sábado, diciembre 03, 2016

UN PALO A CASTRO Y CIEN A PINOCHET.



En el Chile mediático, dominado por la izquierda, la principal víctima de la muerte de Castro ha terminado siendo Pinochet. Con el concurso de la “centroderecha”, por supuesto.

          Supe que en la televisión Pilar Molina declaró enfáticamente, en un programa sobre Fidel, no haber sido nunca partidaria de la Junta. Y yo que la consideraba una de nuestras “mujeres líderes”. 

Y luego, al leer el excelente artículo de Axel Kaiser, lleno de citas irrefutables contra la dictadura de Castro, me encontré la siguiente frase: “Así como no es sano para la convivencia nacional justificar crímenes cometidos bajo el régimen militar chileno”. ¿Cómo no va a ser sano reivindicar la verdad? ¿Tendremos que tragarnos la mentira de que los crímenes de un oficial subordinado en el Norte, cometidos por sí y ante sí, fueron ordenados por Pinochet, cuando ni siquiera éste ni la Junta los conocieron? ¿Es que tenemos que dejar que las grotescas falsedades de “Los Zarpazos del Puma” se erijan en la verdad oficial? ¿Es que no podemos aclarar que el degollamiento de tres altos dirigentes del FPMR no sólo no fue ordenado por el Gobierno Militar, sino que fue aclarado e investigado por éste, lo que le costó su cargo en la Junta, por “responsabilidad del mando”, al General Mendoza? ¿Es que no se nos permitirá aclarar también, como ha quedado establecido en los tribunales, que las quemaduras de Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana las produjeron elementos altamente combustibles que ellos mismos portaban para quemar buses y pasajeros y que un accidente provocó que resultaran quemados? ¿Es que nos estará prohibido publicar que la Junta envió, en enero y febrero de 1974, circulares a todas las guarniciones ordenando respetar los derechos de las personas, lo que prueba que, si hubo algunos “atropellos a los derechos humanos”, éstos no fueron autorizados ni “sistemáticos” ni una política de ella? ¿Es que no vamos a poder demostrar que las torturas eran una práctica habitual de la policía política durante la UP e incluso bajo Frei Montalva –cuando no había una subversión de la magnitud de la que enfrentó el Gobierno Militar-- y que la primera vez que se investigaron las respectivas denuncias, con resultados judiciales, fue precisamente bajo el Gobierno Militar? ¿Va a ser vedado insistir en que el crimen de Letelier fue cometido por un agente norteamericano al cual ni Pinochet ni la Junta siquiera conocían de nombre ni que jamás habían autorizado cometer ese atentado? ¿Es malsano dar a conocer que de los 1.102 desaparecidos según los Informes Rettig y de Reparación y Reconciliación, se ha documentado el destino de 1.108 personas, lo que coincide con la “reaparición” de seis en los años recientes? (Ver mi libro “Terapia para Cerebros Lavados”, p. 262.) ¿Es que “no es sano para la convivencia nacional” divulgar ésas y otras verdades y desvirtuar tantas falsas consignas comunistas sobre el Gobierno Militar?

          Pues la propaganda oficial y en particular TVN (y también gente de derecha)  se han encargado de injuriar la memoria de Pinochet en los días siguientes a la muerte de Castro, para desviar la atención de lo que fue la dictadura de éste. Claro, no han podido impedir que se reprodujera la intervención de Ernesto “Che” Guevara en 1959 ante las Naciones Unidas, que prueba que en su gobierno sí fue política oficial y sistemática la de violar los derechos humanos, cuando dijo ante la Asamblea: “Estamos fusilando, hemos fusilado y lo vamos a seguir haciendo”. Y el concierto de las naciones aceptó y toleró eso y lo hizo por más de cincuenta años con entera impunidad. ¿Se imaginan ustedes lo que habría sucedido si un personero del Gobierno Militar hubiera dicho eso en Naciones Unidas?

Es que la estrategia ha sido “un palo a Castro, cien a Pinochet”. Un comentarista de “centroderecha” ha sacado a colación “la última cuenta de Pinochet”, para parecer “equilibrado”.  ¿”Última cuenta”? ¿Cuál? No puede decirlo, porque no existe. Repite y valida otra consigna falsa de la izquierda. Un tribunal que investiga “la fortuna de Pinochet” ha encontrado algo más de dos millones de dólares de éste, y no más, y los mantiene embargados, junto con las propiedades que tenía el ex Presidente, todo ello, en conjunto, de valor insignificante en comparación con la sola isla “Cayo Piedra” de Fidel Castro, con una mansión, yates (entre ellos el de su hijo Tony, que es gemelo del de Bill Gates) y el mayor acuario natural del mundo. 

Pinochet declaró públicamente un patrimonio de 118 mil dólares al asumir en la Junta en 1973. Actualizando valores y con un rédito normal, esa suma equivale a más de dos y medio millones de dólares de hoy. Y se olvidan de que el Director de Impuestos Internos socialista, tras examinar los 17 años de gobierno de la Junta, determinó que sólo había 544 mil dólares no explicados en los ingresos del Presidente Pinochet, que podían atribuirse a retiros de gastos reservados (ver “La Tercera”, 8 de octubre de 2005, p.4). Cuando se sorprendió a los gobiernos de la Concertación llevándose para la casa sobres con billetes de gastos reservados, bajo el gobierno de Lagos, se descubrió que sustraían 544 mil dólares cada dos meses, lo mismo que Pinochet en 17 años. Y a Pinochet ni siquiera le dieron oportunidad de explicar su retiro comparativamente minúsculo. Pero sirvió para declarar a su gobierno “corrupto”. ¿”Le hace mal al país” que se diga todo esto?

          Y resulta que el Libro Negro del Comunismo documentó 17 mil muertes en la Cuba de Castro; el New York Times, siempre más benévolo con él, habla de 5.500 fusilamientos. Pero acá los 3.197 muertos durante el Gobierno Militar, el 60% de los cuales, es decir, 1.800, cayeron entre el 11 y el 31 de diciembre de  1973, son “crímenes cometidos bajo el Gobierno Militar”, siendo que éste debió enfrentarse a no menos de veinte mil guerrilleros (diez mil reconocidos por Altamirano y doce mil venidos del extranjero, según la OEA, incluidos 5.600 cubanos reconocidos por la embajada de ese país); e incluyendo en la cifra 423 muertos a manos de la guerrilla de izquierda.

          Algo anda mal, muy mal. ¿Cómo puede compararse un Gobierno Militar que entregó el poder y que se estableció a petición de la mayoría democrática, al cual el principal jurista democratacristiano, Alejandro Silva Bascuñán –para no hablar de los juristas de derecha-- declaró “legítimo” en un acuerdo del Colegio de Abogados que él presidía y publicado en la Revista de Derecho y Jurisprudencia de octubre de 1973, con una dictadura comunista que llegó al poder por las armas y eliminando a sus adversarios en “el paredón”; que estableció un régimen totalitario sin elecciones, sin prensa y sin salida democrática todavía, 57 años después?

El otro día me convidaron a un foro en un canal de TV (todavía no me explico por qué no me “desconvidaron” a última hora, como es lo habitual) y me encontré con la sorpresa de que la teleaudiencia, mayoritariamente, se pronunció por la alternativa de que el modelo cubano de Fidel Castro “seguirá siendo un modelo a seguir”. ¿Qué esperanza tenemos, entonces? Ellos pueden continuar falseando la historia, atropellando los derechos humanos, arruinar al país y permanecer siendo “el modelo a seguir”, mientras nosotros no podemos ni siquiera reivindicar la verdad, porque “le hace mal al país”.

          En “La Salida”, el más reciente libro de Allamand –quien en estos días es mencionado como posible sustituto de Piñera si éste se retira, a raíz de haberse descubierto una enésima irregularidad de su parte— se deja constancia de que, para ellos, “la derecha” en Chile no existe. El espectro llega hasta “la centroderecha”, donde está él, Allamand, y cuya receta resumida es “adoptar el legado de Aylwin”, junto con Piñera el principal denigrador del Gobierno Militar y perseguidor ilegal de los uniformados que combatieron el terrorismo, completamente olvidados todos ya de la frase que le dijo el presidente de la Corte Suprema, Rafael Retamal, en 1974, al mismo Patricio Aylwin: “Mire, Patricio, los extremistas nos iban a matar a todos. Ante esta realidad, dejemos que los militares hagan la parte sucia. Después llegará la hora del derecho”. Entonces Aylwin, menos de 20 años después, se alió con los comunistas, condenó urbi et orbi a los militares en el Informe Rettig y pidió a la Corte Suprema no aplicarles la amnistía (que ya había beneficiado a los terroristas de izquierda), lo que culminó cuando dicha Corte Suprema renunció a aplicar las leyes (como lo confesó en su oficio de 27 de marzo de 2015, al decir que “la legislación chilena no tiene delitos adecuados a esa realidad”, la necesidad de condenar a militares por delitos inexistentes y hechos amnistiados y prescritos), e inventó los “delitos de lesa humanidad” y la ficción jurídica del “secuestro permanente”.

          ¿Qué hizo el Colegio de Abogados, regido por una mayoría de “centroderecha”, ante este flagrante atropello a las leyes? Nada. Peor: lo encubrió, según veremos. ¿Cómo comparar el Colegio de Abogados presidido en 1973 por Alejandro Silva Bascuñán, que declaraba legítimo el Pronunciamiento, con el Colegio de Abogados de hoy, que rechazó publicar en su revista un artículo mío (siendo yo abogado y afiliado al Colegio) que criticaba un fallo de la Corte Suprema que sostenía la mentira flagrante de que cinco oficiales de la Armada mantenían secuestrado hasta hoy a un extremista de izquierda con entrenamiento militar en Cuba, muerto en 1973? A propósito, yo publiqué en este blog el 27 de marzo de 2015 ese artículo y ha merecido hasta hoy casi dos mil visitas.


          ¿Pero qué sacamos con ganar en todas las cifras, mostrar un resultado tanto mejor en todo, incluido el tema de derechos humanos, si tenemos en contra a la propaganda, a la propia “centroderecha”, a un Colegio de Abogados “nuestro” y hasta a nuestros mejores espadachines de la palabra escrita diciendo que le hace mal al país rescatar la verdad sobre el gobierno militar?

Hermógenes Pérez de Arce.

miércoles, noviembre 30, 2016

CASTRO Y ALLENDE.



ENTRE LOS años 60 y 80, Fidel Castro se empeñó en imponer una idea de la redención social en América Latina que no era sino la copia de la matriz soviética de las dictaduras en nombre del proletariado. Para ello, apertrechó a numerosos movimientos guerrilleros que sufrieron sangrientas derrotas, la más notoria de las cuales fue la del Che Guevara en Bolivia en 1967.
Castro nunca creyó que una revolución verdadera pudiera hacerse con libertades públicas, elecciones periódicas, pluralidad de partidos, prensa libre, etc. Precisamente por eso, desconfió siempre del camino pacífico que defendía el Presidente Allende. La solidaridad de Castro hacia el gobierno de la UP fue una táctica para incidir en su rumbo, lo que se vio favorecido por las puertas que aquí se le abrieron. Una parte de la izquierda chilena creía ciegamente que en Cuba se estaba construyendo una sociedad superior, no obstante que la isla era una especie de finca privada de Castro.
Fundado en 1965, el MIR fue un movimiento apadrinado y sostenido desde La Habana. Además, fueron muy estrechas las relaciones del grupo dirigente del PS con el PC cubano. Pero el dato clave de la irradiación cubana en Chile fue el vínculo político de Castro con Beatriz Allende, la hija mayor del mandatario, que se casó con Luis Fernández Oña, agente de la inteligencia cubana.
La visita de Castro a Chile en noviembre de 1971 fue una desembozada forma de intromisión en los asuntos de nuestro país.
Fue invitado por 10 días y se quedó 24. Recorrió el país como si fuera candidato, pronunciando cientos de discursos en los que dio lecciones de firmeza revolucionaria a la izquierda chilena. En los hechos, humilló a Allende en su propia casa y socavó gravemente su autoridad.
En el libro “La vida oculta de Fidel Castro” (Ariel, 2014), Juan Reinaldo Sánchez, guardaespaldas de Castro por 17 años, dice que este no creía en el camino legalista de Allende y que sus “verdaderos pupilos” eran Miguel Enríquez y Andrés Pascal Allende, a los que veía como futuros conductores de la revolución. “A la espera de alcanzar dicho objetivo -dice en el libro-, Manuel Piñeiro y los servicios cubanos penetran y se infiltran en el entorno de Salvador Allende. Empiezan por reclutar al periodista Augusto Olivares, por entonces consejero de prensa del Presidente Allende y jefe de la televisión pública. Según Barbarroja, Olivares, apodado ‘el Perro’, era “nuestro mejor informador” en Santiago. “Gracias a él, Fidel era siempre el primero en saber lo que ocurría en el interior de La Moneda. ¡A veces incluso antes que Allende!”, solía jactarse Piñeiro”.
En la tragedia de Chile gravitaron decisivamente los intrusos. Está documentada la intervención del gobierno de EE.UU. que encabezaba Richard Nixon, y sobran las evidencias de que Castro lleva velas en nuestro entierro. Es hora de que se conozca ese capítulo. Por ahora, digamos que el Presidente Allende puede ser criticado por muchas razones, pero no estuvo dispuesto a convertirse en un dictador como el que acaba de morir en Cuba.
Sergio Muñoz. (Analista Político).

lunes, noviembre 28, 2016

LA PRESIDENCIAL ATROPELLANDO TODO.



NUESTRA CLASE política se equivocó con el período presidencial de 4 años sin reelección. También se equivocó con el voto voluntario. Para que hablar del error de la reforma tributaria por su mala factura técnica. Sin duda se equivocó al proclamar que el bono marzo es un “derecho social”. A partir del 2018 constataremos el error en la manera de cambiar el binominal. El error de la gratuidad sin ley (por glosa) es de no creer. Al parecer también se equivocaron en la Ley de Pesca.
Ahora estamos con la campaña presidencial desbocada antes de tiempo (otro error de hecho de la clase política) que dificulta seriamente la función del gobierno y trae mucha incertidumbre. Para los precandidatos de la Nueva Mayoría (NM) hay que marcar la máxima distancia de Bachelet con su magro 15% de apoyo y 75% de rechazo. Para la oposición la crítica al gobierno es más fácil, en particular por lo mal que lo ha hecho. Pero lo concreto es que todos critican al gobierno ya lanzada la presidencial. Lagos, con una cara de palo de no creer, culpó a Bachelet del Transantiago, y también de alguna manera del CAE por la tasa de interés. Muchos dirigentes de la NM critican abiertamente al equipo político. Atria considera que el gobierno es conservador. Guillier critica al ministro del Interior de manera ofensiva. En fin.
En este momento hay casi una veintena de candidatos. Por la Nueva Mayoría tenemos a Lagos, Guillier, Insulza, Walker, Tarud, Atria, y Goic. Eventualmente Burgos. Por la centro derecha tenemos a Piñera, Ossandón, Espina, Chahuán, J.A. Kast, F. Kast y quizás uno más de la UDI. En el centro probablemente Sichel. Por las bandas estará MEO y recientemente Carola Canelo. Han anunciado interés Claude y Jocelyn-Holt. El frente de izquierda más radical seguro levantará su propio candidato, y yo no descarto que Farkas aparezca de repente de manera formal, porque informalmente hace rato que lo es. Son demasiados candidatos para un país tan pequeño. Para la masa no será posible tener una completa recopilación de las ideas de tantos candidatos (si las tuviesen), de manera que serán las reacciones emocionales y de las personalidades las que harán la diferencia. Por la misma razón, el populismo se manifestará de una u otra forma.
Aquí podría haber hasta tres vueltas de primarias. Unas por partido donde corresponda, otras por coalición, y la primera vuelta que con tantos candidatos (como fue la última elección) es una forma de primaria.
De todos estos candidatos a la papeleta final llegan solo dos. Ese es el real nombre del juego. En el caso de Chile Vamos la única pregunta relevante es si Piñera será finalmente candidato. Si no lo es, la crisis que se genera en la centro derecha será de proporciones. Ossandón ha tomado una posición muy agresiva, de modo que en el caso de que Piñera no quiera ir, el apoyo le será débil en el sector.
Para la Nueva Mayoría la cosa es más difícil. Primero porque es ya muy probable que se desintegre. No veo posibilidad que el PC y la DC puedan seguir en la misma cama sin deteriorarse ambos a la vez. Las pugnas internas de la Nueva Mayoría son demasiado fuertes. El PC es casi como una secta religiosa con dogmas insalvables. La IC y el MAS son movimientos caudillistas más que partidos en serio. Otra peculiaridad es que la Nueva Mayoría enfrenta en estos tiempos una oposición muy dura desde la izquierda de su izquierda. Los candidatos ya se dan duro entre sí. Lagos e Insulza son esencialmente lo mismo y les será difícil diferenciarse, salvo por golpes bajo el cinturón. Y todo eso ya ha empezado.
La semana pasada se debilitó algo la campaña de Lagos por la entrada de Insulza, por la encuesta Cadem que ni repunta, y por el ataque a Bachelet que no será gratis. Piñera fue atacado miserablemente y eso tendrá sus costos. Ossandón se subió al carro contra Piñera y ello lo debilitó en un gran sector de la derecha. Guillier se mandó un chascarro de proporciones lo que mostró algo de sus debilidades, y además se ganó la ira del gobierno lo que tiene sus costos, pero ganó con la llegada de Insulza. Atria validó su opción en el PS y se ganó la figuración en una primaria, lo que probablemente es mucho más de lo que alguna vez soñó. Igual coquetea con el Frente Amplio, y se le abre otra opción por ese lado. MEO sigue a la baja. El resto de los precandidatos no marcó tema relevante. El tono subirá semana a semana.
Sergio Melnick.

sábado, noviembre 26, 2016

CUBA: EL TIRANO HA MUERTO.



El tirano ha muerto.
Tengo que decirlo para creerlo.
Al fin.
El líder guerrillero que llegó al poder con promesas de justicia social, pero se dedicó a separar familias, a perseguir y ejecutar opositores, y desató una misera sin precedentes sobre el pueblo cubano, ya no existe.
He estado esperando este momento toda mi vida.
Finalmente, el traidor cuyo gobierno comunista me sacó de todo lo que conocía y amaba, y trajo a estas tierras con el corazón estrujado, ya no está entre los vivos.
El tirano ha muerto.
Tengo que repetirlo para creerlo.
Nací el año del triunfo de la revolución. Tenía 10 años cuando me fui de Cuba en un Vuelo de la Libertad en 1969 con mis padres, que pagaron caro mi libertad y mi futuro. Ahora tengo nietos. Ese es el tiempo que Fidel Castro ha mantenido a Cuba en su puño, primero como déspota autoproclamado, y después que cedió el trono a su hermano, como símbolo.

Este es un momento histórico. Generaciones de cubanos, cubanoamericanos y nuestros hijos en Miami, la capital del exilio, celebran su desaparición física con un ardor reservado para la Serie Mundial y los títulos de la NBA.
No nos juzguen con dureza. Concédannos este momento. Nuestro exilio es su obra. Aquí no hay dolor por el fallecimiento del hombre que representó el diablo en nuestras historias personales y colectivas.
“Satanás, Fidel ahora te pertenece”, decía un letrero que sostenía un hombre en la Calle Ocho a primeras horas de la madrugada del sábado, después que Raúl Castro anunció la muerte de Fidel en televisión.
Durante las seis décadas de gobierno totalitario de los hermanos Castro, más de dos millones de cubanos huyeron de su amada isla, consolándose en las palabras del exiliado cubano más famoso, el poeta y héroe de la independencia José Martí: “Sin patria, pero sin amo”.
Incontables cubanos encontraron la muerte en intentos de cruzar el Estrecho de la Florida, y ahora atraviesan selvas en unos siete países para llegar a la frontera estadounidense con México. Uno de los crímenes más crueles de Castro fue la masacre de 41 hombres, mujeres y niños que trataban de huir en un remolcador el 13 de julio de 1994. Las autoridades cubanas arremetieron contra ellos con agua a presión, chocaron el barco y lo hundieron. Esto no es algo que leí por ahí. Entrevisté a sobrevivientes en el campamento de refugiados de Guantánamo meses después. Las Tropas Guardafronteras cubanas se negaron a rescatar a los que se ahogaban, me contaron.
Hubo muchos otros crímenes y abusos a los derechos humanos, en su mayoría ignorados o vistos benignamente por un mundo que le daba a Castro el beneficio de la duda, y sólo de vez en cuando le reclamaban algo en foros como la ONU.
Fidel Castro, mito y leyenda para la izquierda internacional, murió sin que lo llevaran ante la justicia por sus crímenes contra su propio pueblo, y el entrega de la antorcha y el cargo de presidente a su hermano en el 2006 fue impugnada sólo por disidentes valientes que son golpeados y detenidos a diario. Los Castro han colocado a sus hijos y nietos en altos cargos del gobierno, una señal de que planean mantener la dinastía familiar más allá del prometido retiro de Raúl en el 2018.
Hay mucha alegría, entusiasmo –y esperanza– ante la noticia de la muerte de Fidel Castro a los 90 años. Pero soy escéptica. Castro no gobernó solo. Tuvo cómplices. Y esas personas lo lloran hoy, planean enterrar sus cenizas cerca del lugar donde descansa José Martí en Santiago de Cuba, un honor que no merece.
Sin embargo, Cuba no será lo mismo sin el patriarca. Con su muerte, se siente como si la peor de las maldiciones ya no pesa sobre una nación cuyos hijos están desperdigados por todo el mundo.
El coco se murió.
Al amanecer, las calles de La Habana estaban desiertas. Se ordenó a la gente que se quedara en su casa, que no tocaran música y que mantuvieran la puerta cerrada.



Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article117242643.html#storylink=cpy



Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article117242643.html#storylink=cpy



Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article117242643.html#storylink=cpy
Pero en Miami pocos se fueron a dormir. Algunas de las calles que recorren su corazón cubano fueron cerradas para que la gente pudiera expresar la catarsis de quitarse de encima la acumulación de 58 años de pérdidas y separación, de desilusión y de una esperanza interminable.
Cuba sí y no más Castro.
Aquí no se despedirá al comandante. Para nosotros es solavaya.  
Fabiola Santiago. (Desde Miami).




Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article117242643.html#storylink=cpy



Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article117242643.html#storylink=cpy



Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article117242643.html#storylink=cpy

jueves, noviembre 24, 2016

LA IZQUIERDA CLASISTA.


Para nadie es un misterio que el ambiente político en Chile está enrarecido, por el gran rechazo al gobierno, la paralización de los empleados públicos, las diversas marchas y movilizaciones han marcado la agenda de las últimas semanas. Chile poco a poco se va dividiendo y politizando.
Si bien, en principio, es positivo que aumente la deliberación pública, y sean cada vez más las personas interesadas en los temas importantes del país, también es necesario que esa deliberación se dé en un ambiente de amistad cívica y de respeto por el que legítimamente piensa distinto.
En este último punto se ha dejado bastante que desear, porque el nivel de respeto ha sido discreto y una seguidilla de casos lamentables han aparecido a la luz pública. Por ejemplo, la lamentable escena de Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT, que le gritaba improperios al ministro de Hacienda desde la galería del Congreso Nacional, tal como si ella estuviera en una barra brava y Valdés fuese el árbitro que cobró un injusto penal. Ubiquémonos.
Tema aparte son las redes sociales, donde personas desde el anonimato insultan a sus contendores muchas veces sin tener un porqué, simplemente ocultándose en la ventaja de no poner tu nombre en la respectiva plataforma.
En ese escenario, quienes vivimos en lugares populares y tenemos ideas cercanas a la centro-derecha somos víctimas constantes de insultos y comentarios ofensivos. Al ya clásico “desclasado”, se le ha sumado el “facho pobre” de moda, siempre acompañado de un adjetivo des-calificativo. Triste espectáculo de los autodenominados defensores de la libertad y los intereses populares.
Lo anterior, muestra a cierta izquierda en cuerpo y alma. Esa tolerancia que dicen defender: simplemente es un eslogan, porque están lejos de practicarlo. Es esa misma izquierda que muchas veces pone el grito al cielo por #NiUnaMenos, pero si alguien piensa distinto, no distingue entre hombres ni mujeres. Esa misma izquierda que dice oponerse a la discriminación, pero no tiene empacho en atacar a una ex ministra por el color de su piel. Una izquierda que no sólo es intolerante, sino también clasista.
Es que lo que hay detrás es esa profunda intolerancia contra quien piensa distinto, pues no aceptan que su discurso no sea monopólico y que cada vez permee menos socialmente. Solo así se entienden las descalificaciones del ministro Nicolás Eyzaguirre contra los padres que según él elegirían el colegio para sus hijos por el color del pelo de los estudiantes. ¡Qué vergüenza!
El desafío para quienes defendemos las ideas de la justicia y la libertad se hace un poco más complejo. Sin embargo, es un llamado a promover mejor los pensamientos y no ocultarlos por miedo a ser atacados en público. Quienes vivimos en comunas populares, sabemos que es el esfuerzo personal y familiar, el emprendimiento junto a una sociedad de oportunidades, los que permiten que exista mayor empleo, mejor educación y, por supuesto, más libertad. Es por eso que, ante las algarabías por redes sociales, no queda más que hacer la vista gorda a quienes hacen de la amargura un deporte. Por otra parte, debemos convencernos de que en la sociedad hay gente que piensa distinto y está bien que así sea, merecen respeto, al igual que lo exigimos para nosotros.
José Francisco Lagos.

lunes, noviembre 21, 2016

ALEJANDRO GUILLIER, LA BACHELET CON BARBA Y BIGOTE

Alejandro Guillier es una simulación, se hace pasar como el hombre que solo expresa lo que otros dicen y quieren escuchar, que es simplemente la voz “inclusiva y transversal”, el candidato bonachón, confiable y buena onda”, además, sonriente y amigo de todos, y así está jugando concientemente con la gente, haciéndole creer que es pura empatía.



Hace casi cuatro años la actual Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se revelaba como la versión chilensis de Mr. Gardiner, el personaje de la novela de Jerzy Kosinski “Desde el jardín”, que encarnó Peter Sellers en el cine. Sí. Porque con una impavidez similar a la de Gardiner y haciéndose pasar como la mujer que no tenía ideas propias, sino que sólo se nutría de las ideas de la gente, le arrojó en la cara a sus oyentes lugares comunes, generalidades banales e invocaciones a la buena voluntad que en los aletargados cerebros de sus partidarios tomaron la forma de verdades reveladas, fórmulas mágicas por su simplicidad e ingenuidad, capaces de resolver cualquier problema. Y así se convirtió, por segunda vez, en Presidenta, con las consecuencias ya conocidas.
Hoy y ante las próximas elecciones presidenciales en 2017, comenzamos a ver la aparición de una nueva versión chilensis de Mr. Gardiner. Se llama Alejandro Guillier, un “independiente” al que, a pesar de aun no ser oficialmente candidato presidencial, los medios tratan, elevan y proyectan como el favorito.
De “independiente” el senador Guillier no tiene más que su asiento en el Congreso. En una entrevista en el periódico El Dínamo, elogió a la bancada juvenil diciendo: “Les voy poniendo fichas a los jóvenes que quizás en esta pasada no van, pero que en cuatro o cinco años más vamos a estar en un escenario de discusión muy distinto”. Y agregó que: “Giorgio Jackson, Gabriel Boric, Camila Vallejo, Karol Cariola, Vlado Mirosevic, van a ser protagonistas de la política. El país está cambiando muy rápido y necesitamos esa renovación”. Es decir, el futuro de Chile, para Guillier, pasa por un frente amplio de izquierda revolucionaria incluyendo al Partido Comunista. Un segundo gobierno de Bachelet, pero con barba y bigote.
De Mr. Gardiner, a diferencia de Guillier, todo lo que se podía esperar eran sus genuinos conocimientos de jardinería. Y él era honesto. Alejandro Guillier es una simulación, se hace pasar como el hombre que solo expresa lo que otros dicen y quieren escuchar, que es simplemente la voz “inclusiva y transversal”, el candidato bonachón, confiable y buena onda”, además, sonriente y amigo de todos, y así está jugando conscientemente con la gente haciéndole creer que es pura empatía. Sí, el “independiente” que denunciará a los políticos ante los ciudadanos que hoy se sienten desilusionados y enojados con la “clase política” y el gobierno de la Nueva Mayoría.
Con esa forma de engaño, Guillier aspira a convertirse en “habilitante”: él está allí para que, sobre su aparente vacío, todos puedan proyectar lo que quieran. Y les dirá a los cándidos que no tiene programa, para que lo llenen a su gusto con todos sus deseos y toda su esperanza. Así, la lógica y el sentido común serán pervertidos por la calidez de la cercanía, por la magia de los abrazos y las sonrisas que ya ha comenzado a repartir por doquier. En suma, Alejandro Guillier es el populista perfecto. El que llevará el truco de “yo no soy sino el pueblo” a la perfección. Todos escucharán en sus palabras lo que quieran oír, como eco de su propia voz, y los medios se harán eco de cada movimiento que él vaya haciendo, hasta elevarlo a la calidad del “Salvador independiente”, por sobre los partidos, por sobre la desconcertada Nueva Mayoría, por sobre Ricardo Lagos, por sobre todos.
En el curioso personaje de Kosinski del jardinero convertido en estadista, desde expertos hasta Presidentes, ministros, diputados, periodistas y público en general aguardan expectantes las palabras y la bendición de Mr. Gardiner. Están pendientes de la más mínima de sus muecas y cuándo dice banalidades como, por ejemplo, que después del otoño viene el invierno, todos se lanzan a interpretar esa sabiduría recóndita. Pero en este caso no es un truco y por ello Mr. Gardiner perdura gracias a su autenticidad. El Mr. Gardiner chileno sabe, por el contrario, que está embaucando a su público y que puede, al igual que Bachelet, terminar haciéndoles mucho daño a todos.
¿Qué nos dirá y prometerá mañana? No lo sabemos, pero del nuevo Mr. Gardiner chileno podemos esperar una lluvia de promesas, tal y como lo hizo la actual Presidenta, cuyos compromisos se han convertido en una deuda histórica con el país.
Ojalá que los chilenos no se dejen embaucar de nuevo y que Alejandro Gardiner se quede, para siempre, en su jardín.

Mónica Mullor.

sábado, noviembre 19, 2016

CAMBIO DE GABINETE QUE DEJA TODO TAL CUAL.


La Mandataria insiste en un diseño que sigue fiel a los lineamientos programáticos originales, a pesar de su evidente desgaste.

La Presidenta de la República llevó a cabo el sexto cambio de gabinete en lo que va de su mandato, que por su escaso alcance defraudó las expectativas de quienes esperaban una señal más contundente -considerando el profundo desgaste político que ha experimentado la Nueva Mayoría- y de los evidentes problemas de gestión en la agenda legislativa del gobierno. Se reafirma con ello la voluntad de la Mandataria de continuar apegada a un modelo encapsulado en las líneas originales del programa de gobierno -a estas alturas completamente superado por la realidad-, y que deja en suspenso la forma en que se enfrentará el último tercio que resta de esta administración.
Además de la singularidad de que la renuncia de la ministra del Trabajo fuese filtrada un día antes, sin esperar el anuncio oficial, y que la Mandataria comunicara a través de su cuenta de Twitter que haría un “ajuste” de gabinete, los cambios se limitaron a tres ministerios no estratégicos, forzados por el hecho de que sus respectivos titulares podrían buscar competir por un cupo en el Congreso. Es ciertamente llamativo que el gobierno haya llevado a cabo dos cambios de gabinete acotados, con menos de un mes de diferencia, y en ambos haya desaprovechado la oportunidad de enviar una señal clara de que hay un reconocimiento de los problemas que afectan al país y la voluntad de enmienda.
La contundente derrota electoral que sufrió la Nueva Mayoría en las recientes elecciones municipales -donde la épica refundacional experimentó un duro castigo-, y los evidentes problemas de coordinación entre La Moneda y sus partidos -al punto que los propios parlamentarios oficialistas estuvieron dispuestos a infligir un daño al gobierno, al rechazar la propuesta de reajuste al sector público- dejan en evidencia los problemas de gobernabilidad que enfrenta esta coalición y el vacío de liderazgo. Se hace obvio que frente a un cuadro de tal desgaste, el cambio de gabinete debió haberse aprovechado para realizar ajustes en profundidad, con el fin de revertir las expectativas, traer orden al interior del bloque y concentrarse en recuperar las bases del crecimiento, debilitado por la propia ola de reformas que ha impulsado el gobierno.
Pero al haber optado por realizar un cambio apenas marginal, sin tocar al equipo político -en particular Interior y Secretaría General de la Presidencia, reparticiones que han sido responsables de constantes tropiezos y descoordinaciones con sus partidos-, la Mandataria entregó la señal de que no parece tener la intención de enmendar el rumbo, desoyendo inexplicablemente las peticiones de su propia coalición -que ha hecho ver la necesidad de ajustes mayores- e ignorando las reiteradas señales de cambio que ha enviado la propia ciudadanía. El afán de mantener el rumbo actual, con un diseño más bien personalista, se refleja en que se optó por reforzar la presencia de figuras con las que la Mandataria siente fuerte afinidad y que probablemente no jugarán ningún rol de contrapeso.
Queda la sensación de que este gabinete carece de la fuerza política suficiente para afrontar exitosamente el último tercio que queda de gestión. En medio de este desvarío, cabe en todo caso resaltar la gestión del ministro de Hacienda, que optó por resistir las presiones del sector público para obtener un reajuste desmedido, en lo que también cabe valorar el respaldo que le entregó la propia Presidenta.
Editorial La Tercera.