lunes, marzo 02, 2015

IZQUIERDA HOY Y SIEMPRE: SIN DOBLE ESTÁNDAR NO HAY FÁBULA.


La izquierda, en Chile y en el mundo, es la reina indiscutida del doble estándar. Y no lo dicen los militantes de la derecha, sino la historia, al menos aquella parte que relata la realidad pura y dura y, por tanto, no susceptible de interpretaciones.

Hay una diferencia sustancial entre el empate y el doble estándar. En un partido de futbol se empata cuando ambos equipos obtienen el mismo resultado. En el mismo partido una de las partes incurre en doble estándar cuando reclama al árbitro por una falta del adversario y, luego, pretende pasar piola cuando un miembro de su equipo es sorprendido en igual falta.
La izquierda, en Chile y en el mundo, es la reina indiscutida del doble estándar. Y no lo dicen los militantes de la derecha, sino la historia, al menos aquella parte que relata la realidad pura y dura y, por tanto, no susceptible de interpretaciones.
Dictaduras y dictaduras. El más evidente doble estándar es el que ha usado la izquierda para evaluar la democracia. Una semana después que su gobierno sellara el fin del binominal y los ministros se abalanzaran sobre las cámaras emocionados para celebrar esta nueva epopeya de la democracia, la Presidenta Bachelet compartía amigablemente en la Cumbre CELAC con Raul Castro, máximo líder de la dictadura más extensa del planeta, y con Nicolás Maduro, quien mantiene desde hace un año a 40 líderes de la oposición detenidos sin juicio y cuyo gobierno expulsa por secretaría a los parlamentarios que entorpezcan sus objetivos políticos.
Para el PC y buena parte de la izquierda chilena, en Cuba lo que hay es “otra forma” de democracia; el autoritarismo aplastante en Venezuela es el triunfo de la revolución y la escasez el resultado de la especulación de los empresarios. Y mientras entre 1973 y 1990 llamaron a la comunidad internacional a intervenir para el retorno a la democracia en Chile y para denunciar crimen y tortura, hoy acusan de intromisión en asuntos internos a quienes se atreven a desafiar a Maduro y Castro para exigirle lo mismo que ellos exigieron entonces para nuestro país.
Libertad y derechos humanos para algunos. El doble discurso ha sido constante por décadas. Libertad para los presos políticos en dictaduras de derecha, prisión para los opositores en dictaduras de izquierda. Libertad para marchar, funar y denunciar al enemigo en los medios de comunicación y un Muro para encerrar durante 40 años a millones de seres humanos en la RDA.
Y la cicatriz más dolorosa que ha dejado el doble estándar de la izquierda para millones de personas que amamos la vida: derechos humanos para todos, salvo para quien comienza a gestarse, tal y como comenzamos todos. Derechos, dignidad y vida para unos, aborto para quien no puede aún levantar su voz.
No es terrorismo, es derecho a rebelión. Los principios para calificar la violencia y el crimen no son la paz social, la vida y las instituciones. La izquierda define el terrorismo dependiendo de quiénes son los titulares, quiénes las víctimas y en nombre de qué causa se detona una bomba, se derriba un avión o se quema vivos a dos ancianos. Si son actos perpetrados en nombre de las reivindicaciones mapuches, el capitalismo salvaje o Pinochet, entonces no es terrorismo sino política de rebelión y se justifican sin importar cuántas vidas cobren ni cuánto daño hagan, ni mucho menos si transgreden la ley.
Hace algunos meses el diputado PS Marcelo Schilling señaló que “no existe terrorismo que no sea de Estado”. Es la tesis que sostiene la izquierda internacional: una bomba es un delito común o el ejercicio del derecho a rebelión, el mismo que han invocado recientemente en Chile Guillermo Tellier y Rolando Jiménez, afanados en convertirse en héroes confesando su participación en el atentado a Pinochet y a sus escoltas en 1986.
Lo inexplicable, salvo por el talento para jugársela por el doble estándar, es que Schilling fue un destacado agente de La Oficina, organismo creado prácticamente al margen de la ley durante el mandato de Patricio Aylwin, para perseguir y desactivar a las células terroristas que aún existían en el Chile post 90.
Movilización social en la oposición, sedición en el oficialismo. La interpretación de las movilizaciones sociales depende de si se está en la oposición o en el oficialismo. Si la marcha es para pegarle a un gobierno de centro derecha o a cualquier obra que simbolice el capitalismo -desde Hidroaysén hasta el mall de Castro-, entonces “todos a la calle” a refrendar el derecho a pataleo o a lo que ellos llaman a la “protesta social”.
Si en cambio los que marchan son padres y sostenedores en rechazo a la reforma educacional del Gobierno de Bachelet o los argentinos contra la sospechosa muerte de un fiscal y la impunidad que parece amparar la Casa Rosada, se trata de actos “sediciosos” (palabra reiterada hasta la saciedad por la UP, prima hermana de “reaccionario”).
Lucro acá, emprendimiento allá. La lucha de clases, la caricatura de ricos malos contra pobres buenos, que ha ido adquiriendo nuevas expresiones con las décadas (feminismo, indigenismo, ecologismo extremo), es el oxígeno del discurso socialista. Si usted es un empresario que heredó o creó negocios lucrativos, da igual que sea en una industria perfectamente regulada, pague bien a sus trabajadores y tenga todos sus impuestos al día: siempre estará del lado oscuro. Pero si el hijo de una Presidenta socialista fruto de su talento especulador y de la información privilegiada con que contaba se enriquece, entonces todo es perfectamente legal.
La izquierda vive encerrada en su propia fábula. Su discurso es para muchos cautivador, porque remece las emociones, miedos y rabias de millones de seres humanos tras generaciones de frustración. Mantener la fábula tiene un precio y la izquierda lo paga cuando accede al poder, no enfrentando sus limitaciones, sino interpretando la realidad simplemente a su antojo.

Isabel Plá, Avanza Chile.

domingo, marzo 01, 2015

SOS VENEZUELA.


¿Qué pasa cuando los tratados internacionales son reducidos a letra muerta por un país y sus vecinos aplauden o hacen la vista gorda? En lo inmediato, lo que vemos en Venezuela: el descenso a la barbarie. En lo mediato, la erosión de los valores insertos en los tratados internacionales de escala regional que velan por la democracia, los derechos humanos y la paz. Se barbariza también, más lenta y disimuladamente, América Latina.
Nicolás Maduro no tiene que dar una sola prueba más del Neandertal que es. Las últimas -el encarcelamiento de los ejecutivos de cadenas de supermercados y farmacias, el confinamiento solitario de Leopoldo López, el apresamiento del alcalde Antonio Ledezma, la expulsión del Parlamento de Julio Borges, el asesinato de un manifestante adolescente en San Cristóbal- no nos dicen nada que no supiéramos sobre ese régimen. Porque Maduro sabe que nadie espera ni pide otra cosa de él, actúa a lo bestia. La impunidad que le han extendido los gobiernos latinoamericanos empezó cuando el Humala convocó una reunión extraordinaria de Unasur en Lima, en abril de 2013, para convalidar el fraude que lo hizo Presidente y ha sido confirmada cada vez que, al grito de “golpe de Estado”, ha provocado aplausos de foca en sus amigos y un insigne ponciopilatismo en los demás.
Es lo que acaba de ocurrir: inventándose una conspiración, Maduro ha seguido llenando sus ergástulos de cautivos, el último de ellos Ledezma, y las morgues de jóvenes que querían libertad, el más reciente Kluivert Roa, semanas después de que el Ministerio de Defensa autorizara las armas de fuego contra manifestantes. ¿Y qué han dicho los gobernantes latinoamericanos? Lo de siempre. Cuba ha expresado su “invariable solidaridad” ante el “reciente intento de golpe”, Ortega ha proclamado “¡estamos con Nicolás!”, Correa ha denunciado que se pretende una “restauración conservadora”, Morales ha vituperado a quienes quieren “irrespetar la democracia de los pueblos” y Kirchner ha devuelto al ornitólogo de Caracas el cumplido que le hizo cuando la respaldó al ser imputada por encubrir a los responsables del atentado contra la Amia.
¿Qué han hecho, mientras tanto, los demás? Salvo Juan Manuel Santos, que ha pedido con timidez la liberación de López y “garantías” para Ledezma, los pocos que se han pronunciado han pedido un “diálogo”, entre ellos Dilma Rousseff y el canciller peruano. No han tenido la cortesía de decir si ese intercambio socrático debe ocurrir en Ramo Verde, donde se pudren López, Ledezma o Daniel Ceballos, el ex alcalde de San Cristóbal, y tantos otros, y si el temario debe girar en torno a la nanotecnología.
Los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador se preparan para visitar Caracas a fin de allanar el terreno para otra reunión de Unasur. No han aclarado si la visita a Caracas es para pasear, escoltados por Maduro, por la laguna de avifauna del zoológico de Caricuao, donde trinan los pajaritos.
No recuerdo, desde la recuperación de la democracia en el subcontinente en los años 80, una época en que el liderazgo de América Latina fuera más mediocre y pusilánime, y en que sus gobernantes tuvieran menos condición de estadistas en el sentido agrimensor, visionario, de esa palabra. Desde la Carta de la OEA hasta la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Carta Democrática Interamericana, el andamiaje jurídico regional es una entelequia en el sentido aristotélico de la palabra, es decir algo que tiene el fin en sí mismo sin remitir a elementos externos. Una entelequia desconectada de la realidad política de nuestros países y de quienes deberían hacer valer esos tratados.
Alvaro Vargas Llosa.

viernes, febrero 27, 2015

CHILE-ARGENTINA: HERMANOS, CASI GEMELOS.


La in-justicia argentina rechazó, con la velocidad de un rayo, la denuncia del finado fiscal Alberto Nisman en contra de Cristina I “la loca”. La viejuja que regenta el lupanar vecino y su corte, no encubrieron a los iraníes que dinamitaron el edificio lleno de judíos. Aquí no ha pasado nada. “Resuelvo desestimar la denuncia por inexistencia del delito", resolvió el juez que, o es corrupto, o no quiere terminar en el patio de los callados. De cualquier forma, el juez resolvió usando el sentido común, no vale la pena perder la vida o los privilegios por un país de mierda lleno de delincuentes.

Como vemos, Argentina seguirá por el único camino que puede seguir, el de la pobreza, el delito, la corrupción y la sinvergüenzura; el mismo de los últimos 80 o más años, el único que conoce.

Aquí en Chile, el Fiscal Nacional, Sabas Chahuan, se acabronó. El caporal de la fiscalía se quedó con todos los casos políticos, aristas incluidas. El “pentagate”, el “soquimichgate” y todos los “gates” que puedan aparecer en los próximos días. Pienso que el jefe de la fiscalía va a liquidar a un par de políticos de la ex derecha y a los “Carlos”, y el resto va a pasar piola. Veremos.

Anda por ahí otro juez o fiscal (a esta altura ya se me confunden) que está a cargo del caso del lechón y su pierna suave. El sabueso ya requisó papeles desde la Municipalidad de Rancagua, computadores y otras yerbas. Y al Luca Brasil de Caval lo tienen con protección policial para que no le caiga un piano en la cabeza que parezca accidente. Detalles.

El ex tasador y ahora Seremi de Vivienda asegura que jamás ha actuado de forma reprochable y el hijo de la Claudia pasó por caja y cobró los $9.500 millones. Supongo que como mucho el Seremi termina sin pega mientras le consiguen otra nueva y mejor remunerada, mientras el lechón ya se forró y el billete no se lo quita nadie. ¿Justicia divina?.

Tal vez en los próximos días hará aparición el Juez Carroza, quien colaborará con la causa aportando una carretillada de huesos que sirvan para enterrar los innumerables “gates”; y en último caso, podríamos hacer un concurso público que sirva para aportar pruebas, testimonios y dichos a la pasada sobre los asesinatos de Neruda, Allende, Manuel Rodríguez, Caupolicán y el Comandante Pepe.


Como vemos, entre la República hermana de la Argentina y la Republica unitaria (si los indios comunistas no dicen otra cosa) de Chile, tenemos genes comunes. Todos venimos de la misma parte y seguramente terminaremos en el mismo hoyo.

Máximo.

jueves, febrero 26, 2015

FRUSTRACIÓN INSTITUCIONAL EN LA ARAUCANÍA.


Se configura un cuadro complejo para la convivencia pacífica de la población de la región y para las posibilidades de región y para las posibilidades de generación de desarrollo económico y mejores condiciones de vida para sus habitantes.

El crimen del matrimonio Luchsinger-McKay, junto con el dolor familiar y el estupor de la ciudadanía ante el asesinato de personas inocentes y ancianas, ha comenzado a generar, transcurridos más de dos años de los hechos, una enorme frustración en esa misma ciudadanía, así como en los fiscales y los familiares de las víctimas, respecto de la capacidad institucional del sistema policial y de justicia para encontrar a los culpables.

Hasta ahora solo ha sido posible detener, juzgar y condenar a Celestino Córdova, y solo porque resultó herido en el incidente, y como consecuencia de ello, fue hallado en las inmediaciones del lugar de los hechos. La forma en que ocurrió el incendio y muerte de ambas víctimas, y el resto de los antecedentes recolectados, han llevado a la fiscalía de La Araucanía a la convicción de que en el ataque participaron varias personas. Sin embargo, hasta ahora nadie más ha sido detenido y no ha sido posible avanzar en el esclarecimiento de los hechos y en el castigo a los culpables.

Tanto la familia afectada como la fiscalía encargada de la investigación han sido categóricas en señalar que el problema más grave que enfrentan para resolver el caso, más allá de la dificultad de aportar pruebas que inculpen de manera directa a otros posibles participantes y la ausencia de elementos tecnológicos que permitan efectuar pericias iniciales con la diligencia y precisión requeridas, es la imposibilidad de contar con testigos que deseen aportar antecedentes que sirvan para sindicar al resto de los cómplices del hecho, por el temor respecto de sus vidas y las de sus familiares que se les infunde en caso de colaborar con la policía. Ello se ve agravado por el precedente de la Corte de Cañete que, el año pasado, obligó, en otra causa, a entregar los nombres de los testigos protegidos de la misma, lo que virtualmente elimina toda posibilidad de que estos mantengan su disposición a colaborar con la justicia.

De esta manera, se configura un cuadro complejo para la convivencia pacífica de la población de la región y para las posibilidades de generación de desarrollo económico y mejores condiciones de vida para sus habitantes. En efecto, por una parte, el Gobierno anuncia la posible creación de un Ministerio de Pueblos Indígenas, que entregue garantías a dichos pueblos para "gozar, en igualdad de condiciones, de los derechos y oportunidades que la ley ofrece a los demás miembros de la población", y, por otra, no ha mostrado la misma disposición y capacidad para otorgarle al resto de la población de la región garantías de que sus bienes y su seguridad serán resguardados por la institucionalidad vigente, cuando esta es atacada por pequeños grupos, radicalizados y violentos, que queriendo representar a esos pueblos indígenas, se sienten con el derecho de destruir bienes y vidas ajenas, sin acatar la ley. En un escenario como el descrito, no resulta extraño que muchas personas sientan que más que establecer "igualdad de condiciones" para las etnias originarias y la población civil de la región que no tenga ese origen, se están sentando las bases para condiciones de privilegio de los primeros en contra de los segundos, y eso no es el sustrato apropiado para que la zona prospere y, junto con ello, lo hagan los pueblos indígenas, los más afectados por la pobreza.

Es de esperar que cualquiera sea la institucionalidad que al respecto se construya, ella establezca, como elemento esencial, el aislamiento de quienes ejercen la violencia como método de acción política, puesto que ello es, y debe seguir siendo, un comportamiento inaceptable en nuestro país.


El Mercurio.

miércoles, febrero 25, 2015

¿DE REPÚBLICA ADMIRADA A REPÚBLICA DE OPERETA?


Casi en la misma medida en que aumentó en estos días el caudal patrimonial del primogénito de la Presidenta, disminuyó el caudal político de ella.

 El desprestigio de la clase política y el escepticismo ciudadano ante las instituciones de nuestra democracia han alcanzado niveles inquietantes, pero aún no tocamos fondo ni llegamos al punto de no retorno. Por eso todavía algunos abrigamos la esperanza de que sea posible recuperar terreno y volver a ser una excepción regional, un país respetado entre vecinos de complicadas credenciales democráticas y de sonados fracasos económicos. Para ello urge un esfuerzo conjunto de la clase política -¿de quién si no?- porque hoy corremos el riesgo de pasar de una república respetada a una república de opereta. El país está herido, pero sus heridas aún no son necesariamente mortales.
Los casos Penta y el Nuera-Gate, por no mencionar otros de reciente ocurrencia y algunos que comienzan a aflorar a la luz pública, le clavaron al prestigio y la institucionalidad de Chile dolorosos banderines en el lomo. El país sangra ante la consternación, irritación e impotencia de una ciudadanía que le pasa la cuenta a todos los políticos por igual. Aquí no hay empate ni vencedores. Hay sólo un gran perdedor: Chile. Aquellos que alegan a favor o en contra de la teoría del empate para no admitir su propia responsabilidad aún no se dan cuenta que desde hace semanas los chilenos no hacen diferencia entre los escándalos de uno u otro sector. Lo que está ocurriendo atenta contra la sustancia misma de la república, y recuperarla no será fácil. La confianza se construye a lo largo del tiempo, pero se desmorona en un día.
Lo que más ha sorprendido al país es el escándalo Caval-Dávalos, pues salpica a la Presidenta. Esto se debe a que parlamentarios hay muchos, pero Presidente uno solo, y la presidencia encarna lo que nos une e identifica al más alto nivel en términos políticos como nación. La gente no olvida con facilidad que al comienzo del caso Caval-Dávalos, el gobierno ejerció una defensa cerrada del hijo de la Mandataria, el que tardó demasiado en dejar La Moneda, y se marchó pidiendo perdón a su madre y al gobierno, mas no a los chilenos pese a que lo que hizo fue manchar a una institución clave de nuestra vida republicana.
Tampoco creo que la opinión pública vea con buenos ojos que ante el mayor escándalo experimentado en democracia por La Moneda, la Mandataria no interrumpiera al menos brevemente sus vacaciones para dar a conocer su opinión ante los chilenos, y que al regreso del descanso no hiciese una autocrítica por haber entregado a su hijo el cargo en palacio, pese a que desde un inicio hubo fuertes voces críticas de izquierda que desaconsejaron el nombramiento por el vínculo del primogénito con los negocios. Las encuestas y la temperatura ambiente indican que la Presidenta perdió en forma dramática –al menos temporalmente- apoyo ciudadano, algo delicado en una etapa en que el país afronta radicales reformas estructurales, los parlamentarios cuentan con 12% de aprobación y nos hostigan países vecinos.
Hay otros factores que cuesta aceptar: por ejemplo, que la Mandataria se haya dado cuenta de la operación de Caval a través de la prensa. Cuesta imaginar que haya familias socialistas en Chile donde no sea tema conseguir con una empresa de 10 mil dólares de capital un crédito por 10 millones de dólares para una operación que, en 60 días, arroja 15 millones de dólares. A partir de ahora cada vez que el oficialismo hable de que lucha por la igualdad y emparejar la cancha, contra los privilegios sociales y los poderosos de siempre, los chilenos tendrán el derecho a reaccionar con una mueca de ironía o dolor, con escepticismo o sospecha, y con la amarga convicción de que una cosa es la retórica de la política y otra la política, con la triste convicción de que la política trata de intereses ocultos ante los ojos del ciudadano corriente. Si el oficialismo insiste en su discurso igualitario y redentor como si nada después del caso Caval-Dávalos, estará marcándose un autogol de media cancha.
Casi en la misma medida en que aumentó en estos días el caudal patrimonial del primogénito de la Presidenta, disminuyó el caudal político de ella. Y en la misma medida en que avanzan investigaciones sobre la relación entre el dinero y las campañas políticas, disminuye la confianza de los chilenos en los políticos. Chile no puede seguir así, dividido, polarizado, con una economía con problemas y escándalos políticos que enlodan a la clase política y también al empresariado, una tensión en donde pagan justos por pecadores, y cosecha el populismo.
Se hace urgente que los políticos encuentren vías para rescatar las formas de hacer bien las cosas y recuperar el sentido original de la política como servicio público. Me temo que a estas alturas ya no basta con que los parlamentarios acuerden pedir perdón a la ciudadanía y establezcan bases para el inicio de una nueva etapa. Tampoco se ve que la Mandataria, después de su tardía reacción frente al Nuera-Gate, esté en condiciones de liderar un esfuerzo en ese sentido. Enfrentamos, por lo tanto, una delicada erosión de la institucionalidad democrática. Urge explorar formas conjuntas y suprapartidarias para que la población empiece a recuperar la fe en la política. Tal vez el impulso inicial debería venir de los ex Presidentes de la República. En estos momentos ellos debieran alcanzar un consenso y hacer oír su voz desde la experiencia, la unidad y la autoridad que poseen.

Roberto Ampuero, Foro Líbero.

martes, febrero 24, 2015

MAL BLINDAJE.


Dos semanas después de que estallara el escándalo, la estrategia de blindaje a Bachelet hace agua por todos lados. La Presidenta está ahora más inmersa en la polémica que hace dos semanas. Tanto las declaraciones de Dávalos Bachelet como las de la propia Presidenta solo han ayudado a empeorar las cosas.

 La significativa caída en la aprobación presidencial de Michelle Bachelet demuestra la falla estrepitosa de la estrategia de blindaje que implementó el equipo político de La Moneda. En vez de salir a dar la cara y enfrentar el problema que le generó las aventuras empresariales de su hijo, Bachelet permaneció alejada de la coyuntura, de vacaciones. Cuando finalmente dio la cara, no despejó legítimas dudas sobre qué tanto sabía respecto de los negocios de su hijo y por qué no se interiorizó más sobre los mismos antes de nombrarlo al cargo simbólico de primera dama.
Aunque intentó separar aguas entre los negocios del hijo y la imagen de la madre, el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, se compró la responsabilidad de haber coadyuvado en la caída en la aprobación de Bachelet. Porque no logró que la Presidenta entendiera que este era un problema mayor o porque él mismo no vio el tsunami que se venía, Peñailillo ahora pagará las consecuencias de ser el escudero y favorito de una Presidenta que parece estar perdiendo ese toque mágico que tenía con la ciudadanía.
Cuando estalló el escándalo, el gobierno estaba de vacaciones. Una vez más, un tsunami golpeó sorpresivamente a un equipo de gobierno que se confía demasiado en la privilegiada relación que tiene Bachelet con la ciudadanía. Pero como incluso los presidentes más populares a veces pierden su encanto, la tardía y lenta reacción del gobierno contribuyó a que la crisis escalara hasta convertirse en el peor tropiezo que ha experimentado el gobierno en sus 12 meses en el poder.
Cuando el ministro del Interior entró al ruedo, subrayó sus discrepancias con el primogénito de Bachelet en vez de especificar cuál era la postura del gobierno respecto al tráfico de influencias y a las relaciones carnales entre el servicio público y los negocios. Ya sea porque el ministro del Interior no habló con Bachelet sobre este asunto o porque su postura discrepaba de la postura de la Presidenta, la opinión pública no supo qué pensaba Bachelet sobre los lucrativos negocios de su hijo. Preocupado de proteger a la Presidenta, pero sin dimensionar lo potencialmente riesgoso de este escándalo, Peñailillo buscó separar aguas entre Bachelet y Dávalos Bachelet. Pero como el primogénito lleva el apellido de la madre, y como la madre lo nombró en un puesto de su exclusiva confianza, la estrategia no funcionó.
La renuncia de Dávalos Bachelet no ayudó a tranquilizar las aguas. Porque el primogénito renunció sin dar explicaciones y porque su mea culpa dejó más dudas que respuestas, el alejamiento de Dávalos escaló la crisis. La Nueva Mayoría en pleno debió pronunciarse. No tardaron en aparecer cuestionamientos éticos a Dávalos Bachelet y los cuestionamientos políticos a la Presidenta por haber tomado la decisión de nombrarlo respondiendo más a la condición de madre que de primera mandataria.
Como las aguas no aquietaban, la propia Bachelet finalmente debió abordar el tema. Pero como esperó volver de vacaciones y como la Presidenta no estuvo dispuesta a hacer un mea culpa ni por los negocios del hijo ni por su decisión de nombrarlo al cargo de “primer damo”, parece poco probable que la declaración de Bachelet el día de ayer cierre el tema. Como Bachelet no estuvo dispuesta a contestar varias legítimas preguntas de la prensa, el tema seguirá abierto. Si bien eventualmente bajará la presión, el daño sobre la imagen de Bachelet y sobre el mensaje de su gobierno de querer combatir la desigualdad quedará irremediablemente manchado por el accionar del primogénito de la Presidenta.
Después del verano de 2007, para poder salir a flote después de la crisis producida por la implementación del Transantiago, Bachelet reconoció que una vocecita en su interior le recomendaba no haber implementado el Transantiago. Esta vez será difícil usar la misma estrategia para salir del enredo de haber nombrado a su hijo. Felizmente para Bachelet, el escándalo Nueragate es de una magnitud sustancialmente menor al del Transantiago. Pero el efecto sobre la aprobación de Bachelet y sobre la credibilidad de su mensaje de lucha contra la desigualdad no será trivial.
Dos semanas después de que estallara el escándalo, la estrategia de blindaje a Bachelet hace agua por todos lados. La Presidenta está ahora más inmersa en la polémica que hace dos semanas. Tanto las declaraciones de Dávalos Bachelet como las de la propia Presidenta solo han ayudado a empeorar las cosas.Precisamente porque la Presidenta deberá seguir pagando costos políticos por los desaciertos políticos de su hijo, y por su propia obstinación en nombrarlo a un cargo de confianza personal, pronto comenzarán las acusaciones sobre quién fue responsable de haber permitido que se llegara a esta situación. Como el rostro público de la estrategia de blindaje ha sido el ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, los dedos pronto apuntarán al hombre de más confianza de la Presidenta en el gobierno.

Patricio Navia, Foro Líbero y académico Escuela de Ciencia Política UDP.

lunes, febrero 23, 2015

BACHELET: EN LA JUNGLA Y SIN CELULAR.


Apareció la Claudia, ¿la vieron?. Dio una conferencia de prensa de unos pocos minutos, tiempo suficiente para no decir nada interesante, como siempre. Además de recordarle al populacho bárbaro que le gusta la igualdad, la fraternidad, el amor de madre, la equidad y la justicia social, anunció que su hijo querido es muy buen cabro, que hizo flor de trabajo como Primer Damo de la República y que como siempre, ella no sabía nada de nada. La Claudia no mata una mosca. Todo esto con carita de pena la pobrecita, mientras casi casi le caía una lágrima por su roja y regordeta mejilla.

Según la viejuja, se enteró sobre el inofensivo negociado de su retoño por la prensa. Un día cualquiera de este caluroso verano, apareció el suplementero en la puerta de su casita con vista al lago y le dejó el diario de Cristiancito, el con Síndrome de Estocolmo, al lado de la botella de leche y la media docena de pan amasado. Ella salió con los cachirulos, pantuflas y bata de levantarse y, ¡cataplúm!, vio en primera plana la foto del lechón, la señora lechona y el tío Andrónico. La pobre mujer no sabía que pensar, miró el calendario por si era 28 de diciembre, pero no. Dicen que la Jupi le llevó un vaso de agua con azúcar y le tomó la presión. Tenía 18/13; la viejuja casi se nos va cortada.

Según la Claudia, no solo su casa queda en medio de la selva impenetrable, donde no llega la televisión, radio, internet ni la señal de celular; ademas, ella nunca supo del negociado turbio en Machali, ni antes de, ni despues de. Y como en este país somos todos caídos del catre, le creemos. ¡Si oh!. Bueno, algunos le seguirán creyendo.

En fin, al parecer las encuestas se le fueron al suelo a la Nueva Mediocridad, nada que el tiempo, unos cuantos bonos y una recolección de huesos dirigida por Carroza no puedan solucionar…Dicen.

Máximo.