martes, abril 21, 2015

¿LAS INSTITUCIONES FUNCIONAN?


EL GOBIERNO repite, casi como un mantra, y de manera majadera, la vieja frase de Ricardo Lagos “las instituciones funcionan”. La pregunta es si de verdad funcionan y si podemos esperar que resuelvan los problemas. Por cierto hay instituciones que funcionan, pero también hay muchas que simplemente no lo hacen como debieran. Veamos algunos ejemplos. El Servicio de Impuestos Internos, un lujo y ejemplo de institución, hoy está públicamente cuestionado por todo lo que ha ocurrido, y porque tiene a la cabeza una persona marcadamente ideológica, algo no apropiado para ese tipo de servicio. El sistema de Alta Dirección Pública, literalmente no funciona. El gobierno se permite destituir al 50% de las autoridades así seleccionadas, y las listas se manejan como es de amplio conocimiento. Carabineros está completamente atado de manos para combatir la delincuencia e indefenso frente a los ataques violentos de los manifestantes: encapuchados y delincuentes les han perdido el respeto. La delincuencia escala de forma alarmante y no se ve a las instituciones empoderadas. El Instituto de Derechos Humanos está ideologizado y hasta se permite atacar a Carabineros al punto que su director debe reclamar abiertamente. Una gran cantidad de funcionarios públicos no tienen contratos regulares, y además hacen huelgas ilegales que los gobiernos toleran.  Un embajador se permite hacer declaraciones imprudentes y es mantenido en el cargo.
 La política está en estado grave: 87% de la población está insatisfecha con esta actividad, y de hecho lo relevante está ocurriendo hoy en los tribunales, lo que es muy malo para el sistema judicial. Un fiscal hasta se permite mandar tuits durante los procesos y éstos hacen consignas políticas en sus alegatos porque están en televisión. Las autoridades ambientales funcionan a medias, y las decisiones también se toman en los tribunales. La iglesia está severamente dañada en su credibilidad; hasta los fieles salen a reclamar por el nombramiento de un obispo. El gabinete es ampliamente rechazado por la población. Un alarmante 70% de la población cree que la Presidenta ha mentido en el caso Caval y a un 59% le genera desconfianza.  La violencia en La Araucanía es cotidiana y no hay institución ocupada realmente del problema. Tras una fuerte campaña en su contra, los empresarios también están desprestigiados. Las grandes reformas del gobierno tienen alta desaprobación.
 En relación a los políticos, el tema es aún más grave. Menos del 20% de la población aprueba lo que ocurre en ambas cámaras del Congreso, e igual o peor están las coaliciones políticas. El Congreso aprueba leyes sin estudiarlas a fondo. Nos dicen que el voto será voluntario porque votarán más personas y ocurre exactamente lo contrario. En la última semana, parlamentarios afines al gobierno sinceran que los recursos no alcanzan para lo prometido en educación, cuando hace pocos meses se aprobó la reforma tributaria para tales efecto. ¿No estudiaron acaso el proyecto? La Democracia Cristiana instala un presidente cuestionado éticamente, incluso por sus pares. Militantes le envían carta para que no asuma.
 La corrupción ha pasado a ser la principal preocupación de la población de acuerdo a las encuestas. Es decir, una grave falla sistémica de las instituciones. El transporte público es de mala calidad, y pierde plata a raudales, la población descontenta.  Santiago y otras ciudades se ahogan en contaminación y congestión y no parece haber nadie a cargo del problema. El INE es continuamente cuestionado y sus estadísticas dudadas. La sequía agobia y no se ven iniciativas claras.
 Por si lo anterior fuese poco, la misma institución de la Constitución es cuestionada por un sector relevante de la población.  La Presidenta se hace cargo de rumores sobre su renuncia fortaleciendo el tema, y tiene al gobierno totalmente paralizado. La Onemi nuevamente es cuestionada en la última catástrofe. El Ministerio de Educación tiene un ministro que reconoce públicamente no entender del tema. El ministro de Hacienda carece de credibilidad técnica y no acierta en ningún pronóstico, siendo el mismo una fuente de incertidumbre.
 En la salud, las colas AUGE vuelven a crecer, igual la deuda de los hospitales, y las quejas de la atención pública son crecientes. La educación pública es altamente criticada. La comisión de acreditación en educación tuvo escándalos de corrupción. Cuando Enap perdió U$ 1.000 millones, ni siquiera hubo cambio de directorio. Codelco capturada por los sindicatos. TVN pierde plata como nunca.
 Entonces, ¿funcionan de verdad las instituciones?
Sergio Melnick.

1 comentarios:

Blogger Jose Cornejo ha dicho...

Estimada Maria Angelica:
así es como funcionan las instituciones:

http://www.elmostrador.cl/sin-editar/2015/04/21/alsacia-veta-en-sus-buses-la-campana-publicitaria-de-radio-adn/

12:13 p. m.  

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