jueves, julio 12, 2018

LOS "CALAMBRES MENTALES" DE @baradit



La palabra escrita permite reorganizar y resignificar el mensaje original una y otra vez a partir de la experiencia propia de cada lector, así como la lectura de ese texto resignifica el presente de esos individuos, estableciéndose una verdadera ‘comunidad de lectores’ entre autores y lectores.


Días atrás se conoció una seguidilla de tuits de Jorge Baradit describiendo sus obsesiones sexuales con mujeres vivas, con mujeres muertas, con animales, chupacabras, o lo que sea, desatando un vendaval de acusaciones por su grosero machismo. Su nombre se hizo conocido luego de transformarse en un escritor superventas de novelas históricas, catapultándolo a un sitial público exagerado no tanto por la calidad de su libros, sino por lo inédito de que la historia fuera un bestseller. La polémica levantó chispas porque para algunos la rigurosidad del oficio no se transa por divulgación, por muy de acuerdo que se esté con la necesidad de sacar a la Historia de su academicismo.
Sin entrar en el contenido de los mensajes que, dicho sea de paso, darían para querellarse por “ofensa al pudor o injuria”, esta vez lo más interesante del caso son las razones que dio para disculparse, aludiendo a los rápidos cambios acaecidos en el uso del lenguaje entre hombres jóvenes para argumentar que su contenido habría sido sacado de contexto. ¿Jóvenes?. Pero si tenía más de 40 años en la fecha de su primer tuit. Sin saberlo, Baradit volvió a poner sobre la mesa un tema crucial en las sociedades modernas vinculado a comprender cómo se usan las palabras en culturas orales y escritas. En su defensa, se le podría dar el beneficio de la duda a su tesis de la  ‘descontextualización’ porque si bien los tuits son mensajes escritos, la lógica de esa red social está basada en una comunicación oral. Se trata de mensajes fragmentarios asociados a un pensamiento modelado oralmente. Ese es el “juego lingüístico”, o sus reglas, según el concepto de L. Wittgenstein, distintas, por cierto, a las propias del lenguaje escrito en el cual las palabras se ven. Por muy obvio que nos parezca, el hecho de escribirlas lo cambia todo. Nadie escribe como habla y sería un verdadero “calambre mental”, recurriendo nuevamente al filósofo austriaco, analizar los juegos lingüísticos orales fuera de su propia lógica, aunque estén escritos. Es como jugar un juego con las reglas de otro. Aquí Baradit podría tener un punto.
Sin embargo, escribir las palabras es fijarlas en el tiempo, en la memoria, ya que ellas dejan de ser solo sonidos, solo acontecimiento, hechos sin huella. Escribir es una verdadera revolución no solo en cuanto técnica de comunicación, sino porque organiza el pensamiento de otra manera. La escritura, sin importar su formato -incluso Twitter- hace posible pasar de un pensamiento oral, efímero, lineal y acumulativo a uno analítico, extenso y complejo. La palabra escrita permite reorganizar el mensaje original una y otra vez a partir de la experiencia propia de cada lector, así como la lectura de ese texto resignifica el presente de esos individuos, estableciéndose una verdadera ‘comunidad de lectores’ entre autores y lectores. Esto Baradit debería saberlo, pero su frivolidad no lo deja ver. Por eso seguimos leyendo la Divina Comedia, y por eso su argumento sobre la temporalidad acaecida entre sus mensajes y nosotros simplemente no convence a nadie por su inconsistencia.
Macarena Ponde De León.
Historiadora.

lunes, julio 09, 2018

EL DÍA "D" CONTRA EL TERRORISMO.




En medio de la odiosa y tendenciosa  pugna, artificialmente montada por el PS y el PC, acerca de la 'sequía legislativa',  irrumpió la diputada Karol Cariola para asegurar que "este Gobierno no estaba preparado para….gobernar".

Cariola, como se recuerda, fue designada por el Comité Central del PC  comisario de la campaña presidencial de Alejandro Guillier. Todo Chile sabe cómo le fue.
Tan clara tenía la película este Gobierno respecto de lo que debía hacer una vez asumido el poder, que es precisamente eso lo que le torpedea la izquierda para crearle un ambiente de inoperancia.

Uno de los proyectos de ley que se encuentra a la espera de que los diputados opositores le echen, siquiera,  una mirada, es el referente a la profundización y ampliación de la actual Ley Antiterrorista. El PC y sectores ultra del PS y del Frente Amplio se niegan a reconocer que, al menos en La Araucanía, sí existe el terrorismo.

Paladín de esta renuencia a dar crédito a ello fue la ex Presidenta, quien durante su administración 'se hizo la loca' en esta materia, miró hacia el lado y dejó que el tiempo corriese para no comprometerse. Si llegaba a hacerlo, se echaba encima "al más leal de los partidos" -el comunista- y a una infinidad de organizaciones de derechos humanos, todos financiados por el socialismo internacional.

Al reverso de esa intencional indolencia, este Gobierno, desde la mismísima campaña electoral hasta ahora, ha sido clarísimo en que en La Araucanía hay terrorismo y que debe ser  combatido, y eliminado,  para poder sacar a esa zona del estado de postración en que se encuentra.
Cautín es la Región más pobre del país, pese a su notable potencial productivo forestal, ganadero, agrícola, industrial y turístico.

El motor productivo de tan rica tierra se detuvo consecuencia de la devastadora acción de comuneros comunistas, adiestrados por las FARC y, en un momento, por la vasca ETA. Estos grupos minoritarios, que no actúan a cara descubierta, tienen una gran amplificación a través de sitios web financiados por la izquierda europea y disfrutan del respaldo de la ONU,  la cual mantiene a observadores permanentes, no para que monitoreen  las acciones violentistas, sino  para que voceen  las  "represiones policiales" para evitarlas.

Los motivos sustanciales de la nula eficacia de Carabineros para cortar el circuito del terrorismo, radicaron en su precaria preparación para abordar una guerrilla rural y en la carencia de material para neutralizarla.
Nunca hechas oficialmente públicas, pero de generosa circulación en las redes sociales, con frecuencia se conocían imágenes de la facilidad con que funcionarios policiales eran emboscados y correteados por comuneros extremistas.

Con sólo cuatro meses en La Moneda, el Ejecutivo puso en marcha lo que en cuatro años no quiso hacer su antecesor. Bajo la denominación de 'Comando Jungla', miembros del conocido GOPE fueron enviados a la selva colombiana y/o al FBI, en Estados Unidos,  para ser adiestrados en el combate al terrorismo.
Provistos de material y armamento apropiado para maniobrar en la espesura y la oscuridad   --blindados, visores nocturnos, drones, detectores de calor, GPS satelital y cámaras HD-, 40 carabineros están instalados desde fines de junio en Cautín y Malleco. En las próximas semanas, una vez que culminen sus adiestramientos, otros 40, igualmente equipados, se asentarán en Alto Bío Bío y Arauco, con idéntica finalidad.

La respuesta terrorista a este desplazamiento no se hizo esperar: en 72 horas, los comuneros extremistas destruyeron diez máquinas forestales. En todas sus acciones, para evitar dobles lecturas, dejan panfletos, exigiendo la libertad para los condenados por el asesinato del matrimonio Luchsingter/McKay.

Una electa diputada del Frente Amplio y con preparación en la Libia de Muamar El Gadafi, perdió un trabajo en TV por denunciar que los criminales de dicha pareja fueron familiares suyos, "todos de ascendencia alemana"…
En la despedida a la flamante Unidad Antiterrorista de Carabineros estuvo presente el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, lo que refleja una real disposición a acabar de una vez con el extremismo rural. Habrá que cruzarse de dedos para que esta política de "disuasión, acción e intervención" sea, también, compartida por los jueces, hoy tan proclives a inclinar la balanza hacia la izquierda.

Sin esta 'limpieza' policial destinada a reinstalar la paz en La Araucanía, es imposible la recuperación económica y social de la zona: Cautín ocupa el último lugar en el Índice de Desarrollo Regional
En el convencimiento de que estos operativos terminarán con los subversivos en prisión, el Gobierno comprometió la materialización de su Plan Impulso Araucanía 2018/2026, que destina US$ 8 mil millones en inversión pública en la zona en los próximos ocho años.

Además, este mismo Gobierno "no preparado" según la comunista Cariola, logró un positivo contacto con la poderosa comunidad Temucuicui, la que violentamente impidió el acceso a su "territorio autónomo"  a los voluntarios del último CENSO. Sus dirigentes  tuvieron un positivo contacto con el ministro de Desarrollo Social, el cual conoció  sus requerimientos.

El programa de Chile Vamos, pese a la malévola obstrucción legislativa de la oposición, se está cumpliendo, y lo hace en el terreno más complejo y sensible de todos.

VoxPress.cl

lunes, julio 02, 2018

LOS MONSTRUOS ESTÁN EN LA IZQUIERDA.



Está claro que el país no está reconciliado. En estos veinte ocho años la Izquierda marxista que fracaso en la Unidad Popular ha reescrito la historia de Chile. Gracias a la izquierda burguesa, la Democracia Cristiana que traicionó a los militares que nos salvaron de convertirnos en una dictadura comunista, la propia ex derecha, cuyos políticos e intelectuales se han comprado el relato de cuentos de hadas, donde los revolucionarios marxistas y la guerrilla o terroristas posan de víctimas, y no de victimarios. Le siguen la prensa o los medios de la televisión abierta que siguen con la novela de la "dictadura", lavándoles el cerebro a las personas. Una de las posibles causa de por qué TVN tiene perdidas así como los otros canales, es que no informan, sino que tergiversan y hacen propaganda a favor de la Izquierda con sus documentales y reportajes. Y por último, están propiamente los escritores de Izquierda que les gusta retratar a las a los civiles que trabajaron con los militares y a los seguidores del Gobierno Militar como si fuesen tontos, amorales y sin ética. Basta ver cómo reacciona los zurdos ante las mujeres comunes y corrientes que se declararan pinochetistas. Se vuelen histéricas igual que el conductor de televisión Ignacio Farsani ante José Antonio Kast. El pinochetismo no tiene nada que ver como por ejemplo, con el peronismo en Argentina.

 La Izquierda sigue odiando, sin embargo, nos culpan a nosotros.
  Un escritor que está de moda y, que además, ha trabajado en programas de televisión es Jorge Baradit. Reconozco que no he leído sus libros. Según él, en su primer libro, si no hubiese sido por la intervención militar, Chile se hubiera convertido en una potencia informática, incluso antes de que hubiesen aparecido la internet, empresas Apple y Microsoft. Todo porque el gobierno marxista estaba trabajando en un proyecto informático llamado Synco, que ni siquiera la oposición sabía.

  Asimismo, Baradit formó parte de los intelectuales que apoyaron al ex candidato presidencial de la ex Nueva Mayoría, el masón luceferino, el periodista Alejandro Guillier, quien pretendió continuar con la retroexcavadora del programa Bachelet para así revivir la Unidad Popular 2.0 o llevarnos a “Chilezuela”, o sea, Chile convertido al comunismo. Sin embargo, el ex candidato presidencial de la Nueva Mayoría no se hace cargo de la expresión “Chilezuela”. Así, según el periodista y parlamentario manifestó en una entrevista al El Mercurio de Santiago, que la Izquierda perdió porque no daba garantía de gobernabilidad. Los chilenos no quisieron el comunismo en su país. Por eso, ganó Sebastián Piñera.
   Tampoco he leído La historia secreta de Chile. He leído los comentarios que lo tildan de sesgado. Sin embargo, Baradit pone que los malos son la gente de derecha y que las personas de Izquierda eran inocentes y buenas en su historia de Chile. El escritor sigue la huella dejaba por la escritora Mónica Echevarría de Izquierda en los noventa, que escribió un libro titulado Crónicas Vedadas, cuyo capítulo habla del militar Fernando Larios y de los oficiales que combatieron al Mir, poniendo a éstos últimos como víctimas. Luego la misma escritora escribió un libro sobre el preso político brigadier Miguel Krassnoff: Krassnoff, arrastrado por su destino, en respuesta del libro Miguel Krassnoff: Prisionero por Servir a Chile de la historiadora Gisela Encina que ha tenido varias ediciones e incluso que fue traducido al ruso y otros idiomas. Naturalmente, los programas de cultura de Izquierda como Of de Record -donde entrevistan a escritores- les dieron tribuna a la profesora de castellano, y no la historiadora. Más aún, el libro de Echeverría lo comentó el ex rector de la Universidad San Alberto Hurtado, el sacerdote jesuita, Fernando Montes, quien se dedica injuriar al oficial preso. El jesuita como se recordará se puso al lado de los presos de Punta Peuco, donde oficio una misa en que dos presos pedían perdón, cosa que los grupos guerrilleros chilenos jamás ha hecho.

   Mónica Echeverría tuvo la hija mirista, Carmen Castillo, la documentalista. Por eso, no le importa los crímenes del Mir.
 Pues bien, las revista Cosas entrevista a los escritores Jorge Baradit y Francisco Ortega, con el subtítulo la venganza de los nerds realizada en abril de este año. La periodista le pregunta: “¿Si tuvieran que escribir de la dictadura chilena, qué episodios o personajes escogerían?”. Francisco Ortega dice que escribiría sobre el ex ministro de Interior, Francisco Javier Cuadra, ya que le recuerda a Lex Luthor. En cambio, Baradit opta por el general Manuel Contreras y Ingrid Olderock. “Dos monstruos chilenos. Si no fuera por la figura del genocidio político o del asesinato en masa, ellos serían los más grandes asesinos seriales de nuestra historia, sólo superados por Arturo Alessandri Palma, que mató más gente que Pinochet pero en un gobierno electo”. Todavía no se entera que en nombre del comunismo, la revolución y el socialismo, la Unidad Popular y fuerzas de choque cometieron flagelación y tortura.
 Ortega compara a Pinochet con Darth Vader.
  Aquí no hubo ni genocidio ni asesinato en masa como sostiene la Izquierda, puesto que la guerrilla del Mir no ganó optan por el papel de  víctimas culpando al otro de su fracaso. Ni tampoco se le puede clasificar de asesino serial, pues las personas que se enfrentó el coronel Manuel Contreras eran personas armadas, que ponían bombas y mataban. Esa expresión es parecido o idéntica a la que uso el actual ministro de Justicia, el culposo y arrepentido, Hernán Larraín, quien sostuvo que los militares de Punta Peuco eran asesinos en serie. Si cuentan medias verdades, es porque son mentiras. Por lo que leído a través de los medios de Izquierda, la señora Ingrid la califican de torturadora. Además, me llamó la atención que Baradit calificara de monstruos a esas dos personas. Tiene que decir quiénes fueron sus víctimas. Con afirmación nos quiere hacer creer que en Chile no existió el terrorismo o la guerrilla. El Mir y luego el FPMR eran simplemente unos boys-scout. Asimismo que no existió la guerrilla en Americana Latina y el comunismo. Ni Pablo Neruda escribió “La Oda a José Stalin”. A decir verdad, el general Manuel Contreras le toco combatir a los monstruos del Mir.
  Todas las malas cualidades que le atribuyen a los militares, las tiene la Izquierda.
   En realidad, Baradit no saben cuáles son los monstruos. Estos son: El Mir, El Partido Socialista, el Mapu, el comandante ‘Pepe’ del Mir, Salvador Allende, Fidel Castro, Ernesto ‘Che’ Guevara, Miguel Enríquez, Camila Vallejo, el ex presidente Michelle Bachelet, el FPMR y el diputado comunista Guillermo Teillier.
    El monstruo por excelencia en América Latina se la lleva lejos el argentino “abajista”, el médico Ernesto Che Guevara. Para la crisis de los misiles, el guerrillero trasandino quiso provocar una guerra nuclear, y que pueblo cubano se sacrificará como le dijo al embajador de Yugoslavia en Cuba: “Si nosotros, los cubanos, tenemos el control de las armas nucleares, las instalaríamos sobre cada centímetro de Cuba y no dudaríamos, en caso de ser necesario, de lanzarlas contra el corazón del adversario, Nueva York”. Además, sus frases llenas de humanidad que uno puede encontrar en internet: “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa al ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así”. Y otras perlas como esta: “Hay que impedirle que tenga un minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego, atacarlo donde quiera que se encuentre; hacerle sentir una fiera acosada”. Si la personas de derecha siguiesen los consejos del ‘Che’, nos acusarían de incentiva el odio. Él inspiro a que un grupo de personas en esta región del mundo optara por la violencia, el terrorismo, pues como sabrá, así se llegaba al paraíso comunista.
   Luego sigue el dictador comunista Fidel Castro, quien para la crisis de los misiles quería lanzar las bombas sobre Nueva York. El premier ruso Khrushchev le dijo al primer ministro de Checoslovaquia, Antonín Novotný: “Hace días, recibimos una carta de Castro en la que nos dice que los estadounidenses nos iban a atacar en menos de 24 horas. Él nos propuso de lanzar nosotros primero la guerra atómica. Nos quedamos totalmente estupefactos. Claramente, Castro no tenía la más mínima idea de qué se trataba una guerra termonuclear. Además, si el conflicto se llegaba a producir, Cuba iba a ser la primera en desaparecer. Después de todo, ¿qué podríamos haber ganado? Millones de personas habrían muerto en nuestro país. ¿Podíamos poner en peligro el mundo socialista y la clase trabajadora por esto?”.
   Después están las personas que crearon el Mir como Miguel Enríquez, Marco Antonio Enríquez, Bautista van Schouwen, Pascal Allende, Marcello Ferrada de Noli, Luciano Cruz, Patricio Bustos. El Mir opto la vía armada, y cuyos integrantes fueron entrenados en Cuba y el ex RDA. Querían instalar un dictadura comunista. Tenían a su disposición armamentos prohibidos en los tratados internacionales como las balas explosivas. Durante la Unidad Popular alentaron un motín en la Armada.
   Otros monstruos son los militantes del Partido Socialista, que en su congreso de Chillan optaron también por la vía armada. E igual que el Mir quiso instalar una dictadura comunista: “La violencia revolucionaria es inevitable y legitima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase”. Y “Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”. En el pasado alternativo de Baradit, la famosa de Declaración del PS fue un montaje de los Partidos Liberal y Conservador.
   Otro monstruo de ese período es el comandante ‘Pepe’ de Mir, José Liendo quien manifestó a la periodista Nena Ossa, que la revolución de vino y empanadas costaría un millón de vidas: “Claro violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no a resultar”.
   También cae en la clasificación de monstruo, el presidente marxista leninista y admirador Hồ Chí Minh, Salvador Allende por internar diez toneladas de armas procedentes de Cuba para su ejército paralelo y así irse contra el pueblo.
   Asimismo, están los monstruos del MAPU, quienes en la UP manifestaron el deseo de exterminar 800 mil bolicheros chilenos: “El bolichero aparece como nuestro principal enemigo, pero el que está detrás de él es nuestro verdadero enemigo. Es imposible, técnica y políticamente, eliminar a 800.000 bolicheros. Tenemos que entender que 800.000 bolicheros son técnicamente irremplazables de la noche a la mañana y, que, políticamente no podemos eliminar a 800.000 personas”.
   Igualmente, están los monstruos del grupo terrorista de Frente Patriótico Manuel Rodríguez con su cargamento de 63 toneladas de armas de Carrizal Bajo. El FPMR no era rebeldes como sostienen Baradit y Ortega, pues querían instalar una dictadura comunista. Estaba a cargo el actual diputado Guillermo Tellier. Puesto que son maricas igual que los de Mir posan de víctimas e inventan que los torturaron.
   Otro monstruo es pues el ex presidente Michelle Bachelet con su célebre frase, en democracia: “Cuando la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. ¿Por qué tenemos que vivir con miedo? Los zurdos son incapaces de vivir de modo civilizado. ¿Es mucho pedir?
   Otro monstruo es la actual diputada comunista, Camila Vallejo, quien dijo, en democracia. “El pueblo tiene derecho a combatir en masa la violencia estructural que existe en la sociedad. Y nosotros nunca hemos descartado la posibilidad de la vía armada, siempre y cuando estén las condiciones. Sin embargo, en este momento, ese camino está totalmente descartado, porque la tensión que hoy día existe es neoliberalismo versus democracia”. Si ella afirma eso, entonces el otro lado tiene derecho a defenderse. Cuando el otro lado se defiende, los zurdos huyen en estampidas y se esconden en las embajadas e iglesias.
   Me asombra que los dos escritores sean incapaces de asociar la Venezuela de Maduro con la Unidad Popular.
   Gracias a los militares en Chile hay propietarios y no proletarios. Gracias al mercado es porque Baradit y Ortega encontraron lectores que les compraran sus libros. Y gracias a los militares que nos salvaron del comunismo es que ambos escritores pueden darse el lujo de ser nerds y hablar de Stars Wars. No me imagino a los dos escritores redactando sus libros en la Cuba comunista, en la actual Venezuela y en la ex Unión de Republica Socialistas Soviéticas. O probablemente estarían en un Gulag o fusilados por ser demasiados burgueses. Es un delito ser burgués en un régimen comunista.

Javier Bazán Aguirre.

sábado, junio 30, 2018

CLEMENCIA DE PUNTA PEUCO.



El Presidente Piñera dictó un decreto indultando a un condenado por violaciones a los derechos humanos y que, en condición terminal, cumplía condena en Punta Peuco; esto generó inmediata polémica, puesto que un sector político sostiene que los llamados “crímenes de lesa humanidad” están sometidos a un régimen punitivo especial, entre cuyas características debiera estar el cumplimiento efectivo de las condenas, sin que los presos puedan acceder a beneficios, ni siquiera los de carácter humanitario.
El punto es discutible. Por más que se reivindique la posición de algunos países y precedentes como el de Rudolf Hess, quien murió encarcelado en la prisión de Spandau a los 93 años de edad, es indudable que bajo ciertas circunstancias la cárcel se convierte en una pena cruel, un castigo de aquellos que el derecho define como inhumanos y degradantes.
Los detractores de la medida la juzgan mirando al beneficiario, a sus delitos atroces y a la señal que se transmite respecto del valor de los derechos humanos al hacer beneficiario de esta gracia a un infractor que, en su momento, no tuvo clemencia e incurrió en conductas de especial crueldad. Entiendo y respeto el punto, pero discrepo de él, por las siguientes razones.
Toda pena cruel, inhumana o degradante, corrompe a la sociedad que la aplica, por ende su prohibición no mira sólo al interés del condenado, sino especialmente al de la sociedad. Así, cuando el Presidente Piñera indulta a un violador de derechos humanos para que pueda morir en su casa en condiciones dignas -aunque en este caso ello no alcanzó a ocurrir- está colocando un estándar de humanidad respecto de nuestra sociedad y no relativizando la gravedad de los delitos cometidos por el condenado.
Tener clemencia con el que ha vulnerado los derechos humanos es la sanción final, una sanción que no es jurídica, pero sí es moral. Es una manera de indicarle que esta sociedad reconoce a todas las personas una dignidad inviolable y que incluso a él, que atropelló esa dignidad respecto de otros, se le reconoce. Tampoco me parece aceptable el argumento de la “señal”, por cuanto los seres humanos y sus derechos fundamentales nunca deben ser un medio supeditado a un fin. Es inaceptable que a alguien se le aplique un trato cruel, con el objetivo de ser una señal para otros.
El proyecto humanitario anunciado por el gobierno es una buena iniciativa, porque busca darle un cauce institucional al ejercicio de la clemencia, sacándolo del ámbito de la arbitrariedad política. El Presidente de la República merece respeto y reconocimiento por el coraje de haber tomado una decisión probablemente impopular y polémica, pero que apunta a que avancemos hacia una sociedad mejor.


Gonzalo Cordero.
Abogado.

sábado, junio 23, 2018

OTRA EFEMÉRIDE TERGIVERSADA.



Con cada solsticio de invierno, los pueblos originarios precolombinos celebran su año nuevo. Como es lógico, a esta celebración se suman desde curiosos que desean presenciar un “evento peculiar” hasta quienes se aprovechan de ésta con fines políticos, muy bajos por lo demás.  Sin embargo, saber cuál es el real significado de este año nuevo y cuán importante es, no se trataría de un hecho anecdótico, sino de uno que vale la pena abordar en momentos en que el mal llamado “conflicto mapuche” alcanza niveles dantescos.
Lo primero que debemos considerar es que, por ser Chile una sociedad pluralista, puede haber tantas festividades de año nuevo como personas dispuestas a celebrarlas; todas legítimas, pero no todas con fundamento.
Otro punto importante es que este año nuevo consiste en una festividad de los pueblos originarios precolombinos, no originarios a secas.  Nuestros pueblos originarios no son sólo indígenas de la América precolombina, sino también indígenas de Europa.  Indígena significa “originario”, nada que ver con “indio”, que también sería un término mal usado, pues, “indio” originariamente se refería al Indostán.  Dicho esto, se debe diferenciar entre el Año Nuevo de origen europeo y el Año Nuevo precolombino.
Para nada debe sorprender la tendenciosa utilización propagandística que el neomarxismo hace de esta efeméride.  Es una gran oportunidad para poner una cuña entre los integrantes de nuestra sociedad y para realizar peticiones cada vez más impracticables, cosa de mantener vigente el mal llamado “conflicto mapuche” -su rentabilidad política y económica así lo exigen-.
No obstante lo antes dicho, también se puede usar esta festividad para desarmar la postura neomarxista sobre el indigenismo, creada con un fin específico.  De partida, los mapuches, en su inmensa mayoría, se sienten mapuches y a la vez chilenos, lo que no es contradictorio en lo absoluto, ya que se puede tener dividido el corazón: por ejemplo, si alguien proviene del norte, se puede sentir nortino y chileno sin que por ello cometa un error.  Además, correspondería a una complementación y no a una contradicción; las personas se pueden relacionar con las entidades sociales de mayor magnitud a través de entidades más pequeñas, es decir, el sentirse mapuche, nortino o lo que sea representaría una forma de vincularse con nuestro Chile, sería simplemente el punto de partida de sentires que convergen en una entidad superior que sirve de ente aglutinante.  Es en el entorno diario donde se crean los lazos afectivos y culturales y el sentimiento de pertenencia.  Debemos considerar este fenómeno para entender correctamente el motivo por el cual el indigenismo neomarxista insiste en levantar como bandera de lucha la mal llamada “causa mapuche”, que a su vez es el sustento del “conflicto mapuche” y de todo el daño que éste causa. De no ser así, podemos inclusive terminar viendo nuestra patria literalmente fracturada.
Este fenómeno del sentimiento de pertenencia al Estado de Chile está tan en contradicción con la “causa mapuche” que la casi totalidad de los mapuches se ve perjudicada con el terrorismo de los activistas de ésta.  Signos de dicha realidad son que la mayoría de los mapuches vive en Santiago -el doble que en La Araucanía- y que, en la zona del conflicto, el sector político más votado sea precisamente el que más rechaza a la mencionada “causa” y sus métodos.
El peligroso avance del indigenismo neomarxista queda de manifiesto en un hecho descaradamente contradictorio: muchas personas izan el Pabellón Nacional junto con la bandera supuestamente del pueblo mapuche.  Esto es una contradicción absoluta porque ambas representan significados distintos y abiertamente contrapuestos.  La bandera de la mal llamada “causa mapuche” simboliza el desmembramiento de nuestra patria, la división de los chilenos, mientras que el Pabellón Nacional nos une.  Con esto, presenciamos un gran logro del neomarxismo, a saber, legitimar un símbolo que divide; tal ha sido su legitimización que, en 1993, fue reconocida por el Estado chileno mediante la Ley Indígena.  Luego ha sido adoptada por varias comunas que la izan junto a nuestro pabellón y a la bandera de la localidad respectiva.
La bandera antes mencionada es muy cuestionable como tal por su origen y por su diseño.  En 1991, el Consejo de Todas las Tierras llamó a un concurso para diseñar la bandera de la nación mapuche; la bandera en cuestión es fruto de dicho concurso.  Al respecto cabe preguntarse cuán representativa es esta bandera si sólo responde al punto de vista de una organización, considerando que hay 3.213 comunidades y 1.843 asociaciones indígenas, siendo mapuches la inmensa mayoría.  También hay que considerar que los mapuches han tenido varias banderas anteriores a ésta, es decir, quién determina y por qué que esta nueva bandera sea la más representativa.
La primera mención a un emblema mapuche la hace Ercilla en 1569, lo describe con los colores blanco, azul y rojo.  Durante el siglo XVIII, hay crónicas que hablan de dos banderas, ambas con la estrella de ocho puntas como elemento central y sin el kultrún, o sea, nada más alejado del pabellón de la denominada “causa mapuche”.  Todos estos emblemas, por su antigüedad y su origen no manipulado, son per se más representativos que el usado hoy en día.
En cuanto a su diseño, la bandera “actual” tiene un punto muy débil: el kultrún que está en su centro no tiene la Guñelve.  La Guñelve es la estrella de ocho puntas, un símbolo sagrado, se le reemplaza por una de cinco puntas; tampoco tiene los soles de cuatro rayos gamados.  Si se busca en cualquier publicación anterior al surgimiento de la “causa mapuche”, se puede constatar que el kultrún tiene los símbolos mencionados, los dos o, al menos, uno.  Esta estrella representa a Venus, muy importante en la cosmogonía mapuche, al igual que el Sol.  No deja de ser “curioso” cómo este diseño de bandera tergiversa la tradición y creencias mapuches.
También cabe referirse a la cuestión de la “nación mapuche”.  ¿Existe verdaderamente esta entidad?  Los mapuches nunca han formado una entidad unitaria propiamente tal -aun cuando culturalmente, sí-, de hecho, ni siquiera su nombre ha permanecido en el tiempo.  El término “mapuche” es de alrededor de 1.760, es decir, en un comienzo se veían a sí mismos de una forma distinta a la actual.  Antes usaban otros nombres, el más importante fue “reche”, este término significa “gente verdadera” y pretendía marcar la diferencia entre los habitantes auténticos y los extranjeros.  Con la llegada de los españoles, los reches empezaron paulatinamente a autodenominarse “mapuches”, es decir, “gente de la tierra”, así denotaban su pertenencia a la tierra que habitaban.
Resulta importante reflexionar sobre estas cuatro dimensiones de la “cuestión mapuche”: la forma en que los mapuches se integran a la sociedad chilena; cómo les afecta un conflicto artificial inventado con fines destructivos; cómo demostrar que los activistas de izquierda están tergiversando la historia y la cultura mapuches, y definir qué significa o significaría la “nación mapuche”.  Si no podemos sacar conclusiones correctas y actuar en consecuencia, la unidad de nuestra patria corre un grave peligro, pues, la escalada de violencia podría aumentar, dejando muchos damnificados; ejemplo de esto son las escuelas, empresas e iglesias quemadas, también los asesinados.  No es casualidad que, mientras el resto del país mejora sus condiciones de vida, La Araucanía esté más pobre cada día.
Joaquín Muñoz L.

sábado, junio 16, 2018

"TE ESTOY GRABANDO".



Así, con estas palabras, el conductor de Uber intentaba intimidar al carabinero que le ordenaba detenerse y bajar del auto para ser controlado. El joven empujaba al policía y amenazaba con atropellarlo, hasta que dos disparos pusieron fin al incidente; nadie quedó indiferente y las redes sociales se inundaron de comentarios, algunos apoyando al carabinero y otros criticándolo por actuar, supuestamente, con fuerza desmedida.
Sin embargo, hay un ángulo del episodio especialmente interesante de analizar: la convicción absoluta del chofer acerca de que el carabinero no tenía derecho a detenerlo, ordenarle que bajara del auto y controlar su documentación. Por eso lo grababa, con la certeza de que estaba registrando un abuso de autoridad, cuando la realidad es que era él quien se estaba resistiendo a la legítima función policial. Algo ha pasado en la sociedad, particularmente en la nuestra, que ha llevado a las personas a perder conciencia de los deberes que impone la pertenencia a una comunidad, que nadie puede vivir únicamente conforme a sus deseos, a lo que quiere, en una suerte de dimensión especial regida exclusivamente por derechos.
Esto lo vemos en la manera que muchas personas entienden el espacio público, como un lugar del que pueden disponer sin consideración por los demás, en la medida que lo ocupen para defender una causa que ellos mismos califican de justa. O la falta total de respeto al derecho ajeno en universidades que un grupo se toma, porque considera “inaceptable” alguna decisión o procedimiento de sus autoridades. Impedir el legítimo derecho a estudiar de otros alumnos está validado por cualquier votación, basta una escuálida asamblea de manos alzadas para creer que el manto de la legitimidad democrática cubre cualquier tropelía.
La autoridad se ejerce con timidez, el restablecimiento del orden es sinónimo de represión, el carabinero puede ser insultado, golpeado, denigrado, porque su sola presencia es una forma de “provocación”. El desafío a toda forma de orden normativo debe aceptarse, porque “Chile cambió” y ahora “las personas” se expresan sin temor contra los abusos. Se ha perdido la noción de que solo podemos vivir bajo reglas de racionalidad y cualquiera que reivindique esas reglas es rápidamente tildado de fascista.
Se han perdido muchas de las nociones básicas sobre las que se construye un orden social liberal y democrático de derecho. Son las normas y el respeto a ellas las que nos defienden del predominio de la fuerza. Son los procedimientos los que hacen predecible el ejercicio del poder; es el monopolio estatal de la fuerza ejercido por el carabinero lo que asegura la libertad y no la que lo impide.
“Te estoy grabando”, decía el conductor, cuando en realidad se estaba grabando a sí mismo. Así de perdidos estamos.

Gonzalo Cordero.
Abogado.

lunes, junio 04, 2018

EN DEMOCRACIA (IV).



Conclusión:
 Queda claro que los dos informes en que la Izquierda chilena basa su relato, a saber, el Informe Rettig y el Informe Valech ponen como fecha arbitrariamente solamente la duración del Gobierno Militar, como si éste fuese el responsable del odio, la violencia, la violación a los derechos humanos. Como si el anterior gobierno depuesto por las armas no hubiera promovido el odio e violado una serie de derechos (Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973).Olvidándose que hubo un enfrentamiento. Gran parte de la ciudadanía tenía todo el derecho a defenderse de la Izquierda. Por eso, recurrieron a los militares. Fue un gobierno de excepción. Obvio que iban a muertos, mas muchos ya habrían muerto por la violencia de la Izquierda: un millón de chilenos costaría la revolución. Es lo primero. Lo segundo que como sabemos son unilaterales con lo cual atentan contra la Justicia e ilegales. Tercero, es que la Izquierda siempre tiene un pretexto o una justificación para usar la violencia. Cuarto, la Izquierda siempre tiene licencia para matar al mejor estilo del agente 007, sin importar el contexto. 
 ¿Alguien se va tomar en serio el Informe Valech que tiene como subtítulo ‘Prisión Política y Tortura’? Primero que nada la expresión ‘prisión política’ es de una falsedad, pues no cayeron presos por pensar de distinto, sino porque eran del bando perdedor, y otros porque eran realmente malos. Además del gobierno de la Unidad Popular, también torturaron grupos de Izquierda de esa coalición. No eran blancas palomas. Algo peor hubiese ocurrido si la Izquierda hubiese ganado. Basta ver como tratan a los ancianos Presos Políticos Militares de Punta Peuco, donde les niega todos los derechos. ¿Alguien les cree nos hubieran tratado con guantes de seda si hubiese instalado una dictadura comunista? ¿Alguien les cree que ellos nunca hubieran con las característica malas que le atribuyen a los militares? Así, por ejemplo, un tal Santiago Escobar  escribió el artículo titulado La locura moral de las FF.AA. y la urgente degradación de Pinochet y Contreras que apareció en El Mostrador del 17 de septiembre de 2013, para el 40 aniversario del 11 de septiembre chileno, en el que afirma: 
 “¿Qué fue lo que impulsó a que militares violaran a mujeres indefensas, asesinaran niños, torturaran a miles de personas o simplemente las ejecutaran y las hicieran desaparecer? ¿Cuál formación ética o doctrinaria permite que tales actos pasen a ser considerados operaciones militares, se transformen en hechos habituales, y den paso a una pedagogía del terror en contra de los ciudadanos de un país? Peor aún, ¿bajo cuáles circunstancias un mando militar olvida lo más esencial de su profesión, que es proteger a la población y se dedica a exterminar adversarios políticos?” 
 El señor Escobar dice puras falsedades partiendo de que violaron a mujeres y asesinaran niños. El Mir cantaba: “Los momios al paredón y las momias al colchón”. O sea, ejecutar y violaran a las mujeres de derecha. Como vimos anteriormente, la Izquierda en democracia asesino a niños que eran del otro bando. En democracia, unos seguidores del comandante ‘Pepe’ del Mir, violaron a una dueña de un fundo, que luego que se quitó la vida. Más bien, los grupos terroristas de Izquierda hicieron “una pedagogía del terror en contra de los ciudadanos de un país”. El 70% de la población o de los ciudadanos pidió la intervención militar para protegerse de los sociópatas de la Unidad Popular que nos querían llevar una guerra civil y de paso una dictadura comunista. Cuando los militares se tomaron el poder, se creó a DINA y luego la CNI para proteger a los ciudadanos de los terroristas, que no trepidaban en asesinar civiles y militares, indiscriminadamente. Por lo tanto, a la Izquierda se le pueda acusar de crímenes de lesa humanidad. Los militares actuaron contra grupos armados de la Izquierda. No eran ciudadanos comunes y corrientes.
  Además, que extraño que el señor Escobar no relacione la locura, el crimen con el terrorismo. Éste último no existió para él. De ahí que diga que los militare se fueron en “contra de los ciudadanos de un país”. Si se trata de relacionar el crimen con la locura, en la Izquierda chilena sobran. 
   En realidad, el señor Escobar describe a la Izquierda, pues si trata de locura, en ese sector sobran locos. Hace más de diez años escuché un audio del fundador del Mir, Miguel Enríquez. Vivía fuera de la realidad. Otro loco es, pues, el presidente de la República, Salvador Allende con su último discurso creyendo que la mayoría del país o el pueblo lo apoyaba. Otro que vivía en bunker mental. Y qué decir de la loca Michelle Bachelet que cree que su segundo gobierno fue de maravillas y que gobernó a espaldas de la ciudadanía. Y los locos del Frente Amplio.
   En democracia, jamás esperaría escuchar o mejor dicho leer las palabras que dijo por su cuenta twitter el economista Manuel Riesco , fundador del Centro de Estudios Nacionales de Estudios Alternativos (Cenda), cuando el ex candidato de la derecha, José Antonio Kast fue golpeado en la Universidad Arturo Prat por estudiantes: “Me parece muy bien prohibir a Kast en UDEC. Quienes apoyan abiertamente a represores deben ser reprimidos. El fascismo no se combate con argumentos, se lo aísla y reprime, ojalá legalmente, a palos si es necesario”. La ex presidente Bachelet no dijo nada por su cuenta twitter. O sea, apoya la violencia. El silencio otorga.
   Igual que el señor Escobar, el economista Riesco retrata a la Izquierda. Una palabra clásica de la Izquierda a Latinoamericana para justificar el fracaso de los grupos guerrilleros marxistas es acusar a los militares de represores, lo que supone que aquéllos no esperaban una reacción. El Instituto Nacional de los Derechos Humanos condenó la agresión que sufrió José Antonio Kast en la Universidad Arturo Prat, en la que manifiesta: “La intangibilidad de los derechos humanos supone el absoluto respeto a la integridad física y psíquica de la persona”. Con esa declaración queda más claro que el agua que los grupos terroristas chilenos Mir, Frente Lautaro y el FPMR le violaron los derechos a civiles y militares que salieron muertas o heridas, ya sea por bombas, ya sea asesinato y secuestro Podemos decir aún más, que la famosa frase que dijo Michelle Bachelet en su primer mandato: “Cuando la Izquierda sale a la calle, la derecha tiembla”. Es una afirmación que induce a que grupo humano a provocar temor a otro. Por eso tiembla. Y por tanto, esa declaración atenta contra la integridad “psíquica de la persona”. Las personas que se identifican la derecha. Con todo, sigo contrario al INDH. También caería como una violación de los derechos humanos sería, pues, el deporte favorito de la Izquierda y del Movimiento homosexual, a saber, las funas. 
  En democracia, el dirigente del Mir junto con otros de ese grupo, Luciano Cruz asaltó el National City Bank, la firma Wagner Stein y el diario la Patria de Concepción. Dos civiles quedan heridos. 20 de Mayo de 1969.
  En democracia, un artefacto explosivo denota en la Caja de Empleados Públicos en Santiago. Dos transeúntes quedan con trauma acústico. 23 de abril de 1968.
  En democracia, un artefacto explosivo denota en el Consulado norteamericano frente al Parque Forestal. Tres transeúntes quedan con trauma acústico. 12 de marzo de 1968.
 En democracia, un artefacto explosivo de alto poder detono en el edificio de El Mercurio, que hizo daño considerable y tres personas resultaron heridas con esquirlas y dos contusos con daños serios auditivos. 20 de febrero de 1968.
  En democracia todavía liberal, el Partido Socialista en Congreso de Chillan decidió odiar al resto de los chilenos hasta el presente, desechar la democracia liberal y optar por la vía armada: 
“1. El Partido Socialista, como organización marxista-leninista, plantea la toma del poder como objetivo estratégico a cumplir por esta generación, para instaurar un Estado Revolucionario que libere a Chile de la dependencia y del retraso económico y cultural e inicie la construcción del Socialismo. 2. La violencia revolucionaria es inevitable y legitima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y, a su ulterior defensa y fortalecimiento. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista. 
3. Las formas pacíficas o legales de lucha (reivindicativas, ideológicas, electorales, etc.) no conducen por si mismas al poder. El Partido Socialista las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada”. Noviembre de 1967.
 En democracia, el socialista Clodomiro Almeyda dijo para Revista Punto Final: "La forma fundamental que en un país como Chile pueda asumir la fase superior de la lucha política, cuando el proceso vigente llegue a colocar a la orden del día el problema del poder, es impredecible en términos absolutos. Yo me inclino a creer que es más probable que tome la forma de una guerra civil revolucionaria, a la manera española, con intervención extranjera, pero de curso más rápido y agudo" . 22 de noviembre de 1967. 
  En democracia, Salvador Allende siendo presidente del senado en el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile manifestó dos días antes de la conferencia en La Habana: "Afirmo que ante una estrategia internacional de intervención debemos oponer otra fuerza. Oponer la violencia revolucionaria a la violencia reaccionaria". Agosto de 1967. 
  En democracia, Allende no fue solo el representante chileno ante la primera conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) además fue su creador. Y la presidió siendo presidente del Senado. Las OLAS promovían la vía armada para la supuesta liberación: “Propiciar la lucha armada revolucionaria en AMERICA LATINA”.10 Agosto de 1967. 
  En democracia, Salvador Allende siendo presidente de Senado viaja a la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina realizada en La Habana, en el hotel ‘Habana Libre’. En la isla no había democracia. Entre 3 y el 15 de enero de 1966. 
   En democracia, Salvador Allende siendo presidente del Senado ayudo a los guerrilleros que acompañaron al argentino Ernesto ‘Che’ Guevara en su aventura en Bolivia, facilitándole valijas que estaba cargadas de armas procedentes de Argelia como manifestó Dariel Alarcón Ramírez ‘Benigno’ en sus memorias: “Salvador Allende, que en aquel momento era Presidente de la Cámara del Senado chileno, nos ayudó grandemente en el traslado de las armas: en sus valijas trasladamos las armas de la embajada de Argelia. Después se hicieron llegar hasta Chile y posteriormente hasta Bolivia; esto era lo más fácil, pues no había control fronterizo. En conjunto se nos dio una gran cantidad de armas”. Abuso del poder y del cargo que tenía. Noviembre de 1966. 
  En democracia, surgió el grupo terrorista y guerrillero Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), cuyos miembros desecharon la democracia liberal, optar por la vía armada y odiar al resto de los chilenos hasta el presente tal como dice su Declaración de Principios: “El MIR rechaza la teoría de la “vía pacífica” porque desarma políticamente el proletariado y por resultar inaplicable, ya que la propia burguesía es la resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente en régimen capitalista es la insurrección popular armada”. Noviembre de 1965. 
   En democracia, el presidente del senador, Salvador Allende declara el diario italiano Paese Sera: “Si tenemos éxito, y creo que lo tendremos, Cuba y Chile serán dos ejemplos válidos, aunque sean distintos en su fase inicial. Por lo demás, no existen diferencias, nosotros haremos el socialismo como los cubanos”. 1964.
  En democracia, los unabombers y terroristas chilenos, el socialista Jorge Arrate, Ricardo Lagos Escobar y Julio Stuardo ponen varias bombas en la primavera, donde muere uno de los portadores, el Gobierno culpa como autor al dirigente sindical Clotario Blest. Sin embargo, el líder de los trabajadores afirma: “Si no fuera por la ANEF, en especial por Tucapel, mi suerte habría sido terrible. Estaba condenado irresistiblemente a diez años de prisión. A mí se me culpaba de ser autor intelectual del bombazo. Ą Qué paradojal, yo que siempre he abogado por la no-violencia activa!. En cambio, los verdaderos culpables, como Julio Stuardo, Ricardo Lagos y Jorge Arrate, dirigentes del grupo que había colocado la bomba, sólo eran citados a declarar ante el juez instructor." 1962. 
  La personas de derecha y los militares le pueden decir a la Izquierda el título de una canción del cantante Billy Joel con plena seguridad, sin conciencia de culpa: “We Didn’t Start the Fire”.

Javier Bazán Aguirre.