viernes, mayo 07, 2021

DESPUÉS DE DIOS, YO.

 



Cuentan sus biógrafos que el Presidente de la República -el actual-, fue siempre un individuo sin apegos ni lazos de cordialidad con el resto de su numeroso grupo familiar. No forjó amistades durante su paso por el colegio Verbo Divino y recién conoció un método parecido a la sociabilización cuando hizo sus primeros negocios: camaradas del ex Banco de Talca recuerdan que solía compartir los viernes en austeras cenas, en forma rotativa, en sus casas. Apenas independizado en su máquina de generar ganancias con sus hábiles movidas accionarias en las Bolsas del mundo, entendió que no había más garantía de seguridad que navegar en solitario por el mundo de las finanzas. Tal como alguna vez lo escribiera Eugene O’Neill, “la soledad del hombre no es más que el miedo a la vida”, y eso es así en su caso, porque desde muy joven se planteó el desafío de ser millonario, muy rico, y, para evitarse riesgos, optó por recorrer solitario el camino hacia el éxito añorado.


En su objetivo, los afectos podían obstaculizarlo, y prueba de ello es su conocido hábito de salir de casa a las 7 de la mañana y regresar cerca de las 23 horas: “el trabajo me lo demanda”, dice sin soltar el móvil, su más entrañable e indispensable de sus amigos. El resonante éxito en sus negocios -que lo catapultó a la cuarta fortuna personal del país y a las 600 en el mundo- lo convenció de que sus decisiones eran -aunque ya no- las mejores y, por tanto, irrebatibles.


El primer año de éste, su segundo Gobierno, lo pasó ocupado en hacer crecer la economía nacional, para situar al país en un emergente de verdad, ello entremedio de continuos viajes para codearse y fotografiarse con líderes mundiales y convertirse en paladín medioambientalista, en su íntimo convencimiento de que después del 11 de marzo del 2022, estaría iniciando su viaje hacia la Secretaría General de la ONU, quizás el más grande de todos los anhelos de grandeza que han empaquetado su existencia. Pero - obviamente sin consultarlo con nadie- tomó la peor decisión de su vida, sin siquiera sospechar el costo que le iba a traer: instalarse en la frontera colombo/venezolana a gritarle a Nicolás Maduro que renunciara. De todo el mundo, apenas dos Mandatarios estuvieron en esa parada, y uno fue él. Automáticamente, no sólo el dictador y su séquito chavismo le prometieron pasarle la cuenta, sino se echó encima a todo el socialismo internacional y, con especial énfasis, al Grupo de Puebla, ex Foro de Sao Paulo, inventor y sostenedor de la subversión zurda en Latinoamérica.


Política y humanamente, el Presidente ‘murió’ el 18 de octubre de 2019, cuando se concretó la pasada de cuenta prometida y organizada en Caracas por Nicolás Maduro, con la presencia muy potente de activistas venezolanos en las revueltas posteriores al Golpe, cuyo objetivo fue, irrebatiblemente, sacarlo de La Moneda. Más temprano que tarde, ello lo confirmaron formalmente varios subversivos y lo reveló en el templo republicano de Chile, el Congreso Nacional, la diputada Pamela Jiles.


Estuvo días sin asistir a La Moneda y su miedo se agudizó cuando se percató de que los militares en la calle no actuaron para disolver las violentas manifestaciones, luego de decretar un Estado de Excepción fallido y que de nada le sirvió, porque muy luego la oposición, consciente de su situación pendiendo de un hilo, le ofreció un acuerdo, y él lo aceptó: entregar la Constitución y comprometerse a cogobernar con la oposición parlamentaria. Con su ego destrozado, con sus aires de triunfalismo transformados en derrota total y con su poder atomizado, no tuvo más atajo que resignarse a esperar que el tiempo pase a la espera del 11 de marzo del 2022.


Antes del 18/O pudo gobernar con mayoría opositora en el Congreso; después del intento de su derrocamiento, no puede hacerlo. En sus manos estuvo el cortar de raíz la subversión de haber apelado a las facultades que le otorga al Ejecutivo la Constitución: no sólo la desprecio, sino terminó regalándola. Ahora recurre a ella para defenderse y el TC le da un portazo terrible.


Hoy, el Presidente sabe que no manda, que no le creen, que sus partidarios -acusándolo de traición- le dieron vuelta la espalda y que tiene que vivir agradeciéndole al Congreso opositor, teme que en cualquier momento pueda saltar de su sillón. Está solo el Presidente porque no supo valorar a la gente que estuvo a su lado, ni a los lejanos, los “fachos pobres”, según Camila Vallejo, que votaron por él y a la siempre fiel centroderecha, a la que le dio vuelta la espalda.


Inteligente al fin y al cabo -casi un genio para su reducido grupo de confianza- sabe, mejor que nadie, que se halla aislado y fue ello, más una miserables aprobación popular de un 9%, lo que lo indujeron a pedir ayuda a Chile Vamos, su propia coalición, para salir del cubo hermético en que se metió por imponer su voluntad en la pugna por los modos de ayuda a los millones de compatriotas severamente dañados por los efectos socioeconómicos de la crisis sanitaria.


Ese 9%, que alguna vez fue peor (7%) nada tiene que ver con el manejo presidencial de la epidemia –pese a sus múltiples contradicciones-, sino a su falta de coraje para implementar auxilios universales y sin condiciones a quienes están en ruinas personal y comercial por las restricciones, la inmovilidad ciudadana y por la carencia de dinero en los bolsillos.


Los colgajos de su orgullo sufrieron todavía más cuando una gran mayoría de los suyos votó en contra de su capricho. Constatado este nuevo revés y otra vez con asonadas callejeras retumbándole en sus oídos, recurrió a sus partidos para urdir algún tipo de escape desde el túnel en que se metió por decisión propia.


Personalista insaciable, el Presidente, quien nunca ha hecho gala de olfato político, parece no darse cuenta de que la coalición que lo acaba de sacar del pantano, está en vías de desafíos trascendentales por las elecciones, de todo tipo, programadas desde mayo hasta diciembre. Sus decisiones, lamentablemente desacertadas desde que se rindió ante el adversario para continuar en La Moneda, casi todas, incluso las sanitarias, han ido y van en sentido contrario a lo que consta en cualquier manual electoral.


Aprovechándose de las circunstancias, la izquierda opositora le pide al Presidente que “ordene” al oficialismo, y ello en un afán sólo de escarbar más en la herida, porque todos saben que Chile Vamos hace tiempo –desde noviembre de 2019- empezó a tomar sus propias decisiones, porque las suyas no suelen coincidir con las del Mandatario y éste, a su vez, no consulta a nadie antes de resolver. En este último episodio de darse otra voltereta, el Mandatario estuvo a punto de provocar, él mismo, una crisis en su Gabinete y en forma inaudita obligó a sus ministros a enviar una carta a un periódico para demostrar unidad…


La oposición siempre al acecho, le pide al Presidente que le entregue la gobernabilidad íntegramente al Parlamento, aunque, en la práctica, casi la tiene, pero lo que debiera hacer, en beneficio real del país, es traspasársela al conjunto de partidos oficialistas, y él sólo sentarse a observar desde lejos, para, de ese modo, poder enfrentar con alguna esperanza de éxito el largo ciclo de elecciones que vienen. Es potente decirlo, pero es la realidad: un 9% de aprobación popular es como si el Presidente no existiera.
Raúl Pizarro RiveraVoxpress.cl

miércoles, junio 24, 2020

LAS TERRORÍFICAS ANDANZAS DE UN NARCOMUNERO.




No hay peor ciego que el que no quiere ver y peor sordo que el que no quiere oír. Tan cierto proverbio aplica a todos los Gobiernos, en particular los no cómplices de la izquierda, que no han tenido el valor de enfrentar el terrorismo extremista en La Araucanía y que, para mal de males, cuando lo han hecho han fracasado por la torpeza e ineptitud de sus ejecutantes.

El temor a imponer la autoridad en un territorio caliente sólo puede explicarse por dos razones: en el país, la izquierda  instaló el discurso de que cualquier combate a la violencia  es una “persecución política”, y, enseguida, es casi de fábula el pavor que la autoridad le tiene a la intervencionista ONU, que con su encapsulada protección a los comuneros mapuches comunistas, les brinda un manto de impunidad permanente.

Consecuencia de un Gobierno que se mueve tiritando de miedo para “no pisar los callos” de sus enemigos, resulta explicable que durante casi siete años en el poder no ha sido capaz de poner fin a los ataques, saqueos, incendios y robos de tierras protagonizados por los terroristas en La Araucanía. Pero un hecho reciente, al detener la PDI a una banda de narcotraficantes con su sede de operaciones en Concepción, le está dando al Gobierno una nueva y, quizás, última oportunidad de exterminar a esta oleada subversiva, dirigida por la narcocoordinadora Arauco/Malleco.

En la decena de traficantes detenidos por la policía civil de Concepción figura Emilio Berkhoff Jerez (33) influyente integrante de la CAM. Mantenían en su poder 900 kilos de cocaína y fueron capturados, tras un operativo de seguimiento de un  cargamento movilizado desde  Iquique, pasando por Los Vilos, Valparaíso, hasta llegar a la capital del Biobío.

Berkhoff, un oriundo de Valdivia que viajó a Temuco para estudiar por algún tiempo Antropología y hacer activismo en favor de la extrema izquierda, sentó sus bases en Puerto Choque (Tirúa) para unirse a la lucha de comunidades comunistas de la zona, de esto hace ya 13 años.

Lo relevante de la detención de este guerrillero y de sus secuaces es que se confirman absolutamente las denuncias de la Multigremial de Cautín y Malleco, en cuanto a que la CAM y sus ‘soldados’ reciben financiamiento del narcotráfico y que su moderno armamento les son proporcionados por esas  organizaciones. Hay más: por indagaciones personales de dirigentes gremiales del nudo Arauco, Malleco y Cautín, en la zona ya están instalados centros de fabricación de cocaína, los que gozan de la protección de las comunidades dependientes de la CAM.
Tiene el Gobierno, entonces, la vía que lo exime de su pánico a la Alta Comisionada de la ONU y a su cadena de observadores acusetes: el combate al narcotráfico es de naturaleza netamente policial, porque se le considera un crimen y un daño a las poblaciones del mundo. Los traficantes de droga carecen de la inmunidad arbitraria de que disfrutan los guerrilleros políticos.

La presencia y detención de Emilio Berkhoff no es un hecho secundario, dado su amplio prontuario de acciones y detenciones por su lucha “contra la usurpación de las forestales al pueblo mapuche”. Con gran peso político dentro de la CAM,  tiempo atrás viajó a Caracas a entrevistarse con el canciller del dictador Nicolás Maduro, perseguido éste por la justicia internacional por haber convertido a Venezuela en un narcoEstado, y socialista por añadidura. Este huinca aprendió el mapudungun y se declara admirador de la disciplina militante de los peñi y de las redes de apoyo a las comunidades de la CAM.
Ha sido acusado por una decena de delitos, de los cuales solo fue condenado a 5 años de cárcel por porte ilegal de arma de fuego y munición, en febrero de 2015.  Su detención -en esa oportunidad- se produjo en la comunidad mapuche de Puerto Choque, Tirúa, y centro de operaciones según el Ministerio Público, de la CAM. Su líder, Héctor Llaitul, lo considera su “hombre de confianza”.
Al margen de aquella condena, fue sentenciado a 541 días de presidio por maltrato de obra a Carabinero y formalizado dos veces por porte ilegal de arma de fuego y posesión ilegal de municiones. Por esos  delitos debía cumplir 5 años de cárcel, pero su pena, desde 2017 –Gobierno de Bachelet- la estaba cumpliendo en libertad…

Gracias a una Justicia muy solidaria con los comuneros subversivos, también logró ser absuelto de 10 años de presidio efectivo por los delitos de robo con intimidación, y 15 años por seis incendios forestales, condenas que pidió la Fiscalía. Mientras cumplía la única condena efectiva en su larga trayectoria delictual, escapó de la prisión y estuvo 40 días prófugo. “Lo hice –dijo- porque “soy un preso político”: a partir de este mes es un preso por narcotráfico. 

Luego de su rol ya superado de activista por la “causa mapuche” que inició en su breve paso por la universidad en Temuco, se convirtió en un poderoso integrante de la cúpula de la CAM. En dicha condición integró un grupo que viajó a Venezuela (diciembre,  2018) junto al jefe de la CAM Héctor Llaitul y al lonko Juan Pichún  Allí fueron recibidos por el canciller Jorge Arreazae (todos, en la foto).  Pichún, de la dura comunidad Temulemu,  es vinculado con la explosión de una camioneta bomba, la interrupción del tránsito y del suministro eléctrico en los alrededores del puente Lleu Lleu, en Arauco.

Al lonko extremista y a Berkhoff no les falta ni les faltará defensa. Siempre hay un ‘siempre listo’  para alegar inocencia de los extremistas: Rodrigo Román. Es un abogado especialista en abollar la Ley Antiterrorista y quien sacó de prisión al  primer formalizado por incendiar el Metro  el 18 de octubre, y quien también actuó como defensor en el caso “bombazo”, en el subsuelo de la Estación Escuela Militar del ferrocarril subterráneo. Su autor, Manuel Olate, tenía vínculos con las FARC.

Román, quien, además, logró la excarcelación de Héctor Llaitul y alegó en favor de los autores del doble crimen de los Luchsinger/McKay, tendrá que interiorizarse rápido de los recovecos legales del narcotráfico para ponerse a las órdenes de Emilio Berkhoff.

Raúl Pizarro Rivera.

viernes, junio 12, 2020

IRREGULARIDADES.



Nos han dicho que el covid-19 es una gripe menor que la influenza. Además, que mueren más personas por otras enfermedades anualmente. Sin embargo, no han armado el escándalo por otras dolencias.

Las otras enfermedades que existían tanto en el Hemisferio Norte como en el sur conforme a su estación desaparecieron. Sólo existe el coronavirus.

La comunidad médica tiene protocolos como toda organización. Pues bien, la prueba primera que se hace es, pues, secuenciar el virus. Esa prueba tiene un nombre. Para aprender a caminar, primero hay que gatear. Eso no lo hizo China, ni tampoco la Organización Mundial de la Salud, que se supone está manejada por científicos. Tampoco han realizado los postulados de Kolch.

No se puede crear una vacuna si no se ha secuenciado el virus. Es lo básico.

Nos dicen que el virus cambia o muta. Por tanto, no se puede establecer una vacuna sino conoce cómo es. ¿Habrá una vacuna distinta para región del mundo?

Cuando empezó la plandemia, la OMS no escuchó a Taiwán, que como sabemos pronto pudo acorralar el bicho sin perjudicar la economía.

Otra irregularidad es que no sabemos a ciencia cierta si el actual director de la Organización Mundial de la Salud,  Tedros Adhanom Ghebreyesus es médico o tiene otra profesión. Dicen que es Doctorado en Filosofía. En cambio, otra información dice que estudió Biología en la Universidad de Asmara, Etiopía.

Tedros no apoyo al médico chino Dr. Li Wenliang, quien fue el dio la alarma en China.

 Mientras miles de personas morían en Europa, un grupo de personas de la OMS fueron a la ciudad de Colonia, Alemania para hacer el Manual de Sexualidad para niños entre tantas edades. Esta información lo supe por el canal Acipiensa. El libro no reconoce el sexo. Por esa razón, no aparecen las palabras niño o niña. El propósito del manual es que el niño o niña aprendan a tocar su propio cuerpo. ¿Qué tiene que ver eso con la salud?

Cuando han dicho que la vacuna estará lista en seis meses o menos, están mintiendo. Gracias a la cantante española Carmen París, quien tiene su madre en un hogar de ancianos supe que para una vacuna sea confiable tienen que pasar mínimo tres años. Si afirman lo contrario, están engañando. Estamos presenciando como la propia comunidad médica se salta sus reglas o protocolos. Lo mismo dijo la doctora alemana, Katrin Korb de la comunidad de Oldenburg. Agrego que ella no confiaría en la vacuna, ni se la pondría ni a sus tres hijos.

Mucha gente no han entendido por qué si mueren tan pocas personas se le declara una pandemia, hasta el punto de paralizar los países. Gracias a la valiente doctora argentina Chinda Brodolino supimos la verdad. Recientemente, la OMS cambio la definición de la palabra pandemia. Si antes esa palabra significaba, por ejemplo, de un poblado de cien mil habitantes morían la mitad o arrasaba con todo, eso era pandemia. Ahora significa que una enfermedad cualquiera se muda a otro país. Eso torcer los hechos. La medico usa la expresión ‘plandemia’. En efecto, fue un plan. Al declararse una pandemia, las constituciones de cada país no rigen y manda la OMS.  Por consiguiente, la ONU.

 Las Naciones Unidas ofrecieron un ‘Plan de Respuesta Humanitaria Covid-19” a Ecuador a cambio de implementar el aborto. Cito: “Sensibilizar y capacitar personal de salud para que, en el marco de los derechos de la mujer y adolescentes, se implementen el Paquete Inicial de Servicios Mínimos PMS, Salud materna y complicaciones materno neonatales, acceso a anticoncepción, incluida anticoncepción de emergencia, aborto seguro legal y la atención posterior al aborto, prevención ITS VIH y manejo clínico de la violencia sexual”.

¿Cómo una organización internacional puede dejar que un multimillonario ande ofreciendo vacunas como quien vende cualquiera mercancía?

 Se supone que la OMS vela por la salud de todos en este mundo.  Uno de los principales financistas es Bill Gates, además, de las grandes farmacias y los estados miembros. Sin embargo, no es extraño que haya dejado probar al norteamericano vacunas en mujeres y niños, tanto en África e India, las cuales dejaron secuelas. La principal organización de la salud no ha dicho nada. Tampoco la Unicef o el departamento dedicado a las mujeres. Gates es como Mengele.

  Otra irregularidad relacionada con lo anterior lo denunció el médico español, Germán Velázquez, quien dijo: “Han privatizado la OMS, la financiación condiciona sus decisiones”. Los estados miembros ponían su parte, aunque había algunos que influenciaban más como Estados Unidos. Lo grave de quien decide los programas no son los médicos o científicos, sino personas como Bill Gates y otros.

 No se han realizado autopsias para saber qué órgano afecta el virus tanto en Italia como en España.  Eso lo denuncia el médico español José Cabrera. No sabemos de qué murieron. La mayoría de los médicos disidentes silenciados por la OMS, han dicho que los muertos tenían un sistema inmunológico débil como en el país de Leonardo da Vinci.

  Los test según sostuvo su creador  no sirven para detectar el virus, pues es parcial y se requiere secuenciar el virus. ¡De nuevo esa palabra! Siempre dan positivo.

Javier Bazán A.