jueves, enero 09, 2014

BACHELET Y PIÑERA.

BACHELET Y PIÑERA, A ENFRENTAR JUNTOS EL JUICIO DE LA HISTORIA.

Parece una ironía del destino, pero quiéranlo o no, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera volverán a constituir el dúo de amigables vecinos veraneantes del lago Caburgua, pero esta vez no para tararear los guitarreos del “Negro”, sino para enfrentar juntos el juicio de la historia por la derrota en el diferendo marítimo con Perú.

Así como ambos, con idéntico entusiasmo, han dedicado tiempo a que el Mineduc introduzca en los textos escolares de Historia los horrores del régimen militar pero no así los errores de la Unidad Popular, esta vez será el país el que demande que, desde niños, nuestros estudiantes sepan quiénes tuvieron responsabilidades en la pérdida de mar territorial y de gran cantidad de recursos pesqueros.

Gracias a su progresiva degeneración del apego a la Patria, los chilenos ignoran que existen mapas antiguos donde consta la forma brutal en que se ha ido cercenando nuestro territorio patagónico y, lo que es peor, por no establecer presencia humana  –civil o militar— en lugares remotos nos enfrentamos a la posibilidad de que en un futuro próximo Argentina tenga incluso un acceso al Océano Pacífico en el yermo y nevado límite de Aysén y Magallanes.

A ninguna autoridad parece importarle que Chile se reduzca y que su soberanía sea violada. Un Presidente, Frei Montalva, intentó defender Laguna del Desierto con la instalación de un retén de Carabineros y otro, Patricio Aylwin, recibió así el fallo arbitral en que el país cedía esa amplia zona patagónica equivalente a los kilómetros de la Región Metropolitana: “total, qué mas da, si se perdió sólo un pedazo de tierra y piedras”…
En las recientes elecciones, en medio de las infinitas sensibilidades políticas en juego, se escucharon voces no sólo de ciudadanos de izquierda sino hasta de candidatos exigiendo darle mar a Bolivia en virtud de la hermandad americana…

La responsabilidad de Bachelet en esta derrota es directa, porque fue durante su gobierno cuando estalló el conflicto a raíz de la solicitud de Perú de negociar el límite marítimo. En un principio su respuesta fue la única posible: “con ustedes no hay ningún tema fronterizo pendiente”. Pero ante la insistencia de Lima, su Cancillería no acumuló jamás las infinitas pruebas de embarcaciones pesqueras y navales que violaron aguas chilenas y su entonces ministro de RR.EE., Ignacio Walker, fue quien LE OFRECIÓ a Perú llevar su reclamo a la CIJ en La Haya.

Aún más, Bachelet y su diplomacia, convencidas de que “no hay algo pendiente entre ambos”, debieron plantear la incompetencia del tribunal por lo mismo, “por no haber problema alguno sin resolver” y que, en ese sentido, el Tratado de 1929 y dos ratificaciones posteriores son muy claros y categóricos. En definitiva, se terminó en el largo juicio cuya sentencia se conocerá el 27 de este mes.

Somos, sin duda, muy malos negociadores.

Cuando, con motivo del conflicto de Laguna del Desierto, Argentina invocó “usos y costumbre” y Chile se ciñó a los límites, perdimos. Ahora, en el diferendo marítimo, Chile se atuvo a los “usos y costumbres” y Perú se remitió a los límites, y volvemos a perder

La responsabilidad de Piñera, si bien no es tan directa como la de Bachelet su deuda con el país es por el incumplimiento de una promesa que le hizo en un discurso pronunciado en La Moneda cuando le garantizó que “mi Gobierno no cederá un solo centímetro de tierra o mar a nadie”. Su canciller Alfredo Moreno tendrá que responder porque falló su cacareada tesis de que “el derecho internacional nos da la razón”.

Piñera y el reducido círculo que manejó el caso de La Haya saben hace mucho tiempo  —tal como lo sabe Perú— el desenlace del juicio. Para evitar el pago de un costo, escondió la información y ordenó silenciarlo. Su discurso patriótico lo reemplazó por el de la “unidad de ambos países” y como si nada estuviese ocurriendo, continuó con su mala estrategia de carriles paralelos pero separados: por uno, las excelentes relaciones políticas, económicas y comerciales, y por el otro, el país se defendía en un tribunal del despojo marítimo por parte de Perú.

Muy típico en Piñera: amigo de los enemigos.

En un fallo anterior y también por un litigio sobre territorio marítimo, la CIJ falló que Colombia era el propietario de varias islas, pero las aguas que las rodean les pertenecen a Nicaragua. El Presidente sudamericano defendió a su país como buen patriota: no acató la sentencia y menos la implementará. Incluso, envió naves de guerra a cautelar la zona.

¿Qué hizo Piñera? Ante la presión del Presidente peruano se comprometió no sólo a acatar la sentencia, sino a implementar y ejecutar el fallo, con lo cual él mismo, en ese instante, reconoció la derrota. Resultaba obvio que si la CIJ favorecía la postura de Chile, nada debería implementarse ni ejecutarse, porque todo continuaba igual. Para mayor certeza de este reconocimiento a tan severo revés diplomático, La Moneda enviará a La Haya “a notificarse” a un reducido y secundario grupo en un viaje relámpago que excluye al canciller para evitarle una vergüenza.

Bachelet, por su parte, ya decidió con su asesores acatar el fallo —por su reciente pasado ONU no puede desafiarla–, pero ha trascendido que la implementación podría tomar un tiempo largo, lo que abre interrogantes y genera suspicacias, pues extender la ejecución abre otras opciones…

Los chilenos que tenemos respeto por la Patria, por sus héroes, por sus valores y símbolos confiamos en que antes de dejar sus puestos en marzo, las autoridades del Mineduc, con la misma celeridad con que introdujeron modificaciones en los textos escolares sobre DD.HH. consignen este episodio, su pésimo tratamiento y que figuren bien destacados los nombres de quienes tuvieron responsabilidades en esta pérdida de porción de mar.

VOXPRESS.CL
DespiertaChile.cl

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