domingo, abril 26, 2015

PEÑAILILLO, LAS BOLETAS Y LA ERUPCIÓN EN LA MONEDA.


El gobierno ha preferido ratificar a los funcionarios del gobierno involucrados en los casos Penta o SQM, en vez de dar ante la ciudadanía una señal potente contra estas malas prácticas en el financiamiento de la política.

Lejos de aquietarse las aguas, la crisis institucional generada por los casos Penta, Caval y SQM sigue generando estragos en el mundo político, y principalmente en la segunda administración de Michelle Bachelet. Atrás quedaron los alegres días en palacio cuando el equipo político de La Moneda, liderado por el ministro Rodrigo Peñailillo (PPD), sacaba cuentas alegres por los desastrosos efectos que en la oposición –fundamentalmente en la UDI- había generado el caso Penta a comienzos de febrero.
Para pesar de Bachelet y su equipo político, mientras más avanza la investigación y mayores antecedentes se dan a conocer principalmente del caso SQM, mayor es el ruido que se genera en La Moneda y al interior de la Nueva Mayoría, donde las críticas de Osvaldo Andrade al manejo de la crisis y la labor Peñailillo han generado molestia al interior de la coalición de gobierno.
El caso SQM ha golpeado a todos los sectores por igual. Desde figuras de la Nueva Mayoría (Rossi, León, Pizarro), la Alianza (Zalaquett, Longueira) e incluso a Marco Enríquez-Ominami y su padre, el ex senador Carlos Ominami, los que se han visto involucrados con el financiamiento de campañas políticas de manera irregular realizada por la empresa del ex yerno de Augusto Pinochet, Julio Ponce Lerou. Lo que ha provocado el mayor terremoto político tras 25 años desde el retorno a la democracia.
Giorgio Martelli, un nombre clave en las últimas campañas presidenciales de la Concertación hoy Nueva Mayoría, operador político ligado al PPD, y ex administrador de la campaña presidencial 2005 de Bachelet, aparece directamente involucrado a través de su empresa Asesorías y Negocios SPA (AyN) por la emisión de facturas a SQM Salar. Martelli junto a Jorge Rosenblut, presidente de Enersis, han realizado la función de recaudadores de fondos de campaña. Incluso Rosenblut reconoció que pidió dinero a SQM el 2012 para la última campaña presidencial de Bachelet.
Volvamos a Martelli, su empresa Asesorías y Negocios SPA (AyN) fue vinculada a la emisión de facturas ideológicamente falsas a SQM. Pero eso no es todo, el actual director del Servicio de Impuestos Internos, Michel Jorratt, quien participó activamente del comando de Bachelet, boleteó para esta sociedad entre enero de 2012 y marzo de 2013. Al igual que el ministro Peñailillo, quien emitió millonarias boletas cuando ésta tenía apenas un mes de existencia.
A ellos se suman el jefe de asesores del Ministerio del Interior, Robinson Pérez, el coordinador de las actividades de Peñailillo, Héctor Cucumides, el jefe de gabinete del ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre, Harold Correa -involucrado en el caso Chiledeportes- amigo personal de Peñailillo, además de Estela Ortíz, y Alicia Galdames Jeria, amiga y prima de Bachelet respectivamente, hoy ambas funcionarias de gobierno. Todos ellos boletearon a AyN de Martelli, empresa que a su vez facturó a SQM Salar.
Si bien a fines de marzo el caso SQM había golpeado a La Moneda, cuando del subsecretario Rodolfo Baier (PR), tuvo que reconocer -pese a negarlo en un primer momento- una boleta por $6 millones de pesos del 2012 a la empresa de Ponce Lerou. Siendo ratificado en su puesto tras gestiones del presidente de su partido, Ernesto Velasco, y el respaldo del gobierno de Bachelet. La aparición de Peñailillo, el ‘hijo político’ de Bachelet, entre los políticos de gobierno involucrados en SQM generó una verdadera erupción en La Moneda.
Pero que al igual que con el ministro Alberto Undurraga, el subsecretario Baier, Peñailillo ha sido respaldado por el gobierno, un libreto que ha seguido al pie de la letra La Moneda cada vez que un funcionario de primera línea ha aparecido involucrado en alguno de los casos donde se investiga el financiamiento irregular de la política. Una línea de acción del gobierno de Bachelet, que ha aumentado el ambiente de desconfianza que hay con el mundo político.
En momentos cuando la probidad y la transparencia en la política están en tela de juicio ante los chilenos, la administración de Bachelet ha preferido ratificar a los funcionarios del gobierno involucrados en los casos Penta o SQM, en vez de dar ante la ciudadanía una señal potente contra estas malas prácticas en el financiamiento de la política. Si la postura del gobierno hubiese sido la correcta, hoy ni el ministro Undurraga, el subsecretario Baier o el propio Peñailillo deberían estar en sus cargos.
Lamentablemente, el gobierno optó por el camino errado, blindando a sus funcionarios de primera línea cuestionados, alentando el ambiente de desconfianza que hay hoy con el mundo político. No basta con la creación de una Comisión Anticorrupción y recibir el trabajo de ésta; la administración de Bachelet ha pecado de falta de consistencia en su actuar en contra de las malas prácticas para el financiamiento de la política, lo que ha ayudado a acrecentar la crisis institucional que hoy afecta al país.

Pablo Lira, Cientista Político.
ellibero.cl

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