lunes, marzo 16, 2015

EL VACÍO EN LA UDI.


Hace exactamente dos meses dijimos que dentro de las opciones de administración de la gravísima crisis de la UDI estaba la renuncia de su Presidente. Afirmamos en esa oportunidad que esa alternativa pasaba “por la conciencia de Ernesto Silva; hombre recto, seguramente está meditando la posibilidad de renunciar; sólo él sabe cuánto puede doler una decisión así, pero sólo él sabe cuánto bien puede traer esa medida; sólo él lo sabe”.
Ese es el escenario de hoy: Ernesto Silva, por la razones que ya conoceremos en detalle, ha renunciado.
Para esa la eventualidad –convertida hoy en realidad– nos parecía que sólo había tres opciones:
a)   El reemplazo de Silva por “dirigentes sin mayor fuerza ni convicciones, impolutos pero impotentes”;
b)   La captura de la UDI por parte del piñerismo, a través de Andrés Chadwick, con el objetivo de “administrar una colectividad que todavía hacia el 2017 podría marcar alrededor del 15%: todo un activo para Piñera, todo un triste final para la UDI”;
c)   El retorno de “un dirigente histórico, Longueira”.
Hoy resulta evidente que sólo las dos primeras opciones parecen asomarse en el escenario de abril.
Pero, ¿son de verdad las únicas dos alternativas? No.
Una semana después, comentábamos que había llegado el momento de convocar a “Suecia 286, a una gran asamblea interna sobre el proyecto de Jaime Guzmán, sobre la viabilidad de la UDI, sobre la necesidad de decir claramente ‘tú sí, tú no’ a quienes hoy poco o nada tienen que ver con la idea fundacional”. Y se agregaba una lista –incompleta por cierto– de los fundadores del proyecto Guzmaniano, en su casi totalidad hoy excluidos de toda participación, para que tomaran conciencia de sus eventuales deberes en la instancia que se avecinaba y que hoy ya se vive: el vacío.
Muchos escribieron afirmando su disposición a reunirse. Seguramente algunos piensan que lo que podrían sugerir es la disolución del partido para clarificar tantas confusiones y que cada militante tome el rumbo que quiera (algunos de los mencionados en aquella lista ya no son ni siquiera miembros de la UDI). Otros piensan que quizás todavía se puede hacer algo de calidad.
Lo que no resulta posible es encontrar una buena salida, la que sea, sin ellos.

Gonzalo Rojas Sánchez.

1 comentarios:

Blogger Jose Cornejo ha dicho...

A la UDI le hace falta una verdadera cirugía de cuerpo y alma, así como también una purga que permita limpiarse de toda es mierda corrupta que entró junto con el recambio y que transformó a dicho conglomerado en la plasta aburguesada que es ahora.

Se necesita gente que se saque el frac y se coloque el overol para hacer resurgir a dicho conglomerado, pero esa gente no está dentro de los politicos oportunistas que hay ahora, sino que de la gente comun y corriente.

4:50 p. m.  

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