jueves, noviembre 12, 2015

LA VERDAD DE "MISSING".


Escribo por motivación. Si no la tengo, no escribo; y si la tengo todos los días, escribo todos los días. Por eso ayer escribí y lo hago de nuevo hoy tras leer en la revista “Sábado” de “El Mercurio”, un reportaje de izquierda sobre el caso de Charles Horman, un izquierdista norteamericano que vino entre los doce mil similares suyos y de otras nacionalidades que llegaron entre 1970 y 1973 a transformar a Chile en otra Cuba. Pero Horman ha sido a su vez transformado por la propaganda roja en un “intelectual” que sólo quería compenetrarse de la realidad nacional de esos años, aunque vivía en el “Cordón Vicuña Mackenna”, que iba a ser una punta de lanza del autogolpe marxista previsto para el 19 de septiembre de 1973 en el “Plan Z”.

          La película “Missing”, del comunista griego Costa-Gavras, que obtuvo varios Óscar, presentaba a Horman como un “detenido-desaparecido”, pero eso no era verdad, porque el agente civil adjunto a Inteligencia de la FACH, que también había servido esa función bajo Frei Montalva y Allende, Rafael González Berdugo, encontró sus restos en el Instituto Médico Legal y los repatrió a los EE. UU., donde están enterrados, en marzo de 1974. Y cumplió esa tarea por instrucciones del Ministro de Defensa del Gobierno Militar, almirante Patricio Carvajal, quien le expresó que la diplomacia norteamericana insistía en preguntarle a la Junta por el paradero de Horman, pero ésta lo ignoraba. González Berdugo entonces recorrió todos los centros de detención de subversivos, sin hallarlo, y finalmente comprobó que el Instituto Médico Legal, a donde había sido llevado su cadáver, presumiblemente encontrado en la calle, lo había hecho enterrar en el Cementerio General. Exhumó los restos y los entregó a un representante de los EE. UU.

          Pues bien, ahora, después de una decena o más de años de un proceso ilegal conducido por un ministro sumariante de izquierda, González Berdugo ha sido condenado a dos años de presidio como, supuestamente, cómplice de la muerte de Horman, sin serlo, naturalmente. Porque nunca supo de ella hasta que encontró su cadáver obrando por orden superior. Es posible que si la causa sube a la Corte Suprema la pena remitida le sea cambiada por otra efectiva de cinco años y un día, como les ha sucedido a otros oficiales que han caído en manos de la Sala Penal de izquierda del más alto tribunal. Algunos llaman a esto “debido proceso”, pero él tiene lugar contraviniendo la verdad de los hechos, sin pruebas condenatorias y pasando por sobre leyes vigentes como las de amnistía y prescripción. Es decir, violando TODAS las bases de un debido proceso.

          Durante estos años me enteré, en sucesivas visitas que me hizo González Berdugo (que, entre paréntesis, maneja un caudal de información impresionante) de cómo él gastó cuanto tenía y también mucho de lo que no tenía en financiar su defensa ante la persecución del ministro sumariante de izquierda, lo que no le sirvió para eludir la condena, siendo inocente. En una oportunidad me llamó un sacerdote italiano muy comprometido en obras sociales, muerto hace no mucho tiempo, y me dijo que tenía una favorable impresión de Rafael González y lo consideraba una buena persona, y que cómo podía ser posible que se le persiguiera por un crimen que no había cometido. Yo le repliqué que en Chile impera una justicia de izquierda que no respeta la ley ni el estado de derecho.

          Fue justamente Rafael González quien me llamó la atención una vez acerca de que en ningún proceso contra la DINA o la cúpula de la DINA apareciera procesado o condenado por los jueces el Sub Director del organismo, coronel de la FACH Mario Jahn Barrera y, en cambio, sí eran incorporados a “la cúpula”, invariablemente, quienes eran apenas tenientes a la época de los hechos, como Krassnoff y Laureani, por ejemplo, recibiendo condenas a cadena perpetua de hecho por ese concepto, a diferencia del Sub Director, que falleció no hace mucho gozando de libertad. Habría que preguntar la razón a los jueces de izquierda o a los testigos y abogados de izquierda o del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, que, en la práctica, son quienes determinaban y determinan el curso de los procesos.


          En todo caso, la versión que el mundo conoce del caso Horman es la de “Missing” y de la revista “Sábado”, y no la que entrega la verdad, lo que parece ser un sino en cuanto concierne a todo lo que diga relación con el Gobierno Militar que rescató a Chile de un destino totalitario que en 1973 parecía inevitable.

Hermógenes Pérez de Arce.

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