sábado, enero 24, 2015

¡BAJAR A LABBÉ!.


La nueva consigna del marxismo revolucionario…
Para nadie es un misterio la desastrosa gestión –si es que se puede llamar así−
mostrada por la alcaldesa que reemplazó a Cristián Labbé en la Municipalidad de
Providencia. Tampoco queda en la oscuridad el reclamo creciente de una comunidad que
añora regresar a la paz, al orden y al respeto que imperó en la comuna durante los 16 años
que precedieron a la administración actual. Pero lo que está marcando la pauta en el reality
de la mezquindad política es –sin duda alguna− la persecución jurídico-comunicacional de la
que está siendo objeto el brillante ex – edil y Coronel de Ejército en retiro.
Comenzando por la mañosa movilización de electores izquierdistas desde otras
circunscripciones, pasando por el desleal abandono de sus correligionarios y coronando todo
ello con sus propios errores comunicacionales, Cristián Labbé perdió su cargo en las últimas
elecciones, pese a haber llegado a constituir su modelo de gestión pública un ejemplo a nivel
de las mejores administraciones municipales del mundo, reconocido y respetado
internacionalmente. Asumida democráticamente la derrota electoral, se alejó de la inmundicia
politiquera e intentó regresar a su vida académica, de donde fue alejado por un grupillo de
agitadores de izquierda que armaron escándalo, acusándolo de ser violador de los derechos
humanos y –horror de horrores− de haber sido colaborador cercano del General Pinochet.
La orquesta comunicacional marxista y el colaboracionismo de los controladores de
los medios de prensa hizo el resto: se había instalado el escándalo y había que explotar la
noticia, aún a costa de destruir una imagen impecable…Total, para estos últimos, se trataba
apenas de un “milico”…y su momento de gloria ya había pasado. Para los otros, los
totalitarios de siempre, no se podía dejar pasar la oportunidad de “ajusticiar” a uno de los que
contribuyeron a impedir la instauración de la revolución socialista en Chile. No importó que
para esas fechas hubiera sido un simple teniente, con escasos 24 o 25 años de edad. No
importa que en aquellos tiempos su capacidad de decidir se limitaba a la forma de cumplir lo
mejor posible las órdenes que le impartían sus superiores. Menos importó que sus superiores
le hubieran ordenado actuar en cumplimiento del llamado de una sociedad desesperada,
agobiada por la arrogancia revolucionaria que intentaba transformar a Chile en otra Cuba.
¡Sólo se trataba de otro “milico”!, disponible en el mercado de la infamia,  para ser
vilipendiado sin posibilidad de réplica. Los señores del 4to. Poder no trepidaron –como de
costumbre− en contribuir servilmente a los intereses marxistas, ayudándolos a perseguir a un
distinguido Oficial de Ejército y magnífico administrador público que mostraba ante el país un
preocupante paralelo con la gestión de aquel que había sido su Jefe y que
–coincidentemente− también había gestionado en forma impecable 17 años y que habiendo
sido derrotado en una elección, su ejemplo traspasaba las fronteras, alcanzado la admiración
incluso de la tierra donde había nacido (y fracasado) el comunismo.
A nivel comunal, Labbé hizo transformaciones tan relevantes como las que aquel hizo
a nivel nacional, creando sistemas de administración ejemplares, velando por la mantención
del respeto a las personas, alcanzado récords de calidad educacional envidiados por otras
comunas, asegurando que la disciplina retornara a los colegios municipales, etc. Tanto éxito
y tanta demostración de calidad de dirección proveniente de un ex – militar constituyó una
amenaza, no sólo para la corruptela izquierdista, si no que por desgracia, así fue interpretada
por un sector de la derecha, interesado en que no se volviera a mostrar a la ciudadanía que
había otros que sí sabían gestionar y dirigir al país, aquellos que lo hacían bien porque sólo
porque era su deber y no se desviaban por oscuros intereses partidistas, sectoriales o –como
va quedando claro a través de estos días− por ligazones o subordinaciones al poder
económico.
Abandonado por un sector de la derecha y traicionado por otro, Labbé debió enfrentar
solo la furibunda campaña que concentró votantes y recursos para reemplazarlo en su cargo
por una típica representante de la mediocridad que caracteriza al sector izquierdista, carente
ésta de los conocimientos, experiencia y capacidad para sustituir al eficiente alcalde, al que
derrotó solo gracias al apoyo de comunistas, demócratas cristianos, socialistas, pepedés y
–oh sorpresa− de los autodenominados “progresistas”, pioneros cuya aparición marcó el
comienzo del fin de una derecha decadente, a las puertas del Sodoma y Gomorra que
comenzaría a envolverla poco tiempo después.
Ante las primeras señales del fracaso de la gestión de la aristocrática señora, las
fuerzas políticas comenzaron a visualizar que −tarde o temprano− la gente se acordaría de
Labbé, añorando su buena gestión e impulsando con ello su eventual regreso a la arena
política. ¡Había que pararlo antes que fuera tarde! Y la maquinita comunicacional y jurídica
(lo que es casi lo mismo) empezó su trabajo, montándose el show de la participación de un
joven Teniente Labbé en supuestas torturas en Tejas Verdes. Nadie, sin embargo ha
conseguido demostrar hasta ahora que Labbé haya tenido participación alguna en los hechos
denunciados, fracasando los abogados del Ministerio del Interior en sus intentos de ampliar
el sometimiento a proceso desde una incomprensible “asociación ilícita” a otra serie de
crímenes, falsamente imputados.
Pero el fracaso es apenas un estímulo para la venganza marxista, buscándose
rápidamente un nuevo medio de coacción en contra del potencial competidor de la fracasada
Alcaldesa, para las próximas elecciones. Aparece de la nada y nuevamente para
conveniencia de “ellos”, un supuesto caso de torturas,  esta vez en Valdivia, donde otro
ciudadano de dudosa credibilidad (como el de Tejas Verdes), recibe plena atención de un
juez y se inicia un proceso en el que se incluye como sujeto de la denuncia ni más ni menos
que a Labbé, a la sazón, ocupando las jerarquías más bajas de su institución, encuadrado en
una unidad menor, mandado por superiores perfectamente identificados y –como si ello fuera
poco− desarrollando tareas en pleno Estado de Sitio.
Ello demuestra que Cristián Labbé se ha transformado en una amenaza para el
proceso de toma del poder total por parte de los marxistas, quienes –como muy bien lo dijera
Tomás Mosciatti− ya tienen el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y solo les falta el Tribunal
Constitucional y la Contraloría General de la República para hacer lo que se les antoje con
este pobre país, alguna vez ejemplo para el mundo, al igual que la Municipalidad de
Providencia. Cristián Labbé representa un objetivo para los marxistas , quienes no cejarán en
sus esfuerzos por aniquilarlo, como ocurrirá con cualquiera que ose erigirse como líder. Lo
que los humanoides seguidores de Lenin y Stalin no consideran, es que los chilenos tienen
una capacidad de aguante limitada y –mas temprano que tarde− se cansarán de soportar la
destrucción de un país que era grato para todos y que –a pesar de los abusos de algunos
miserables− nos permitía vivir en paz y con cierta seguridad, hasta que…llegó Piñera y nos
entregó en manos de la otra señora que encarna el estandarte de la mediocridad, reconocida
también internacionalmente.


Patricio Quilhot Palma.

1 comentarios:

Blogger lhara ha dicho...

LABBE PRESIDENTE!!!!

1:05 a. m.  

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