una obra, en primer lugar, valiente, en un país donde el valor no es frecuente; es valiente porque toca un tema que es “políticamente incorrecto”, pero lo “políticamente incorrecto” a veces es mucho más importante y mucho más trascendente de lo que pudiera ser lo “políticamente correcto”.
Este libro es, en primer lugar, un libro valeroso en una sociedad que no se caracteriza por su valor. En segundo lugar, es un libro macizo; detrás de éste hay un estudio, un profundo análisis y, seguramente, muchas horas y años de trabajo. Es un libro importante; es un libro que todos los chilenos —no nos hagamos ilusiones— debieran conocer, porque arroja luces sobre la historia. Los pueblos que olvidan su historia están condenados a reviviría y ocurre que después de veinticinco años de democracia, gran parte de los chilenos cree en el mito de que hace cuarenta años una usurpación instigada terminó con el mejor de los gobiernos que ha tenido Chile. Calculen ustedes si eso es sostenible, cuando el presidente Allende es, sin ninguna duda, el peor presidente que haya tenido la República desde su fundación. Entonces, la verdad de las cosas es que por eso este es un libro importante y es por eso que yo, de todo corazón, se los recomiendo como estudio y como lectura.
Muchas gracias.
Orlando Sáenz Rojas.

viernes, mayo 12, 2017

MAGNATES ROJOS DEL PS.



Obviamente todo el mundo dentro de la “elite” conocían las inversiones capitalistas del PS. Dentro de ellas, sus inversiones en la empresa del “yerno del dictador”, el mismo que los coimeaba. Era una carta bajo la manga de Pinki y Cerebro, la que utilizaron justo cuando los santurrones de alta calidad moral del PS (recordemos que los que no alcanzaron a trepar muros de conventos y embajadas sufrieron por el pueblo) se daban un festín con el fideicomiso tuerto del magnate. La tuya y dos más. Fin de la discusión.

No es necesario insistir que los socialistas aman el dinero más que nadie. Que son socialistas para hablar, burgueses para vivir y capitalistas para cobrar. Además de unos hipócritas de primer nivel, descarados como cualquiera y sinvergüenzas como todo humano demasiado humano. Que los imbéciles crean algo distinto solo demuestra que decirles imbéciles no es un insulto.

En este show de mal muerte, el problema no es el dinero que maneja el PS y su interés por reproducirlo. El problema es el tono de la discusión. Invertir no es deseable, sino una especie de maldad criminal en contra del pueblo. Digamos que puede ser incluso contrarrevolucionario.


Entonces, para la discusión que se está dando, que los socialista inviertan en el mercado de capitales, no demuestra que Piñera no es culpable de ganar dinero (solo es culpable de utilizar información privilegiada y otros chamullos varios), sino que demuestra que son todos culpables, ergo, el capitalismo es el malo, no los sinvergüenzas que se aprovechan de las circunstancias. Entonces, la batalla de mediano y largo plazo la continúan ganando los zurdos. Y la derecha lo permite. 


Máximo.

lunes, mayo 08, 2017

ARAUCANÍA: LA ONU NEGANDO LEGÍTIMA DEFENSA.


Como si no bastará la incompetencia del actual gobierno con la delincuencia y menos aún, con asegurar el respeto a la propiedad privada y la seguridad en región de La Araucanía, los chilenos bien nacidos tenemos que aguantar, además, la injerencia de la ONU en esa región. Recuérdese que el actual conflicto en La Araucanía es uno de los nefastos legados del ex presidente de la Concertación, el demócrata cristiano, Patricio Aylwin, quien asesorado por su hijo, el abogado José Aylwin y un historiador de izquierda, hicieron la versión del Informe Rettig para los indígenas y la Ley que les permite a cualquiera persona con ascendencia mapuche reclamar tierras, violando así, el derecho a la propiedad. Todas las propiedades actuales están registradas con sus respectivos dueños. Pero los progresistas demócrata cristiano y ex Unidad Popular no les importan. 

En efecto, a fines de marzo apareció la noticia que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas con sede en Ginebra, el príncipe Zeid Ra'ad Al Hussein de Jordania estaba preocupado por el uso excesivo de la fuerza policial o de los agentes del Estado en la región La Araucanía. Le había enviado a Michelle Bachelet un video manifestando tal parecer, ya que él no estar presente en la sesión del Consejo de los Derechos Humanos realizada, en Ginebra, Suiza. Dicho sea de paso, no sabía que la mandataria estaba viajando como símbolo de austeridad fiscal y no creo que fuese a Europa para asegurar que Chile es un país seguro para invertir, cuando los grandes empresarios nacionales han invertido fuera, desde que se puso en marcha la ‘retroexcavadora’. Estoy seguro, además, que fue al país de los relojes y chocolates para asegurarles de que aquí no existe incertidumbre jurídica como manifestó el ex ministro de Hacienda, Hernán Büchi, quien se fue a vivir a ese país.
   El Alto Comisionado dice primero lo siguiente: "Chile ha sido durante mucho tiempo un fuerte defensor de los derechos humanos en la escena internacional". Él se refiere, naturalmente, a los gobiernos que tenemos desde 1990. Da por supuesto, que dentro del país se respetan los derechos humanos en democracia. En Chile no se respeta el principio de igualdad ante ley, partiendo con que un grupo minoritarios de chilenos se les niega las leyes que les aplicaron a los terroristas.
  El príncipe Zeid Ra'ad Al Hussein elogio las reparaciones a las supuestas víctimas del Gobierno Militar a.k.a ‘dictadura’. Esas son las millonarias indemnizaciones a costa de los contribuyentes, mientras la Izquierda (DC/UP), se escandaliza por la desigualdad natural mas no por esas reparaciones. Se nota que a nivel internacional, la ex UP o los victimarios se han encargado de limpiar su imagen, vendiéndose como víctimas, pues como todos sabemos fue la Izquierda la que introdujo la violencia y el odio en la política chilena: "Chile ha dado grandes pasos desde el fin de la dictadura, sin embargo muchas familias aun no saben la verdad acerca de lo que sucedió con sus seres queridos". Las familias saben donde están, ya que unos están vivos o otros están muertos. A la Izquierda no le interesa la verdad. Y algunos vivos pasan como detenido desaparecido. Lo que les importa es dinero y de paso mantener el odio hacia un grupo minoritarios de chilenos, los cuales no pueden defenderse.
   Luego se refiere a un posible perdón a los supuestos violadores a los derechos humanos. Ese calificativo ya es un estigma. Digo ‘supuestos’, ya que no hay olvidar que para el bloque DC/UP/PC los terroristas primero del Mir en democracia hasta el 11 de septiembre de 1973 y después el Frente Lautaro y el FPMR no violaron los derechos humanos, a pesar de asesinaron a civiles o militares, pusieron bombas saliendo heridos o muertos civiles o militares, secuestraron e internaron gran cantidad de armamentos: "El derecho a la verdad para el grueso de las víctimas de violaciones a los derechos humanos es inalienable. Cualquier petición de perdón o liberación anticipada de los autores debe ser considerada con mesura a la luz de las leyes de los Derechos Humanos". No sé a qué le llama mesura. No tiene idea que son ancianos los que están en Punta Peuco. Como dije más arriba no les aplican las leyes, además, les niegan los beneficios penitenciarios a que tienen los reos como la salida dominical. La Justicia les niega el principio pro reo, entre otros. Si se informa más, le daría vergüenza vivir en un país como Chile. Se supo de los indultos que ha realizado Bachelet en lo que va de su mandato. Al Gobierno le llego con anticipación la petición de dos reos octogenarios que estaban agonizando en el penal mencionado, sin embargo, el presidente se los negó. Ni se movió por ellos, la subsecretaria de los Derechos Humanos.
  El Alto Comisionado no sabe distinguir entre justicia y la venganza del mismo modo que el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati: "Ellos también los tienen y hay que respetarlos, aunque la justicia haya establecido que ellos no fueron respetuosos de los DD.HH. en determinados momentos". Ese afirmación es un prejuicio, porque aquéllos que la Izquierda llama ‘violadores de los derechos humanos’ es más que un estigma social que un juicio basado en la justicia, pues no existe un delito ‘violentar los derechos humanos’. Si fuese más hombre el señor de la Iglesia, estaría enojado porque se ha violentado la igualdad ante ley, y cuya única solución es una salida política tal como lo tuvieron los terroristas. 
   Ahora bien, volviendo al tema de La Araucanía, él expreso su preocupación por el uso excesivo de la fuerza a los pueblos indígenas. Según él, se ejerce una violencia contra la etnia mapuche. Eso es falso, pues los descendientes de los mapuches mucho de los cuales tienen apellidos españoles, son chilenos. No existe de los chilenos por un lado, y por otro lado, los mapuches. No hay tal cosa como ‘pueblos indígenas’, lo que hay son terroristas. Según el príncipe todo se resuelve con diálogo: "el reconocimiento adecuado y el diálogo significativo es esencial, particularmente en la Región de La Araucanía". Eso lo mismo lo que sostiene el gobierno de Michelle Bachelet. Ante terroristas, pues eso es lo que son, la receta es el diálogo. La ex UP y el Partido Comunista lo único que les interesa sancionar es lo que llaman ‘terrorismo de Estado’. Eso no existe como tal. ¿El Mir y el FPMR eran unos Boys Scout, y no terroristas? Eso significa que la ONU no apoya el derecho a la legítima defensa de las personas.
   El actual director del Instituto Nacional de los Derechos Humanos como los diversos personeros del Gobierno de Bachelet  dijo amén a las declaraciones del Alto Comisionado. 
  El director del INDH, Branislav Marelic dijo: “Nosotros, en el marco de nuestro trabajo, coincidimos con esa alerta que pone el alto comisionado. (…) Siempre va a ser una tarea pendiente la regulación del uso de la fuerza en agentes policiales”. Que un grupo emplee la violencia a través de diversos medios, no les interesa. El único problema es el uso legítimo de la fuerza de Carabineros. ¡Qué quemen maquinaria, quemen vivas a dos personas, que quemen iglesias y prohíban el acceso en algunos sectores de La Araucanía, es un detalle!
   Lorena Fríes, actual subsecretaria de los Derechos Humanos, quien estuvo en Ginebra dijo: “Recogemos esa crítica y por supuesto que vamos a tratar de avanzar en lo que es una tarea de Estado”. 
   Agregó que “hemos sido claros como gobierno en no aceptar situaciones de abuso policial. (…) Todavía nos queda por avanzar, pero estamos conscientes de que las situaciones de abuso policial, cuando se acrediten, no pueden seguir existiendo”. Sin embargo, no están conscientes de los terroristas. El mismo comentario que hice al director del INDH vale.
   El senador Hernán Larraín, miembro de la comisión de Relaciones Exteriores se mostró disconforme: “La información y el juicio que ha hecho sobre lo que ocurre en La Araucanía revela desinformación o francamente un prejuicio (…); se olvida el comisionado que hay grupos terroristas en La Araucanía, que actúan con exceso de fuerza sobre agentes del Estado y sobre particulares, utilizando el incendio en forma frecuente como arma de terror”. 
   Se le olvido al senador de la UDI arrepentido, que los terroristas son apoyados por el Gobierno. Los terroristas usan la violencia y “exceso de fuerza sobre agentes del Estado”. Esa afirmación puede confundir a las personas. La violencia siempre es ilegítima.
   Si se dan cuenta, todo el asunto estriba en quitarle legitimidad al uso de la fuerza, ya sea que la emplea la policía en forma correcta, ya sea los particulares, mientras legitiman el uso de la violencia por parte grupos minoritarios. De ahí que insistan en el diálogo en La Araucanía o en Venezuela. 
  Se desprende, asimismo, que el Gobierno y el INDH avalan la desinformación al exterior sobre la situación real en La Araucanía, quedando los terroristas como perseguidos por ser una etnia, cuando son ellos los que usan la violencia. 
JAVIER BAZÁN AGUIRRE.
http://simposiolibertario.blogspot.cl/

sábado, mayo 06, 2017

LA LEY DEL (RICARDO) RINCÓN.


EL 23 DE ABRIL, el señor diputado Ricardo Rincón González concedió una entrevista a este diario  en que dijo sentirse “tratado como un animal”.
Días antes, el Tribunal Supremo del Partido Demócrata Cristiano resolvió amonestarlo “por el incumplimiento de asistencia obligatoria a terapia psicológica individual”.
La terapia fue ordenada por un tribunal civil en una decisión pronunciada el año 2003 -hace 14 años- a raíz de una denuncia por violencia intrafamiliar en su contra. La decisión fue confirmada por la Corte de Apelaciones. En tanto, también se presentó una denuncia por lesiones, que fue sobreseída temporalmente por falta de pruebas.
El Tribunal Supremo DC condenó todo tipo de violencia contra la mujer.  Por otro lado, estimó que no podía pronunciarse sobre los hechos ya juzgados, y decidió reprochar, con una amonestación, la pertinaz y pública oposición del parlamentario a cumplir con la condena civil. En lenguaje simple, constató que el diputado no respeta la Constitución.
La sentencia no reparó en la trascendencia nacional del tema que estaba resolviendo, como sí lo hizo, en cambio, la prevención de Raimundo González y Luciano Fouillioux. Ellos, con certero criterio jurídico, advierten que el denunciado, además de militante DC, es también abogado y diputado, y que desde esa doble condición se ha colocado en una gravísima actitud de rebeldía contra una sentencia ejecutoriada, quebrantando el orden jurídico e incumpliendo el principio constitucional de igualdad ante la ley.  
Todo ello, por la sencilla razón de no estar de acuerdo con lo resuelto por el tribunal. En el extremo, debemos añadir, el propio diputado ha expresado que la sentencia no le fija plazo para cumplir lo decidido y que nadie ha denunciado el desacato (ni él tampoco ha alegado la prescripción). En esta tierra de nadie, la ejecución de la sentencia terminó por quedar a criterio del condenado, quien, asumimos que en la ignorancia de sus pares, llegó a integrar ni más ni menos que la Comisión de Familia de la Cámara de Diputados.
Se comprenderá entonces que la situación, ahora revelada en sus matices, haya sido percibida por muchas personas, militantes o no de la DC, al menos como una desfachatez. De ahí cierta ira en su contra, que volvió a encenderse el 23 de abril pasado con la entrevista al diputado, quien insistió que no se sometería a la terapia ordenada, reiterando los mismos argumentos ya rechazados y manifestándose ofendido al  señalar que “han tratado de presentarme como un animal”.
Frente a tal sentimiento, uno no puede menos que pensar en el brutal desprecio que el parlamentario ha mantenido por años contra la institucionalidad que ha jurado respetar, abjurando no solo de las reglas del derecho que estudió, sino, más grave aún, de los deberes inherentes a su encargo ciudadano. La señal es gravísima: el primer llamado a respetar y fortalecer la institucionalidad, la desafía abiertamente.
Así, bajo el pretexto de defender su nombre, el honorable diputado ha causado un daño mayor a nuestro ya frágil sistema político. Es hora que se someta al imperio de la Constitución. O se le recordará, a propósito de su propio lamento,  como una araña de rincón. Sea así o no, lo bueno es que la ley llega a todos los rincones.  
Alvaro Ortúzar.

jueves, mayo 04, 2017

LES INFORMO SOBRE SUS DETENIDOS DESAPARECIDOS, APARECIDOS.


Es de legítimo derecho que agrupaciones de DD.HH,, al margen de estar muy bien financiadas, busquen información sobre sus desaparecidos.
Reflexionaba sobre el tema después de ver en televisión una teleserie que busca a "Lucas" y al ver un noticiario que hacía saber sobre la visita a Punta Peuco de la Honorable Senadora Jacqueline Van Rysselberghe, con un mensaje de misericordia y reencuentro de la civilidad con sus Fuerzas Armadas, ante veteranos uniformados hacinados en la cárcel, con un promedio de edad de 78 años, con severas enfermedades (de hecho han fallecido tres de ellos, en menos de un mes). Mantengo en la retina la imagen que remeció a los televidentes, del suboficial de Carabineros Gustavo Muñóz Albornoz engrillado a la camilla en que expiró en el Hospital de Dipreca.
Acto seguido dieron tribuna a estas señoras de los DD.HH. a las que les dan tiempo y cámara y que repiten el mismo retarareado libreto de "Ni perdón ni olvido", "genocidio", "lesa humanidad", esta última hecha ley en el año 2009 y dejando establecido en su art. 44, que no se puede aplicar de manera retroactiva.
El odio, el rencor y la venganza se están eternizando y habiendo transcurrido más de 43 años del Pronunciamiento Militar, se hace necesario que alguien les responda, porque este tema se evita abordar por no ser políticamente correcto el hacerlo.
Tome nota. Sra. Lorena Pizarro:
- La Sra. Emperatriz del Tránsito Villagra Maturana, aparece en el informe Rettig como desaparecida. Es parte del proceso llevado a España contra el General Augusto Pinochet Y EN EL QUE FUE ACUSADO por el Juez Baltasar Garzón por genocidio, terrorismo y tortura. Bórrela del mural porque murió por complicaciones en un embarazo en el Hospital San Borja Arriarán, lo que fue confirmado por su hermana Margarita.

El capitán de Carabineros Oscar Sepúlveda Tapia, fue liberado después de dos años en prisión en Punta Peuco por el secuestro y desaparecimiento de Juan Bautista Vásquez Silva. El presunto desaparecido, fue sacado de Chile por la Iglesia Católica lo que certificadamente confirmó y actualmente vive en la ciudad de Trujillo, en Perú. El capitán Sepúlveda ya fue dejado en libertad. Es conveniente que al desaparecido-aparecido lo borren del Mural.
Carlos Patricio Rojas Campos, militante de las Juventudes Comunistas, figura en el informe Rettig. Fue detectado en Buenos Aires, Argentina, razón por la que el Ministerio del Interior, le suspendió los beneficios económicos que se le entregaron a la familia. ¿lo borraron del Mural?
Edgardo Iván Palacios, era militante del Partido Socialista y dirigente sindical en Talcahuano, 4 hijos. Fue detenido el 11 de septiembre de 1973 y dejado en libertad. En febrero de 1994 fue reconocido como detenido desaparecido por las autoridades. En noviembre de 2006 ingresó al Servicio Médico Legal el cadáver de una persona en calidad de indigente y tras los peritajes de rigor, resultó ser Edgardo Iván Palacios. Sus hijos, entre ellos un periodista, no han querido comentar sobre el tema con la prensa.

El dirigente del MIR Víctor Toro Ramírez, "ex prisionero político" ha figurado como oficialmente muerto en Chile y ¡oh! ¡sorpresa! Fue arrestado en Nueva York por agentes de inmigración e hicieron gestiones para que no fuera deportado. Es de esperar que este terrorista, integrante del MIR, no tenga pagos ni indemnizaciones a familiares ni tampoco en procesos que involucren a uniformados.


Un coronel del Ejército, acaba de ser condenado en primera instancia a 10 años y 1 día. Es el coronel Pedro Collado y la sentencia es por ser responsable del secuestro y desaparecimiento de Jorge Rogelio Marín Rossel Rut 6.901.273-6, hecho que habría ocurrido en 1973 en Iquique. Tengo en mi mano el certificado de nacimiento y la partida de nacimiento del Servicio de Registro Civil e Identificación, de su hijo Romilio Patricio Marín Castillo, nacido el 4 de junio de 1975 ¡Sin comentario!
Sra. Pizarro. Hay más casos específicos que Ud debe saber la verdad, y que no denuncia para no cercenar los beneficios que les otorgan a sus familias. En estricto rigor se debe reconocer que efectivamente hay desaparecidos que la Mesa de Diálogo dejó establecido que fueron lanzados al mar, luego esta realidad dolorosa, hay que asumirla.  Mantener abierta esta herida, teniendo Ud. claro lo ocurrido, le hace daño a sus deudos y le hace daño al país. Un breve paréntesis, el Sr. Zeid Ralad Hussein, Alto Comisionado de los DD.HH de la ONU, defendiendo los DD.HH de los terroristas que actúan a diario en La Araucanía, afirmó que las fuerzas policiales transgredían sus derechos. ¿Cómo puede ser tan cara dura? ¿Y los miles de trabajadores, agricultores, transportistas, emprendedores y empresarios que son efectivamente víctimas, de estos subversivos encapuchados, ellos no tienen DD.HH?
Una sugerencia, que Ud, seguramente conoce y no la ha querido patrocinar, haga una acción en tribunales, en la que requiera sea citado el diputado Guillermo Teillier, nombre falso Sebastián Larraín, ex Jefe Militar del FPMR y Presidente del P.C. y Andrés Pascal Allende, Secretario General del Mir, para que le den a conocer los nombres de los chilenos desaparecidos que Ud. atribuye al Gobierno de las FF.AA y Carabineros, pero que murieron mandados por Fidel Castro en las guerrillas de Angola, Etiopía, Vietnam, Nicaragua, El Salvador, Honduras, etc. Cientos de ellos Ud. los registra en el Mural del Cementerio General y deben ser borrados o hacer un Mural de recordación diferente y con este título:
¡Detenidos desaparecidos-aparecidos!

Eric Villena.

martes, mayo 02, 2017

FISCALÍA Y SII: ASIMETRÍA BRUTAL.



Ahora al Fiscal Nacional le pareció “particularmente grave” la denuncia del ex director de Impuestos Internos -Michel Jorratt-, sobre eventuales presiones ejercidas desde el Ministerio del Interior, para ocultar antecedentes del financiamiento irregular de campañas políticas efectuado por Soquimich. Algo que ya había sido denunciado hace dos años por la misma autoridad y que, por alguna razón misteriosa, no ha derivado en una investigación que exhiba avances sustantivos.
En los hechos, lo que hoy se busca presentar como una discusión casi “técnica” sobre el monopolio de la iniciativa penal en materia tributaria, pareciera en realidad encubrir un burdo juego de elusión de responsabilidades compartidas. ¿El motivo? La evidente intención de dejar un conjunto de irregularidades ocurridas en el financiamiento de actividades políticas y campañas electorales no solo impunes, sino también en la mayor oscuridad posible.
La actual controversia entre la Fiscalía y el SII ha conseguido deslizar hacia un conveniente segundo plano los aspectos medulares y “particularmente graves” de lo que desde hace ya dos años es conocido por la opinión pública: la presión indebida y el burdo intento de obstrucción a la justicia por parte de un ministro del Interior del actual gobierno, para conseguir que el director del SII de la época hiciera desaparecer la evidencia material del financiamiento de actividades y campañas políticas; entre otras, la de la actual presidenta de República. Antecedentes sobre los que en Chile ni Impuestos Internos ni el Ministerio Público han querido indagar en profundidad, pero que en EE.UU. ya dieron lugar a una primera multa de US$ 15,5 millones, aplicada a SQM por el Departamento de Justicia debido a la violación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero; y a una segunda, impuesta por la comisión reguladora del mercado de valores (SEC), entidades ambas que acreditaron “pagos indebidos” a personas políticamente expuestas por un monto total de US$ 14,75 millones.
Pero en Chile ni el financiamiento ilegal en que incurrió dicha empresa, ni ninguna otra, ha derivado en sanciones a la altura de las circunstancias. Salvo en el caso Penta, cuyos dueños fueron formalizados en “cadena nacional” de televisión, siendo también detenidos y debidamente sancionados. A su vez, los políticos de la UDI que recibieron recursos de dicho grupo económico también han sido formalizados y sometidos al rigor de la ley, en un contraste y asimetría evidente con todos los casos que han comprometido a personeros del oficialismo. En rigor, dadas las resoluciones tomadas hasta aquí la conclusión a la que se debería llegar es inequívoca: solo Penta entregó dineros de manera irregular, sólo la UDI fue beneficiada por dicha práctica.
Porque la otra conclusión posible es que el principio de igualdad ante la ley en este tipo de delito simplemente no existe, lo que implicaría reconocer un daño al Estado de Derecho de muy delicadas consecuencias. En medio de la singular controversia que esta semana han tenido el Fiscal Nacional, el SII y el Contralor, resulta casi divertido pensar que el ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo se encuentra disfrutando de una estadía en EE.UU., aprovechando de estudiar inglés.
Max Colodro.