miércoles, noviembre 20, 2013

LA DERECHA MILITAR.

Explicando su tercer lugar Marco Enríquez - Ominami declaró que él encabeza la tercera fuerza política del país y que la gran derrotada en esta elección sería la "derecha militar".

Con este apelativo ME-O al parecer alude al pinochetismo, fuerza que como todos saben no llevó candidato alguno en estos comicios. En realidad,  jamás presentó institucionalmente, post 1989,  nombres para proceso eleccionario alguno.

Y ese 43.01% que votó SI en el plebiscito de 1988, resultó ser un voto cautivo de la derecha tradicional, con el cual ésta, especuló durante todos estos años. Pues bien, como todos saben también, el voto de la familia militar NO acompañó a Evelyn Matthei. En realidad un porcentaje apreciable de dicho sector y del voto pinochetista se abstuvo y no concurrió a sufragar.

La abanderada de la la Alianza logró un 25,01% de las preferencias, pasando a segunda vuelta, pero muy distanciada del 46,67 de Michelle Bachelet, quien no pudo alcanzar la mayoría absoluta. El que pierde gana ¿no?

Es perfectamente discutible que la suerte esté echada. Carlos Larraín así lo estima y no podría ser de otra forma, porque resultados que se daban por seguros, terminaron por convertirse en fiascos notables. Recuérdese la elección de 1964 y la candidatura del extinto Julio Durán Neumann.

Pero regresando al presente, si el voto de la derecha dura se restó, ocurrió lo propio con el elector que tradicionalmente votaba en favor de RN o la UDI para la presidencial. También estuvo ausente en esta ocasión.

No hay que investigar mucho en esta materia. Porque la dupla Allamand-Zalaquett en Santiago Poniente acumuló 38,05% y la de Ossandón-Golborne en la Circunscripción Oriente 47,17 % mientras que Evelyn Matthei reúne a nivel Metropolitano el 27,46% de los votos. Una asimetría notable.

Así la competencia que se dirime el 15 de diciembre, tendrá caracteres homéricos para la ex ministra del Trabajo. Que revierta esa situación tan desventajosa en lo numérico podría depender de algunos cambios que se presienten indispensables.

Como el relevo de Joaquín Lavín; sumar a las figuras ganadoras de RN; persuadir a quienes ME-O denomina la "derecha militar" o pinochetismo; que la UDI mueva su voto popular. Y que la candidata presente un discurso algo más atractivo que el apelar puramente a la realidad. Una mínima dosis de épica, de utopía, algo que no  figura en el inventario de la derecha tradicional.

El que apenas concurriesen a votar seis y medio millones de los trece y medio millones deinscritos, din duda que entrega el dato más serio e inquietante. No solo para la clase política. Para todos quienes no están por soluciones radicales que lindan con el chavismo.

¿Esta indiferencia hacia lo político y la política, será fruto del modelo y de la cultura del mall? 

Bachelet, y todos coinciden en eso, dobló la votación de las primarias del 30 de junio. Pero ese 46,67 (tres millones 70 mil votos) representa, en la práctica, a solo un cuarto de los chilenos habilitados para sufragar. Y ningún gobierno, con ese porcentaje, puede presumir de mayor legitimidad y no podría esperar otra cosa que la consabida movilización social.

Es cierto. Matthei era la única candidata, junto a Ricardo Israel y Sfeir, en cierta medida, que ponía racionalidad en el debate y su programa - bastante liberal -, lucía como lo sensato frente a la delirancia de Marcel Claude y Roxana Miranda.

Ahora, en segunda vuelta frente a Bachelet, tendrá oportunidad (¿la tendrá?) de entrar en debate, sin el ruido que aportaban los candidatos menores. ¿ La ex mandataria asumirá que debe explicar a los chilenos los errores de su gestión a la cabeza del Estado ?

Por su parte Matthei ¿hará algo respecto al voto de la familia militar? No parece. Ella misma descartó hacer un llamado. Al igual que su comando desestimó introducir cambios en un ejercicio bastante miope y limitado. ¿Innovará en materia de propaganda electoral? Difícil, porque son equipos del retail.

Bachelet, por su parte carga con un exceso de expectativas las que ella misma desató en esta campaña. Tendrá, si gana en segunda vuelta, a los mismos elementos antisistema y ultristas ( como los anarcos que ganaron la FECH ), apresurando cualquier proceso de cambios para apropiárselo y liderarlo desde la calle. Y en esa situación el Partido Comunista - el ganador en la parlamentaria -, sabe perfectamente qué hacer y cómo proceder para consolidar y fortalecer su opción de poder. En eso lo que se puede llamar la "izquierda armada" tiene un papel y amplia experiencia.

En síntesis. No fue una catástrofe por exiguos cuatro puntos. De eso la llamada "derecha militar" no se hace cargo. 

DespiertaChile.cl

1 comentarios:

Blogger †Crux-εEt-ΩGladius. ha dicho...

eL TRATO ES BIEN SIMPLE, LA LIBERATD DE NUESTROS ppm POR VOTOS, SI NO...los van a repasar a balloneta...

9:29 a. m.  

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