viernes, mayo 10, 2013

MARÍA LORENA KRASSNOFF BASSA.

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Fue muy triste recibir anoche la noticia del fallecimiento de María Lorena, hija de mi Brigadier Miguel Krassnoff Marchenko, tras una dolorosa enfermedad que se acentuó los últimos días.


No dejó de impresionarnos el penoso viaje de mi Brigadier, quien tras pedir autorización humanitaria pudo llegar a Temuco para estar al menos un instante con su hija, ya con muerte cerebral. Y para luego, inmediatamente regresar a Santiago, a la cárcel; sin poder estar presente en el desenlace final, ni en los funerales.

María Lorena había nacido en septiembre de 1973, cuando nuestra patria se encontraba sumida en lo peor de la irrupción marxista de Allende, cuando nuestras Fuerzas Armadas y de Orden se entregaban por completo a la Liberación Nacional, y cuando el ruido de balas enemigas a Chile, tronaban en muchas partes de nuestro suelo.

Recuerdo muy bien esos días.

Yo era Cadete de la Escuela Militar y, mientras se vivía lo más crudo y artero del régimen marxista, tuvimos que construir trincheras en la parte más vulnerable de nuestra Escuela, la parte este del Instituto, que en esos años colindaba con grandes extensiones rurales.

En esas trincheras -que se encontraban tras el polígono, el cerro “La Gloria” y las casas que en ese tiempo ocupaban los oficiales-, tuvimos la dicha, junto a mis compañeros, de pasar el 11 de Septiembre de 1973 y los días posteriores.

Todos hubiéramos querido una acción tal vez más coercitiva en esa guerra, pero por nuestra edad, fue eso lo que nos correspondió. Ahí pasamos largas semanas, días y noches, con nuestros viejos fusiles “Máuser” y nuestros cascos de acero.

En una de las casas de la villa de oficiales, cercana a nuestras trincheras, vivía el que era en ese entonces, mi Teniente Krassnoff.

En esos días supimos del nacimiento de su hija María Lorena, la hija del que luego se transformaría en uno de los grandes héroes de la Liberación Chilena.

Nosotros algo habíamos escuchado de la historia familiar de mi Brigadier Krassnoff. El siempre supo que su abuelo fue el atamán Priotr Nikolaievich Krassnoff, quién fuera miembro del Regimiento de la Guardia Personal del Zar, y que combatió valientemente en la Primera Guerra Mundial, donde recibió la “Cruz de San Jorge”.

Pero la verdad es que su familia siempre estuvo integrada por atamanes, héroes destacados en todas las guerras que en la historia sostuvo Rusia.

De esa estirpe salió el espíritu guerrero de este noble hombre que en tantas ocasiones arriesgó su vida por Chile, y que por uno de sus destacados y gloriosos actos, fuera condecorado por el Presidente de Chile y Comandante en Jefe de nuestro Ejército, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte, con la medalla “Al Valor”, la equivalente a la “Cruz de San Jorge”, que recibiera su abuelo en Rusia.

Resulta difícil de comprender que el mismo acto glorioso por el que fuera condecorado, con los años resultaría siendo el motivo de una condena “judicial” que lo llevaría a la cárcel.

Mi Brigadier se encuentra prisionero desde el 28 de enero del 2005. Esa fue una triste mañana. Todos fuimos testigos de cómo él, junto a otros oficiales del Ejército de Chile, eran en la práctica lapidados públicamente por el odio marxista y por la acción desprovista de todo profesionalismo -o vulgar farandulería-, del periodismo chileno.

Han pasado más de ocho años. Tiempo de dolor para todos los que sentimos aprecio y agradecimiento por esos hombres, y tiempo de mucha angustia para sus familias.

La familia Krassnoff es una víctima más, de esa lúgubre y ciega muestra de odio, algo nunca visto en los anales históricos y sociales chilenos.

Y María Lorena, no sólo tuvo que ser animosa ante esas muestras de agresivo resentimiento; sino que tuvo que saber llevar con fuerza y valentía la crudeza de su enfermedad, y la angustia de ver a su querido padre prisionero.

Ambos estuvieron imposibilitados por la distancia y las circunstancias, de poder verse, sentirse mutuamente, abrazarse… ella impedida por su dolencia y él por los barrotes de la injusticia.

Pido a Dios por el descanso eterno de María Lorena, y mucha fe y conformidad para su abnegada familia, especialmente para mi Brigadier, quien debe estar viviendo el peor de sus días en esa triste prisión.


Alejandro Russell O´Kuinghttonss
Coronel en Retiro
DespiertaChile.cl

1 comentarios:

Blogger carnucar ha dicho...

mis sentidas condolencias a la familia por tan triste perdida

10:41 a. m.  

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