domingo, enero 17, 2016

5 RAZONES POR LA QUE BACHELET NO REMONTARÁ.


Mientras miraba los fuegos artificiales en Cerro Castillo, la Presidenta debe haber pensado que en 2016 solo se podía mejorar. Atrás quedaba 2015, el año más malo de ambos mandatos, como lo reconoció ella misma en una entrevista dada -paradójicamente- un día antes del viaje clandestino a La Araucanía.

En su fuero íntimo, eso sí, debe estar el temor a enfrentar febrero, el mes fatídico de Bachelet. El mes que vivió el 27-F (terremoto), el mes que vivió el 9-F (publicación del caso Caval) y el mes que vivió el 10-F (lanzamiento del Transantiago).

Pero esta vez el problema no se remite solo a febrero. Existen cinco razones que le jugarán en contra a la Presidenta y que harán de 2016 un año particularmente difícil para ella.

Caval, Caval...

EL 29 de enero ocurrirá lo que tanto temió el Gobierno: la formalización de la nuera de la Presidenta. De esta forma, el caso volverá a ponerse en la primera plana de la noticia. Se volverá a recordar la inverosímil reacción del Gobierno cuando señaló que era un "problema entre privados". Se recordará también que Bachelet hasta el día de hoy no hace una real condena de los hechos. Se volverá a poner en duda que la Presidenta se haya enterado por la prensa y, lo que es peor, se ratificará que no solo había afán de lucro, sino que dudosos escrúpulos para hacer los negocios.

De esta forma, el fantasma Caval no desaparecerá en 2016 y permanecerá -justa o injustamente- como una espina clavada en el corazón de la credibilidad de la Presidenta.

La crisis, esta vez, no ayudará

El mundo está cada vez peor. El cobre va en picada. Las bolsas se desploman. China con problemas serios y con riesgo de contaminar al mundo. Es posible que Bachelet enfrente, al igual que en su primer mandato, una crisis económica en su tercer año de gobierno. Posiblemente la cuantía será menor, pero los efectos pueden ser más complejos. En Bachelet I, de la mano de la abierta billetera de Velasco, se dio la paradoja que las curvas de actividad económica y de popularidad presidencial fueron por caminos opuestos.

Esta vez, sin embargo, ello no será posible. La situación fiscal del país es otra. Y los recursos están comprometidos en utopías como la gratuidad universal. La política contracíclica esta vez no será posible, y la seriedad del ministro Valdés lo obligará a tener que recortar gastos públicos antes que poder repartir bonos.

El fin de la quimera

Una alianza política que incluye desde la Democracia Cristiana al partido comunista es una anomalía en el mundo. Ni siquiera la existencia de la dictadura generó esa unión. Sin embargo, en 2013 ello fue posible. Basados en el diagnóstico equivocado de la rabia social y sumado a la utopía del refundacionismo, la Concertación planeó su suicidio y determinó resucitar, junto a los comunistas, bajo el nombre de Nueva Mayoría. Ello fue posible, sin embargo, por la popularidad que concitaba Bachelet y por la elaboración de un programa casi místico.

Extinta la popularidad de la Presidenta y explicitada la imposibilidad del programa, ya no queda el factor de unión, por lo que las diferencias necesariamente se explicitarán aún más.

Las dos almas de la Nueva Mayoría

Existen dos diagnósticos respecto al fracaso de este Gobierno. El primero es el de aquellos que consideran que se ha ido demasiado rápido. Aquellos que reconocen que se diagnosticó mal la situación y que admiten que los chilenos no querían retroexcavadoras sino que cambios graduales. Otros, sin embargo, hablan del "extremismo del centro" y señalan que el fracaso del Gobierno es haber ido demasiado lento. Son aquellos que pregonaron por ejemplo, llamar a los concejales a un estadio, convertirlos en asamblea constituyente y cambiar rápidamente la Constitución.

Si unos creen que se fracasó por ir demasiado rápido y otros creen que se fracasó por ir demasiado lento, no hay posibilidad de lograr un punto en común. Son dos diagnósticos opuestos para un mismo enfermo. Ello solo puede generar inmovilismo en lo que queda de mandato o un quiebre si la Presidenta se inclina por alguna de las dos tesis.

La soledad en las elecciones...

El año 2016 es un año de elecciones. Y en las elecciones los candidatos privilegian el interés propio al interés común. Ello hace que sea muy posible que haya un desmarque masivo del Gobierno por parte de los candidatos oficialistas. Ni hablar de las colas que existieron en la elección pasada para sacarse foto con Bachelet. Esta vez todos querrán estar lejos. Para elegirse en un distrito habrá que apelar a muchas cosas menos a una: la afición por el Gobierno.

De esta forma, Bachelet se quedará bastante sola. Sin el glamour de la popularidad, sin la amistad societaria, sin el proyecto del programa. Quizá será el tiempo de recordar a Felipe González, que decía que la soledad del poder consiste en saber que tu teléfono es siempre el último que suena. En este caso, el riesgo es que el teléfono termine simplemente dejando de sonar...

Francisco José Covarrubias.

1 comentarios:

Blogger Jose Cornejo ha dicho...

Febrero ha sido un mes nefasto para Bachelet, todas las cagadas han ocurrido en ese mes, en diferentes años y este no será diferente.

El impacto de CAVAL, SQM y la crisis al interior de palacio, serán el detonante que derive en su renuncia el 11/03/2016, fecha fijada no por mí, sino que por el diario online elmundo.es, que de acuerdo a cierto analista, será el deadline en el que Bachelet abandone la moneda para siempre.

10:07 a. m.  

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