sábado, mayo 30, 2015

LA COBARDÍA DEL INTENDENTE.


En los albores de la teoría liberal clásica se asegura que la legitimidad de un gobierno pasa por su función de defender la propiedad privada de los ciudadanos. Es más, el gobierno se conforma debido al interés de los ciudadanos a defender su propiedad. Esto por supuesto que implica que toda la teoría sociopolítica anclada a la idea de que el gobierno produce «lo social» o «lo político» es una entelequia. Por eso, debemos señalar que el señor intendente de la Región Metropolitana no es un buen gobernante porque se ha esforzado en demostrar que no le importa en lo más mínimo la propiedad de los ciudadanos de su región. Esto ha tenido máxima expresión en permitir una marcha para ayer a las 20:00 hrs.
(Pido disculpas por el provincialismo de esta reflexión pero invito al lector a analizar con los mismos criterios que señalo a continuación a su propio intendente).
A Orrego no le interesa cómo se transportan los ciudadanos. La indiscriminada imposición de vías exclusivas, las construcción de ciclovías cuyo excesivo ancho impide el libre y fluido tránsito de automóviles, la crítica culposa al uso del automóvil que hace cada vez que tiene oportunidad, y el funesto acto de permitir la marcha en la noche —sabiendo que los trabajadores, a causa de un pésimo sistema de transporte público, llegan a esas horas a sus casas— son evidentes señales de desinterés por este aspecto.
A Orrego no le importa el contingente policial, herramienta de la protección de la propiedad. Debido a que está oscuro y eran tres (!) marchas las fijadas para ayer, Carabineros muy probablemente se verá sobrepasado para cautelar que no haya desmanes. Pero, claro, el intendente le exige públicamente orden y seguridad a la policía.
A Orrego no le preocupa la propiedad de los empresarios del sector. Sabiendo que las marchas son muchas veces caldo de cultivo para hechos delictuales no ha siquiera escuchado a quienes pagan patentes todos los años para que los dejen trabajar en paz. Ellos son los más preocupados porque saben que la probabilidad de sufrir daños es alta.
A Orrego no le preocupa la gente que vive en los sectores cercanos a las marchas. (¿Sabía usted que hay ciudadanos que viven en el barrio República? No son solo universidades). Esas personas viven con el hedor de las bombas lacrimógenas cada vez que las marchas acaban en Echaurren o Avenida España. Eso sin contar el daño producto de la acción del carro lanza agua, los neumáticos quemados, los piedrazos, etc.
El intendente es un cobarde. No es capaz de gobernar la región. A Orrego lo gobierna la masa y eso no es democracia. Orrego es la expresión de la tiranía del irrespetuoso en el espacio público, del que cree que el progreso lo hace la calle que grita la demanda que está de moda y no los acuerdos y la civilidad. Orrego es artífice de la tiranía del que grita más fuerte.

Jean Masoliver Aguirre.
Cientista político
Investigador Fundación para el Progreso

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Un muy buen análisis de este llamado señor intendente , que por supuesto no es un gobernador es un destructor.

9:51 a. m.  

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