jueves, octubre 23, 2014

EL ¿PASADO? LOS PERSIGUE.

*El ex pierna peluda de la Claudia, el terrorista Alex Vojkovic, quien las oficiaba de vocero del FMR durante los ’80, época en que la banda terrorista mataba sin piedad, murió luego que su vehículo se desbarrancara en el camino La Pirámide. Hoy aparece en la prensa un “socio” de Vojkovic declarando: “No quiero pensar que su pasado lo persiguió.”. Esto demuestra una cosa, el muerto era empresario; así como combatió el “modelo”, también disfrutó de él. Inconsistencias de zurdo burgués. Y da a entender otra cosa, que tal vez la “derecha empresarial” y la “ultraderecha” tan de moda por estos días, no solo estaría dedicada a colocar bombas, también desbarrancan vehículos con ex jóvenes idealistas dentro. ¿Será que los ancianos de Punta Peuco gozan de salidas nocturnas?.

Me imagino que el próximos días podremos conocer algún tipo de querella “en contra de los que resulten responsables. ¿Encontrarán talio en los restos del auto del ex amante de la Claudia?. Todo puede ser.

*Lo que vale la pena leer es una pequeña entrevista al supuesto enfermo chileno de ébola, es deliciosa. ¿Quieren saber cómo funciona el sistema de salud del “maz estao, maz estao”?. Lean esto: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2014/10/680-600787-9-primer-paciente-al-que-se-le-descarto-ebola-vi-el-rechazo-de-la-gente--por-donde.shtml

Otro ejemplo del desbarajuste del “maz estao, maz estao” es la noticia de la portada de “El Mercurio”: “Colegios municipales pierden 20.000 alumnos en 2014, y en una década la matrícula ha caído en 500.000 estudiantes.”.

Todo esto demuestra que la obsesión del “maz estao, maz estao” por destruir “lo privado” y así mantener con ventilador artificial a “lo público”, no es más que un asunto de competencia. En un sistema de libertades, “lo público” está condenado a desaparecer ante la superioridad de “lo privado”. Las dos razones que impiden que más gente prefiera los prestadores privados a los públicos son los ingresos económicos y la falta de educación, es por esto que el “maz estao, maz estao” pretende entregar “derechos sociales” que provocan dependencia económica, y en el caso de la “educación pública, gratuita y de calidad”, dependencia cultural.

Para la izquierda es razón de vida mantener a la muchedumbre en la pobreza y la ignorancia si pretenden mantener el poder. ¿Recuerdan las palabras del Ministro de Educacion de Venezuela?: Aquí están: http://peru.com/actualidad/internacionales/ministro-educacion-venezolano-no-sacaremos-pobreza-porque-podrian-volverse-opositores-noticia-232262

Máximo.

miércoles, octubre 22, 2014

PROHIBIDO ESTACIONAR... LOS CAMIONES.



Ya sabemos que en Chile no se aplica la ley antiterrorista a quienes el gobierno no la quiere aplicar. A quienes sí se les aplica dicha ley es a quienes no se les puede encarcelar por falta de pruebas; porque las pruebas se le caen al fiscal desde su escritorio; o porque los nombres, direcciones y fotos tamaño carnet de frente y perfil de los testigos protegidos que nadie protege circulan por Internet. Es decir, se invoca la ley antiterrorista sí y solo sí se tiene la convicción de que nadie terminará siendo declarado terrorista por la in-justicia de Barbarilandia.

La ley que el gobierno de la Nueva Mediocridad no tiene problemas en aplicar es la Ley de Seguridad Interior del Estado a quienes se manifiestan en contra de los terroristas que no son terroristas, aunque cometan actos de terrorismo en el país donde no existe el terrorismo (Claudia dixit).

Entonces, en este país en estado de semi barbarie donde el casi ya casi no se debe usar, se puede incendiar un camión aunque no se puede reclamar por el incendio del camión. Es por esto que los delincuentes no-terroristas andan por ahí impunes y los camioneros andan más tiritones que canasto de guatitas ya que si los jóvenes idealistas no les queman el camión, el gobierno los mete presos. En consecuencia, si los camioneros pretenden proteger su patrimonio tienen dos alternativas, o dejan el camión estacionado en su casa “hasta ver qué pasa”, o lo estacionan a la orilla de la carretera “para ver qué pasa”. Si pretenden hacer circular el camión, “van a ver lo que les pasa”, sobre todo si es en la República Independiente de La Araucanía, donde si bien existen actos terroristas, no hay terrorismo ya que estos actos no-terroristas se circunscriben dentro del contexto de los movimientos sociales, y como no se puede criminalizar los movimientos sociales porque los movimientos sociales son movimientos reivindicatorios, entonces no les pueden aplicar la ley antiterrorista a los reivindicadores con capucha, bidones de parafina con acelerante y AK-47, porque no si bien parecen terroristas, la verdad es que no lo son; son jóvenes idealistas reivindicatorios, así es que pueden quemar los camiones que les dé la gana mientras lo hagan en el contexto de los movimientos sociales reivindicatorios.


A mí me queda claro, no se a ustedes. Y al que no le quede claro, que se compre un camión y me cuenta si se le aclara la película. 

Máximo.

martes, octubre 21, 2014

ES QUE EL ODIO ES MÁS FUERTE.


En otra vuelta de tuerca de la revolución marxista-leninista en curso, su sucursal representada por la justicia de izquierda ha dispuesto la detención por el delito de “asociación ilícita”, del coronel (r) Cristián Labbé, ex alcalde de Providencia, por haber oficiado hace cuarenta años de instructor en un regimiento al cual le cupo una eficaz actuación contra los grupos guerrilleros de más de veinte mil hombres en armas que se aprestaban a dar el golpe final a la “democracia burguesa” –como ellos la llamaban-- en 1973.

          A Labbé no le han imputado ningún “secuestro permanente”, como a otros oficiales condenados por mantener imaginariamente privados de libertad a terroristas durante todos estos años. Tampoco haber cometido un “delito de lesa humanidad”, que no estaba tipificado en 1973 y que, no obstante haber sido instituido entre nosotros sólo en 2009, es dotado de retroactividad por nuestros jueces de izquierda, tras acoger las convincentes razones de abogados comunistas como Eduardo Contreras, actual embajador en Uruguay que goza de la prerrogativa de inamovilidad.

Es que al coronel Labbé era preciso condenarlo por algo, y la ministra sumariante Marianela Cifuentes ha descubierto ese “algo”: Labbé osrganizó en 1973 una "asociación ilícita", que era parte del Ejército de Chile. Pero ¡cómo! si eso no es un “secuestro permanente” ni un “delito de lesa humanidad” y sucedió hace cuarenta años, cuando el plazo máximo de prescripción es de quince. No, es que Labbé es militar. La prescripción se aplica, por ejemplo, a un asesinato múltiple de 1986, confesado públicamente por Guillermo Teillier, porque él es comunista y no militar, aunque fuera el “encargado militar” de su partido. ¿Entiende?

¿Y los jueces de izquierda, que de manera pública, reiterada y desembozada se niegan a aplicar las leyes en los procesos contra militares, no están incurriendo en una prevaricación (que es un delito) sostenida en el tiempo? ¿No constituirían ellos mismos, entonces, una “asociación ilícita”? Por favor, no haga preguntas tontas: los jueces no son militares.

Labbé ha sido un blanco preferente de la actual revolución marxista-leninista en curso, probablemente porque fue la ÚNICA autoridad del país que, cuando dicha revolución se inició, en 2011 y en "la calle", pretendió hacer respetar las leyes. Cuando los estudiantes revolucionarios alzados usurparon los locales de los liceos de Providencia (delito flagrante), llamó a la fuerza pública y los hizo desalojar. Pero los revolucionarios presentaron recursos ante la Corte Suprema, cuya mayoría de izquierda desautorizó al entonces alcalde. Y en esos días quien oficiaba de Presidente de la República también cohonestaba la revolución, afirmando ante Naciones Unidas que era un movimiento “grande, noble, hermoso”. Así es que, finalmente, ya no la detuvo nadie, y en eso estamos hoy.

Chile ha sido siempre un país de profundas divisiones, pero este negativo rasgo se acentuó cuando se instalaron acá las sucursales de la doctrina del odio, el marxismo- leninismo mundial. Antes de su aparición, los chilenos éramos capaces de reconciliarnos después de los más terribles conflictos. Ahora no, porque “el odio es más fuerte” y está en el poder y en la judicatura.

En 1891 hubo una terrible guerra civil. Generó sangrientas venganzas, pero a los pocos años los odios habían sido superados y fueron dictadas suficientes amnistías para que nadie fuera perseguido por sus actos durante el período revolucionario. Es que no había llegado a nuestras costas el marxismo-leninismo, la doctrina del odio. En 1973 se abortó una guerra civil, afortunadamente, al costo de un tercio de las víctimas que generó la de 1891, pero, como la doctrina del odio ya inficionaba a nuestra sociedad, cuarenta años después la vindicta política sigue operando.

He reiterado en este blog que el libro más importante de 2013 fue “Procesos Sobre Violaciones de Derechos Humanos. Inconstitucionalidades, Arbitrariedades. Ilegalidades”, del autor Adolfo Paúl Latorre, que analiza casos como el que afecta al coronel Labbé. Pues bien, ahora dictamino que el libro más importante de 2014 es “Un Veterano de Tres Guerras”, de Guillermo Párvex, editado por la Academia de Historia Militar. Una vez comenzado no se le puede soltar. Las tres guerras fueron la de 1879-84, la Pacificación de la Araucanía y la Guerra Civil de 1891. El “veterano” de la tres fue José Miguel Varela, un noble abogado de 22 años que, inflamado de patriotismo tras la gesta heroica de Prat, se ofreció de voluntario al Ejército en 1879, participó en los más sangrientos combates, hizo una brillante carrera militar y terminó, víctima de la vindicta política, desilusionado de los chilenos y arrojando todas sus condecoraciones a una acequia, pues fue injustamente perseguido después de 1891 por el bando triunfador.

Pero fue víctima de la venganza política por dos años, y no por cuarenta, como ahora lo son los salvadores del país en 1973.

En libros y artículos he sostenido la superioridad moral de los chilenos del siglo XIX respecto a los del XX y el XXI. El rebuscado fallo de la ministra Cifuentes no habría sido posible tras la Revolución de 1891, porque el odio entonces “no era más fuerte”. Duraba menos. Había reconciliación. El perdón los alcanzaba a todos y no sólo al bando vencedor de la posguerra, como ahora, en que los otrora guerrilleros fueron amnistiados e indultados y gozan de jugosas pensiones y prebendas, mientras sus vencedores vegetan en las cárceles, enfermos, octogenarios y sin que siquiera se les reconozcan beneficios penitenciarios (le acaban de rechazar, por mero arbitrio de un agente del odio, el Director de Gendarmería, el derecho a salida dominical al mayor Herrera Jiménez, que lleva 25 años preso, y a quien la salida dominical le había sido autorizada por el Consejo constituido para esos efectos).

El Gobierno Militar, cuando fue triunfador, perdonó y amnistió. Pero, tras ser derrotado en la posguerra, sus sucesores civiles no han sido capaces de eso y nos mantienen en un clima de odio y sin posible reconciliación.

Hermógenes Pérez de Arce.

lunes, octubre 20, 2014

CARTA A MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI SOBRE DESVENTURAS DEL IDEALISMO.


"Espero que estas líneas te ayuden a comprender mejor a tu padre y a quienes nos dejamos llevar por la tentación de la bondad extrema. No es una excusa por lo que hicimos, pero sí un intento de explicarlo que, a mi juicio, le debemos a Chile", escribe el chileno ex miembro del Parlamento de Suecia, quien fue parte del MIR y luego se alejó del marxismo para siempre.
Mauricio Rojas.
Publicado 17.10.2014
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Estimado Marco:
He visto la reciente entrevista en CNN donde dijiste que habrías sido mirista y calificaste al MIR como “un movimiento intelectualmente preclaro, brillante”. No es la primera vez que te expresas de esa manera. Así, por ejemplo, en una entrevista de julio de 2013 decías: “Yo habría sido mirista cien veces, porque creo que era una forma de entender la política muy fascinante, de mucha lucidez”. No se trata, por lo tanto, de un desliz ni de una pose, sino de algo sobre lo que has reflexionado largamente cosa nada extraña siendo tu padre la figura sin duda más prominente de lo que fue el MIR.
Es por ello que te escribo, pero no solo por ser quien eres sino por todos aquellos jóvenes que te escuchan pronunciarte de esa forma acerca de un movimiento que fue uno de los grandes responsables de la entronización de la violencia política en Chile y la destrucción de aquella democracia que personas como tu padre tanto despreciaron y tanto hicieron por hundir. Me cuesta entender que se pueda considerar como intelectualmente preclara una propuesta política que propugnaba la así llamada dictadura del proletariado y la insurrección armada contra la democracia, como lo hizo el MIR desde su fundación a mediados de los años 60. O usar calificativos como brillante, lúcido y fascinante para referirse a un movimiento que se inspiraba en regímenes dictatoriales como el de Cuba, China, Vietnam o Corea del Norte y que tenía por ícono a Lenin.
Entiendo tu dilema personal. Es también el mío, pero en cierta medida aún más cercano ya que yo fui mirista e incluso llegué a conocer a tu padre, que estuvo un par de veces en nuestra casa de la calle Catedral. Además, mi madre fue socialista y estuvo detenida en Villa Grimaldi en 1975. Lo que te quiero comunicar no es por ello una reflexión distante sino un relato, que conoce algunas versiones anteriores, de mi intento por comprender tanto la atracción como la peligrosidad de ideas como aquellas en las que tanto tu padre como muchos otros creímos. Permíteme empezar con algunos recuerdos de mi abuelo en el Chile de los años 60.
Mi abuelo me hablaba siempre de la soberbia. Me miraba con cariño pero también con temor cuando yo le contaba, lleno de entusiasmo, de mis ideas revolucionarias, de cómo pronto cambiaríamos completamente el mundo y liberaríamos al ser humano de todo aquello que lo atribula, humilla y empequeñece. Él era profundamente religioso y no podía dejar de reconocer la veta mesiánica en su nieto. Conversábamos largamente bajo el parrón de nuestra casa en ese Santiago de comienzos de los años sesenta, que pronto vería llenarse sus calles de jóvenes como tu padre y como yo, deseosos de revolución. Mi abuelo insistía en la soberbia y yo lo miraba como una reliquia del pasado.
Todo lo que él quería decirme está plasmado en una frase de Jesús en los evangelios cuya profundidad no entendí sino mucho después: “Mi reino no es de este mundo”. Es una advertencia sabia, un llamado a la modestia acerca de lo que humanamente podemos alcanzar.Con mi abuelo hace ya mucho que no puedo conversar. Un ataque al corazón puso fin a su vida en 1968 y no alcanzó a ver como su Chile tan querido se hundía en una lucha fratricida que terminaría desquiciando a su pueblo y destruyendo su antigua democracia. Yo sí lo vi y, además, puse mi granito de arena en esa triste obra de destrucción. Ni cambiamos el mundo ni liberamos a nadie. Terminamos como mártires o como víctimas, y como tal nos acogieron generosamente por todas partes. Pero también podríamos haber terminado como verdugos, como lo han hecho todos aquellos que han llegado al poder inspirados por la idea de la transformación total del mundo y la creación del hombre nuevo.
A esta triste certidumbre llegué hace ya mucho tiempo, cuando luchaba contra mí mismo a comienzos de los años 80 en la biblioteca universitaria de aquella hermosa y apacible ciudad del sur de Suecia llamada Lund. Allí escribí mi tesis doctoral,Renovatio Mundi, que no es otra cosa que un arreglo filosófico de cuentas con aquellas ideas que en nombre de la redención de la humanidad nos invitan a lo que no es otra cosa que un genocidio, es decir, a la destrucción del ser humano tal y como es para poblar al mundo con una nueva especie, salida de nuestros sueños utópicos. Es precisamente ese sueño deslumbrante el que un día nos lleva, como dijo Karl Popper en La sociedad abierta y sus enemigos, a “purificar, purgar, expulsar, deportar y matar”. Es la soberbia en acción, la hybris del bien o la bondad extrema que nos lleva a su contrario. De ello me hablaba mi abuelo al final de su largo peregrinar, pero su nieto tuvo que recorrer un largo camino para entenderlo.
El camino que emprendí tuvo su punto de partida en lo que para mí era evidente por mi propia experiencia: que la fuerza de los movimientos que pretenden instaurar el paraíso en la Tierra –como lo hace el marxismo con su propuesta del comunismo– está dada por su capacidad de atraer a aquellos sin los cuáles esos movimientos no llegarían muy lejos, a saber, a los altruistas e idealistas o, para decirlo de otra manera, a aquellos que se van a entregar a la causa de la revolución con la devoción de un santo, poniendo de una manera ejemplar todas sus fuerzas e inteligencia al servicio de una causa que para ellos encarna la bondad plena. Justamente por ello los admiramos y se hace tan difícil entender que se trata de seres –como tu padre y mi madre– que se hacen revolucionarios para hacer el bien pero terminan –si tienen la oportunidad– haciendo un mal espantoso. Ese fue mi punto de partida, la dramática paradoja que necesitaba explicar.
La conclusión a la que llegué es que las propuestas revolucionarias en general y el marxismo en particular eran una secularización del pensamiento mesiánico que atraviesa –creando grandes tensiones y conflictos muchas veces sangrientos– toda la historia del cristianismo. Se trata de la idea del retorno inminente del Mesías y la instauración del Reino de Cristo en la Tierra de que habla el Apocalipsis, un reino de armonía y felicidad que duraría mil años –por ello se conoce a estos movimientos como milenaristas–, y que definitivamente superaría la condición precaria de la vida tal como la hemos conocido hasta ahora, recreando al mismo ser humano, que sería así convertido en un hombre nuevo para un mundo depurado del mal.
Propio del mesianismo –tanto medieval como moderno, religioso o ateo– es la creencia no solo en la cercanía de un paraíso terrenal sino en la intervención de un grupo iluminado que juega un papel protagónico en la gran conflagración que, según el arquetipo bíblico, precedería a la recreación del mundo y del hombre. Se trata de la “vanguardia revolucionaria” –para usar la jerga mirista tomada del leninismo– que con su accionar abre paso a la instauración de una sociedad sin clases ni egoísmos, donde impera la justicia, la armonía y la abundancia.
Todo ello modernizado en el caso del marxismo, usando un lenguaje seudocientífico, mediante el cual el plan redentor de la Divina Providencia se convierte en las “leyes de la historia”, impulsadas por el desarrollo incontenible de las fuerzas productivas y finalmente descubiertas por Marx y el “socialismo científico”. Así, la victoria del comunismo no es concebida como un acto antojadizo de voluntad –si bien requiere de ella en la forma de esa violencia revolucionaria que Marx y Engels llamaron “la partera de la historia”– sino como la conclusión necesaria e inevitable de la historia de la humanidad.
Este fue el marxismo que me “robó el alma” cuando yo era muy joven, esa fue nuestra fe, una religión atea deslumbrante que nos invitaba a jugar a ser dioses. Por ella nos convertimos en revolucionarios profesionales, en “bolches”, como decíamos en esos tiempos con tanto orgullo. Me dio –al menos así lo creía entonces– una comprensión total de la historia y un rol sublime en una gesta épica de proporciones grandiosas. ¿Cómo negarse entonces a tomar parte en ese capítulo extraordinario de la historia de la humanidad? ¿Cómo no entregarse de lleno a esa fiesta de liberación de nuestra especie de todos aquellos males que siempre la habían aquejado? ¿Cómo no ser santo, misionero y mártir de una causa tan bella por la cual, sin duda, valía la pena dar la vida propia y también la de muchos otros?
Pero es justamente allí, en esa entrega total y sublime, donde se enturbian definitivamente las aguas cristalinas de la utopía y Maquiavelo aparece, donde la bondad extrema del fin puede convertirse en la maldad extrema de los medios, donde la supuesta salvación de la humanidad puede hacerse al precio de sacrificar la vida de incontables seres humanos, donde se puede “amar” al género humano y despreciar a los hombres de carne y hueso. Che Guevara lo expresó con claridad en su célebre Mensaje a la Tricontinental: “qué importan los peligros o el sacrificio de un hombre o de un pueblo, cuando está en juego el destino de la humanidad”. Y por ello mismo nos instaba a transformarnos en una “fría máquina de matar” a fin de poder materializar el sueño revolucionario del hombre nuevo.
Es en ese intersticio de amoralidad absoluta –también llamada, como bien lo sabrás, “moral revolucionaria”–, donde todo lo que fomenta la causa de la revolución está permitido, que se ubica la alabanza a la violencia de la revolución comunista hecha ya por el joven Marx o el llamado de Lenin a usar “todos los procedimientos de lucha”, incluyendo explícitamente el terror, y a “no escatimar métodos dictatoriales” para instaurar la utopía comunista. Ya en 1901, en el cuarto número de su periódico clandestino (Iskra), escribió: “En principio nunca hemos rechazado, ni podemos rechazar, el terror”, y después del golpe de Estado que lo llevó al poder en 1917 hizo justamente del terror su arma fundamental de opresión (no olvides que la feroz policía política leninista, la Cheka, fue creada ya ese mismo año). Todo eso es importante recordarlo, ya que nosotros fuimos marxistas-leninistas en serio, es decir, dispuestos a morir y a matar por la revolución.
Los “campos de la muerte” de Pol Pot o el intento demencial de la revolución cultural de Mao y sus guardias rojos de borrar la herencia cultural de la humanidad para crear, desde cero, un nuevo tipo de ser humano, son hijos del mismo espíritu mesiánico, donde un fin que se propone como sublime justifica los medios más atroces. Por ello es que un día no solo podemos sino que debemos convertirnos, cuando las circunstancias así lo requieren, en dictadores, inquisidores y verdugos.
Esto fue lo que entendí un día, pero lo entendí no como un problema de otros o de una categoría especial de seres singularmente malos, sino como un problema mío y de los seres humanos en general. Vi todo ese potencial de hacer el mal que todos, de una manera u otra, llevamos dentro y vi como yo mismo podía transformarme en un ser absolutamente amoral y despiadado respecto del aquí y el ahora con el pretexto de un más allá y un mañana gloriosos.
Así pude reconocer en mí al criminal político perfecto del que tan certeramente nos habla Albert Camus en El hombre rebelde: aquel que mata sin el menor remordimiento y sin límites ya que cree hacerlo a nombre de la razón y el progreso. Y me di cuenta de que yo no era esencialmente distinto de los grandes verdugos del idealismo desbocado, de los Lenin, Stalin, Mao o Pol Pot, pero también, a su manera, de los Hitler y los redentores totalitarios de todos los tiempos. Y me asusté de mi mismo y me fui a refugiar en el pedestre liberalismo que nos invita a la libertad pero no a la liberación, que defiende los derechos del individuo contra la coacción de los colectivos, que no nos ofrece el paraíso en la tierra sino una tierra un poco mejor, que no nos libera de nuestra responsabilidad moral sino que nos la impone, cada día y en cada elección que hacemos.
Eso es lo que quería decirte. Espero que estas líneas te ayuden a comprender mejor a tu padre y a quienes nos dejamos llevar por la tentación de la bondad extrema. No es una excusa por lo que hicimos, pero sí un intento de explicarlo que, a mi juicio, le debemos a Chile. De otra manera seguiremos construyendo mitos nada inocentes y contando medias verdades.
Saludos cordiales,
Mauricio Rojas.

domingo, octubre 19, 2014

MENTIROSO A MEDIAS.

https://www.youtube.com/watch?v=loLiEnWTyB0


Está entretenido el desliz verbal del embajador comunista en Uruguay. El viejo chico pidió disculpas por el lamentable error, al mismo tiempo que se defiende acusando a los periodistas de publicar algo así como una conversación “pa’callao”, lo que los ágiles de la prensa uruguaya desmienten. Contreras se fue de lengua y ahora se hace el loco.

El canciller Muñoz llamó al aun embajador a consultas, aunque no dijo qué le piensa consultar aquí que no le pueda consultar por teléfono, Skype, WhatsApp o algún otro avance tecnológico. Me suena a táctica para ganar tiempo mientras el asunto se decanta, encuentran algún hueso o alguna nueva boleta ideológicamente falsa (siempre que no sea del senador Girardi, claro).

La derecha sigue alegando, por lo que presumo se sintió identificada con eso de ultraderecha o derecha empresarial; y yo el muy ignorante pensando en que son bacheletistas-aliancistas al mejor postor. Los que tienen un ají atravesado en el orto son los DC. Ignacio Walker sufrió un soponcio al escuchar que su partido apoyó el golpe el ’73, algo que 40 años aún no han podido desterrar de la memoria nacional, a pesar de la cuantiosa propaganda en contrario.

Recordemos que don Eduardo, el papá de Eduardito, escribió su tan famosa carta a Mariano Rumor; y don Patricio, antes de traicionar a los militares, traicionó también a los upelientos que nos amenazaban con el MIR, el VOP, el GAP y el resto de las siglas anarco-comunistas- terroristas, las que seguramente formaban parte del ejercito paralelo de 20.000 hombres fuertemente armados al que se refería don pato el ’73, video que hoy circula por Youtube.



Así es que ya saben mis amigos pinochetistas y humanoides, Contreras podrá ser viejo, chico, pelado, cabezón, comunista, hocicón. Podrá vivir de los contribuyentes y de su lucrativo trabajo sobre casos de los derechos humanos de sus antiguos compañeros de ruta que terminaron de tontos útiles mientas los más vivos se refugiaban en embajadas. De lo que no se puede acusar a Contreras es de mentiroso, es solo un mentiroso a medias. 

Máximo.

viernes, octubre 17, 2014

CERCENANDO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.


Cada vez que hay un nuevo 11 de septiembre, nos encontramos con más sorpresas que ilustran que lo mejor para el país, es que haya dos países como Corea de Norte y Corea del Sur. Y una vez más vemos que a los liberticidas de la Nueva Mayoría desean pisotear las libertades: la libertad de expresión, la libertad de emprender y enriquecerse legítimamente, la libertad de educar a los hijos de acuerdo a los valores de los padres y la libertad de abrir una institución educativa.
 Antes de referirme al desprecio a la libertad de expresión por parte de la Izquierda chilena, voy a contar brevemente una experiencia que tuve en la universidad, en los primeros cuatro años de los gobiernos de la Concertación. Ya he contado que tuve un compañero de estudio que cada vez que sacaba a colación la Unidad Popular, la guerrillera terrorista en general en América Latina y decía solamente ‘retórica’, mientras ponía una cara de mosquita muerta y de víctima. Consideraba que los agentes de la DINA y la CNI eran los terroristas, no el Mir. Cada vez que él se expresaba, no me dejaba refutarle. Preguntaba o afirmaba y en el momento en que yo me ponía hablar, empezaba con ruidos con la boca, para terminar gritando. Es tan demente que quería imponerme su visión . Hijo de un empresario del pan, a fines del Gobierno Militar habían ingresado al Partido Socialista. En ese partido le enseñaron a ser matón. Le habrán dicho: “Si te encuentras con alguien derecha, no le dejes que se exprese. Serás un auténtico socialista y revolucionario”. La última vez que me dijo lo mismo, le dije: “Mentira. Como perdieron, se hacen los maricones. Toda historia tiene dos visiones. La evidencia indica lo contrario”. Se alteró igual que la primera vez. Luego le dije: “Intentaron imponer dictadura comunista”. ¿Qué dijo él? No importa. Para él era más importante los agentes del Estado que combatieron el terrorismo que la Unidad Popular. Cuando le dije que Allende era el Chávez chileno, también dijo no importa. Había comenzó a ser chavista, pues siempre andaban buscando algo nuevo. Desde luego una nueva sociedad. El capitalismo en Chile no lo entendía. Cuando entró a la universidad todavía creía en el Nuevo Hombre Socialista. Le atraía el concepto ‘Propiedad Social’ del gobierno marxista, el mismo que luego encontró cuando leyó la Constitución de Chávez. Era tan ‘abajista’ que se creía un muerto de hambre. Lo invité a mí casa y en ella tenía gatos. Después le dijo a otro compañero de Punta Arenas, quien igualmente era ‘abajista’: “En la casa de fulano hasta los gatos comen mejor que nosotros”. En el Partido Socialista le enseñaron a identificarse con los esclavos de la vieja Roma, los peones de los latifundos, y, naturalmente con los proletarios. 
 El destacado historiador y articulista Gonzalo Rojas Sánchez , autor del libro Chile: eligió la libertad, escribió en el 2007, esto es, en el gobierno del socialista y creador de los oligopolios, Ricardo Lagos las siguientes palabras en la Revista Capital, la misma que elogió al grupo Mir el año pasado: “Cuatro años atrás, un grupo de alumnos de licenciatura en historia se negó a leer ciertas bibliografías, porque a su juicio constituían una mirada fascista de Pinochet; el profesor cedió. Tres años atrás, un rector universitario le pidió a otro que se privara a un profesor de su cátedra histórica, porque sus visiones ‘están fuera del pluralismo’, alegó el rector inquisidor, aunque sin éxito. Tres meses atrás, La Nación censuró una columna histórica que el propio diario había solicitado, borrando de su texto la expresión ‘el presidente’ para referirse a Pinochet, a pesar de habérsele solicitado expresamente que no cambiará ni una coma. ¿No resulta razonable temer la pronta presentación de un proyecto de ley que elimine todo vestigio del gobierno del presidente Pinochet e incluso que prohíba la defensa historiográfica y docente de su obra? Porque…ya en Francia y Uruguay se concretaron iniciativas similares en materias análogas. Purificación de la memoria histórica llaman los marxistas a esa aniquilación del pasado."(Gonzalo Rojas Sánchez, La batalla de la memoria, Revista Capital Nº196, página 78,) 
 El académico se refiere primero que los alumnos se negaron a leer ciertos libros, a lo que el profesor cedió. Luego, un rector le pidió lo mismo a otro profesor de historia. Lo demás es el simple corolario de lo que ocurrió en la universidad. Se supone que el profesor universitario goza de autonomía intelectual. Se parece a la experiencia que tuvo el científico Galileo con la Inquisición. Lo más probable es que este paso los académicos que se oponen a las mentiras de la Izquierda terminen como Giordano Bruno o el científico Miguel Servet ante Calvino. Muertos, quemados en la hoguera, y por si acaso para estar seguro, con un tiro en la cabeza. Lo más probable que dichos hechos hayan ocurrido en las llamadas universidades tradicionales que están en el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch).

Nos es la primera vez en que la Izquierda es contraria a que le derrumben su ‘relato’ sobre la Unidad Popular y la intervención militar. Lo vimos en los dos homenajes al preso político, el brigadier en retiro Miguel Krassnoff. Primero, a propósito de la presentación del libroMiguel Krassnoff: Prisionero por Servir a Chile, y en la siguiente reedición. Asimismo en la presentación del documental Pinochet. En los tres eventos aparecieron los zombis del progresismo chileno, quienes emplean a jóvenes que no tienen idea de nada para ‘funar’. En el programa Mentiras Verdaderas, un abogado del Observatorio de los Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, esgrimía las leyes del Odio para prohibir el documental. Las mismas leyes que se emplea en Europa para prohibir las manifestaciones nazis. En el programa preguntaban ¿Se puede homenajear a Pinochet? Ese no era el propósito. En el propio gobierno de Piñera se encargaron de censura a la historiadora Patricia Arancibia Clavel, luego de encargarle un libro en que Allende se lo calificaba de ‘marxista leninista’, cosa que es cierto. El presidente de la Unidad Popular no era socialdemócrata ni liberal como quiere retratarlo el neoderechista, Roberto Ampuero.


En efecto, el último atentado contra la libertad de expresión la vimos cuando el presidente del Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, quien es comunista, se opuso al inserto de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973 que apareció en El Mercurio de Santiago y en La Tercera por parte de los militares en retiro. Han transcurridos siete años desde la columna de Gonzalo Rojas. El famoso acuerdo acusaba al gobierno marxista leninista de Salvador Allende de salirse de la Ley y la Constitución, de violar los derechos humanos y de cometer flagelación y tortura. Además, de instalar un gobierno totalitario. El periodista sostuvo: “Quisiera aprovechar de entregar mi mayor rechazo y preocupación por el inserto publicado hoy en el diario El Mercurio, y ayer en La Tercera, que reivindica el acuerdo de la Cámara de Diputados que pedía la intervención Militar en 1973”. Y agregó: “En más de una oportunidad hemos dicho que nuestro Código de Ética señala expresamente que el ejercicio periodístico está al servicio de la verdad, los principios democráticos y los derechos humanos, por ello no me parece correcto ni coherente al actual sistema democrático reivindicar y ‘recordar’ un documento que pedía la intervención militar a un gobierno democráticamente electo”. 
Según el punto 10 del Acuerdo de la Cámara de Diputados letra b , “Ha atentado gravemente contra la libertad de expresión, ejerciendo toda clase de presiones económicas contra los órganos de difusión que no son incondicionales adeptos del Gobierno; clausurando ilegalmente diarios y radios; imponiendo a estas últimas ((cadenas)) ilegales; encarcelando inconstitucionalmente a periodistas de oposición; recurriendo a maniobras arteras para adquirir el monopolio del papel de imprenta, y violando abiertamente las disposiciones legales a que debe sujetarse el Canal Nacional de Televisión, al entregarlo a la dirección superior de un funcionario que no ha sido nombrado con acuerdo del Senado. como lo exige la ley, y al convertirlo en instrumento de propaganda sectaria y de difamación de los adversarios políticos;”. 
 Allende dijo que el periodista debía estar al servicio de la Revolución, y no de la verdad. Hay que recordar que el mismo Colegio de Periodistas, cuando apareció la dirigente estudiantil comunista y actual diputada, Camila Vallejo, sancionó a amonestó a la periodista del diario sencionalista Las Últimas Noticias conocida como LUN por la portada sexista, en que se lamentaba que la comunista no moviera el trasero en el Parque O’Higgins por el bien de Chile. Los valientes militares en retiro hicieron algo que no han hecho los representantes de la derecha en estos 24 años. Naturalmente provocó molestia en el oficialismo. La Izquierda chilena se opone a que los chilenos conozcan las dos versiones de una misma historia como pensaría toda persona sensata y racional. Por eso, en los canales sólo entrevistan a personas de Izquierda con tal de mantener el odio. Esa es la tarea de la llamada Generación Maldita, es decir, de toda aquellos personas que apoyaron la vía armada, promovieron la violencia y el odio a través de la lucha de clases, y que, finalmente, pretendían instalar una dictadura comunista.

Cada 11 de septiembre chileno, no el norteamericano, nos encontramos con sorpresas. En esa misma fecha, el grupo terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez hizo una charla en el emblemático Instituto Nacional de Santiago a los estudiantes secundarios. El neoderechista, Felipe Kast comparó el FPMR con el movimiento opositor a Allende, Patria y Libertad. Se nota que no conoce la historia de Chile de los últimos 50 años. Según los terroristas y las Juventudes Comunista : “Se debe permitir contar nuestra historia”. Eso es justamente lo que la Izquierda chilena le niega a la Derecha con la Unidad Popular y a los militares que combatieron el terrorismo. Mientras buscaba información sobre lo acaecido en ese colegio, encontré una declaración de la abogada comunista, Carmen Hertz, quien dijo en septiembre del 2013: “Los muchachos del FPMR no han tenido ningún reconocimiento”. Parece que se acordaron de las palabras esa bogada loca. Eso significa que ella apoyo los asesinatos y bombazos que colocó ese grupo terrorista en la década de los ochenta. Los únicos que tiene licencia de matar son ellos. Y esos mismos abogados de derechos aparecían cuando un terrorista caía preso, sin preocuparse por las víctimas, ya sea niños, mujeres, civiles o militares. Con ese tipo de declaraciones de Hertz parecida al terrorista confesó y diputado, Guillermo Tellier, y al fusilero que vive en Bélgica, los perdones y mea culpas que han realizado algunos dirigentes de la derecha son para la risa. Igualmente, cuando Piñera llamó a las personas de derecha que trabajaron con el Gobierno Militar ‘cómplices pasivos’ o las tontas declaraciones del ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter y del ministro de Defensa, Andrés Allamand sobre las agencias que combatieron el terrorismo, la DINA y la CNI. ¡Cómo se ríen en sus narices la Izquierda!

La abogada sobre un documental que hizo la hija del general Contreras,Pinochet y tres generales, dijo: "Las obscenidades de Manuel Contreras van más allá de lo patético". Lo que es obscenos es que la Izquierda chilena se compare con los judíos que fueron exterminados por los nazis tal como ocurrió en el debate sobre el Museo de la Memoria. Llega ser para la risa leer las declaraciones de Carmen Hertz, y luego escucharlos hablar de ‘sistemáticas violaciones a los derechos’, crímenes de lesa humanidad, mientras ponen cara de amargados. Perdieron.


Cada vez que alguien de nuestro lado hace un acto, se arma una polémica innecesaria. Aparecen las ‘funas’, Lorena Fríes del INDH acompañada con algún parlamentario de Izquierda inventando excusas para prohibir contar nuestra historia y las cosas que hemos visto. En cambio, cuando ellos presentan un libro como ocurrió hace poco en la Universidad de Chile, donde lanzaron la biografía del terrorista y creador del Mir, Miguel Enríquez, padre del ex candidato presidencial Marco Enríquez Ominami, no pasa nada. El documentalista y ex parlamentario aprovecho la ocasión en la televisión para acusar de que los militares violaron a las mujeres. En realidad, los violaban estaban en el Mir, pues los miristas tenían el canto: “Los momios al paredón y las momias al colchón”. En otra ocasión, el hijo del terrorista había dicho que el Mir nació para combatir el Gobierno Militar. Falso. Nació para instalar una dictadura comunista. Según Evo Morales, “desde el apoyo crítico al gobierno del Presidente Salvador Allende, movilizar a ‘los pobres del campo y la ciudad”. Otra falsedad. Tanto Allende como el Mir nunca contaron el apoyo popular. También estuvo presente el maricón socialista Osvaldo Andrade y el diputado Gabriel Boric. Y el rector Ennio Vivaldi. No esperen que la educación en Chile mejore, si en la principal universidad del país se homenajea a un terrorista, cuyas ideas fracasadas sólo se mantienen en Cuba, Corea del Norte y Venezuela.

Es Verdadero contrapunto las presentaciones de los libros de Miguel Krassnoff y Miguel Enríquez. El primero está en la cárcel porque le puso término a la carrera criminal del terrorista. Al segundo se lo reivindica como si hubiesen ganado.


La próxima medida será hackear los sitios y blogs que sean contrarios a la coalición chavista, marxista leninista de la Nueva Mayoría tal como hizo el régimen de Chávez con el blog de la periodista venezolana Martha Colmenares.

Javier Bazán Aguirre.

miércoles, octubre 15, 2014

LEY PROTERRORISTA.


La Alianza por un Chile Socialista denuncia que la nueva ley antiterrorista no se podrá aplicar en la Araucanía, es decir, tendremos una ley antiterrorista para ser aplicada únicamente en los lugares del país donde no hay terrorismo, aunque de todas formas en Chile existen actos terroristas sin que seamos un país con terrorismo (si no me entienden le preguntan a la Claudia). ¡Brillante!, así se terminan los problemas para los políticos, nunca más tendrán a un terrorista preso en huelga de hambre.

Propongo una ley antimonopolios que no sea aplicable a los oligopolios y una ley anticorrupción que no sea aplicable a los funcionarios públicos y honorables miembros de la cueva de Ali Baba y los 120 lanzas. Tal vez una ley del tránsito solo para peatones. Lean lo que dice la nueva derecha bacheletista-aliancista-populista: http://www.emol.com/noticias/nacional/2014/10/14/685037/diputados-udi-y-rn-por-ley-antiterrorista.html

De lo que no podemos acusar a los políticos es de falta de imaginación, eso jamás de los jamases. Tienen una alta dirección pública diseñada para los hijos de, las señoras de, los primos de y el resto de la jauría de; tienen una ley de financiamiento electoral con cargo al presupuesto nacional para evitar cosas medias raras, además de aportes misteriosos y facturas más misteriosas aun; se fiscalizan ellos mismos cada vez que se mandan un condoro y más encima se suben sus propios sueldos. De ahí a legislar para sacarse el cacho de los indios de encima, hay solo un paso y cero vergüenza.

Este es el primer paso para permitir y legalizar los asesinatos impunes y otras tropelías en la región que alguna vez estuvo bajo jurisdicción chilena. La izquierda está demasiado ocupada regalando cachureos, casas, bonos y mala educación como para perder el tiempo en un lugar que a nadie le interesa, además de quedar mal con el PC, Venezuela y Cuba (valga la redundancia).

Máximo.