miércoles, junio 01, 2011

CARABINEROS 2011, CARNE DE CAÑÓN COMO EN LA U.P.




LLos vergonzosos sucesos que nos dejó mayo, mes de las glorias navales, en el cual siempre los sentimientos de integración y unidad nacional fueron característicos de nuestra nacionalidad, representan un reflejo del deplorable estado de descomposición valórica de sectores de nuestra población; e, igualmente, la corroboración de la más palmaria ineptitud político comunicacional, protagonizada por altas autoridades gubernamentales y su parafernalia asesora.
         Las faltas de respeto ostensibles a la autoridad de la Presidencia de la República (ni siquiera a la persona del propio Sebastián Piñera) ya se han hecho tan frecuentes y sin la más mínima reacción de los progres de La Moneda, que los insultos al Jefe del Estado, mientras daba cuenta a la Nación, pasaron a ser anecdóticas.
         En lo concerniente al vandalismo callejero, revelado en cobardes y alevosos ataques a carabineros de servicio, sin equipamiento de combate para refriegas urbanas, como el de Alameda con Estado, en donde una turba de desalmados empañó una pacífica protesta ciudadana en contra de HidroAysen, fueron groseramente elocuentes. Crudeza que se repitió con el insólito apedreo de efectivos de la Escuela Naval, en Valparaíso, el 21 de mayo.
         Símbolos, los anteriores, de la natural consecuencia de años de siembra de odios y rencores, por irresponsables plumas y voceros de la “gente políticamente correcta”, quienes luego de acaecidas las tragedias, rasgan vestiduras, llorando lágrimas de cocodrilo por los inocentes caídos, como si su ponzoña nada tuviese que ver en el turbio clima fomentado.
         Es que con tanta ultra permisividad progresista, con tanto garantismo procesal a destajo, con el relativismo del “da lo mismo” como doctrina, se ha incubado una degeneración de sujetos desalmados. Los mismos que asolan las barriadas populares sembrando el terror del narcotráfico, asesinando jóvenes madres, niños y jefes de familia, en tiroteos a plena luz del día y sobre la vía pública, en un panorama que increíblemente ya empieza a asumirse como corriente, para los sectores poblacionales más desposeídos. Y acerca del cual la prensa y la televisión informan como si de hechos triviales se tratase.
         Esa delincuencia que saquea modestas escuelas que con arduos sacrificios han desarrollado una infraestructura de computadores, comedores y gimnasios, es la misma que veja a los ancianos indefensos que deben literalmente vivir presos tras las rejas de sus humildes viviendas, tan pronto como caen las sombras de la noche. Son los compañeros que apedrean cobardemente automóviles en autopistas concesionadas, sin que ninguno haya recibido ejemplarizadoras penas, por tan criminales desmanes. Lumpen soliviantado para el cual el sistema tiene abogados financiados con los tributos de la gente de trabajo, prestos para hacer valer “sus derechos” y que cuando así lo estima necesario, “denuncia” los atropellos a sus intereses por parte de las policías e incluso se venga a mansalva si es del caso.
         Y entonces, nos enfrentamos a las encuestas, a las conferencias de prensa amañadas, a los artilugios de la tramoya comunicacional que cree que los chilenos somos más bobos de lo que parecemos y surgen por doquier voces académicas o políticas, que polemizan por cifras más porcentajes menos, acerca de la “victimización” de los ciudadanos. Cuando de lo que se trata – para gobernar – es tener también vida de calle, de esquina, de bares y tugurios, de locomoción colectiva, de peluquería de barrio, de cancha de tierra; porque sólo así se puede auscultar lo que intrínsecamente está sintiendo el pueblo y palpar si aquello en lo cual la gente creyó (51,61%) - la nueva forma de gobernar - siquiera en la realidad que los ciudadanos perciben, en algo se asemeja a las expectativas promovidas en 2009, por pueblos y barrios de Chile.
         En lo atinente a los ya crónicos yerros político comunicacionales de La Moneda, el episodio de la insensatez de suspender el uso de las bombas lacrimógenas, por parte de carabineros, rayó en la necedad, al revocarse la medida después de un estudio “científico” que demoró 48 horas.
         Dicho disuasivo empleado desde los tiempos del Grupo Móvil, en los gobiernos de Frei Montalva y la UP, continuado en el régimen militar y en las dos décadas concertacionistas, sorpresivamente fue retirado como principal elemento de mantención del orden público, porque en la cúpula gubernamental – en uno de sus habituales shocks progresistas – se sobrevaluaron opiniones de un médico de indisimuladas simpatías estalinistas y un articulillo al cuete, del diario El País de España.
         De este modo. Con tal sandez, las fuerzas de orden quedaron inermes a los ataques violentistas del lumpen desaforado, lo que se vio en el incidente de la marcha ecologista, en donde una patrulla de carabineros, por milagro e intervención de un bombero y transeúntes dignos, no fue linchada.
         Incidente gravísimo que en cualquier parte del mundo (EEUU, Israel, Francia, Gran Bretaña o Venezuela), por citar algunos casos, habría derivado en el legítimo uso de sus armas de fuego por los policías atacados, con las imprevisibles consecuencias políticas que ello habría acarreado y que las autoridades que primero suspendieron el uso de lacrimógenas y después pensaron, ni siquiera hasta la fecha lo han reconocido, como un error que ameritaba su inmediata renuncia.
¿Acaso querían a cambio que carabineros fuera vanamente carne de cañón? ¿O que con tamaña irresponsabilidad del retiro del uso de disuasivos químicos inocuos, se disolvieran las manifestaciones a punta de garrote y balas? ¿Hubo intelectos estratégicos que discurrieron lo aquí planteado, como mínima apreciación de posibilidades?
         De este modo, las imágenes, querámoslo o no, de marinos vil y cobardemente atacados a pedradas por la espalda, mientras honraban una centenaria tradición  o de carabineros desguarnecidos ante el violentismo, nos han vuelto y lamentablemente hecho recordar, el panorama de desbarajuste de la UP, cuando todos creíamos que el país ya había superado dicha traumática experiencia, no obstante que intereses de naturaleza económica y política se afanen en devolver las aspas del reloj, desenterrando el cadáver del ex presidente Allende, cuyo sitial junto a Balmaceda, ahora, los mismos que lo abandonaron vilmente a su suerte en La Moneda, mientras trepaban muros de embajadas, lo quieren tumbar. Sibilina acción de periodismo amarillista de Informe Especial de TVN, que le valió la pública reprimenda de la senadora Isabel Allende. Personera que así ha corroborado su estatura moral, al igual como con inhabitual coraje lo hiciera para desenmascarar al principal responsable de la muerte tras quirófano, del ex presidente Frei Montalva, su cirujano personal Augusto Larraín, quien, por una afección estomacal parecida a la que generó el fallecimiento del ex primer mandatario, estuvo a punto de también conducir al cementerio, a la propia hija del ex presidente Allende.
Patético cuadro de las más nauseabundas expresiones de la partidocracia, al que ahora se suma con su oportunismo cínico, el Partido Comunista, agregando a la venerable memoria de Pablo Neruda, en el listado de tan grotescas manipulaciones, extraídas de los manuales KGB. Y, evidentemente, buscando “reparaciones” multimillonarias, que habrían de financiar los chilenos que se desloman trabajando honradamente de sol a sol.
         El país sigue creciendo. La economía se expande pujante. El empleo se estabiliza. La inflación está bajo control y el cobre no baja de los US$4 la libra. Cóctel con el cual Piñera y su administración podrían gozar de una popularidad envidiable y la Alianza proyectarse hacia el 2018, sin duda alguna, con una Concertación contradictoria, resquebrajada y con adhesión de encuestas bajo el 25%.
         Sin embargo, la inexperiencia política de los ministros gerentes, la carencia de creatividad propagandística (no confundir con la liviandad publicitaria), la ausencia de artífices del manejo de opinión pública en los intersticios palaciegos, y verdaderos negociadores que puedan en el Congreso, desde la estrechísima minoría, sacar adelante los proyectos, derivan en que Hinzpeter se ponga el parche antes de la herida y anuncie guarismos de popularidad cercanos al 35% para los próximos meses. De lo que debemos inferir, que con los mismos jinetes del apocalipsis aliancista, se seguirán repitiendo los bielsazos, los puntarenasos, los HidroAysen improvisados, los Kodama  - Serviu o los lapsus lingues diversos de sueldosreguleques y casas de subsidio terremoteadas truchas.
         Y de este modo, proseguir pavimentando el camino para Bachelet 2014, así la misma siempre sonriente dama, refrende judicialmente su ineptitud mayúscula del 27F y saqueos posteriores, porque hasta del calamitoso Transantiago, la nueva forma de gobernar “progre”, se encargó de echarle paladas de tierra a su compromiso, con, entre otros medios, los mismos apitutados de siempre en TVN y todo el aparato comunicacional oficialista, del cual, ciertamente, forma parte principal el pijerío progre, que deambula por columnas de periódicos y radioemisoras “de derecha”... Y para los cuales pareciera que las policías y gendarmes, son sólo carne de cañón para mantener su establishment.
DESPIERTA CHILE.

1 comentarios:

Blogger Javier Bazán Aguirre ha dicho...

Aquí están amarrados de pies y manos.

1:37 p. m.  

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