jueves, agosto 01, 2013

CARABINEROS: CARTA DE UN HÉROE ANÓNIMO.



El otro día revisando mi correo, me encontré con esta carta que mi propio héroe (quien perteneció por más de la mitad de su vida a esta Institución) me envió. La comparto con ustedes para que conozcan un poco la labor de estos héroes anónimos que día a día luchan por nosotros sin pedir nada a cambio.
Por qué quise ser Carabinero:
Porque he aprendido a mirar a las personas de otra manera, porque tengo el gran valor de la responsabilidad. Tal vez porque soy masoquista y me gusta que la gente me falte el respeto, o porque me gusta desayunar cuando los demás almuerzan, almorzar cuando cenan y cenar mientras los demás duermen.
Porque cuando la gente disfruta en un partido de fútbol, yo estoy formado bajo el inclemente sol, con 20 kg de equipo antidisturbios en mi espalda, 5 horas antes de que comience el evento y 3 horas después de que termine.
Porque en las marchas o protestas, debo estar de pie por más de 8 horas, defendiéndome de miles de piedras o bombas incendiarias, que algunos vándalos desadaptados sociales (jóvenes idealistas o marginales) me lanzan, al son de cánticos en contra de mi Institución.
O tal vez sea porque me gusta trabajar a doble turno, cuando la gente disfruta de las vacaciones en las playas o en el campo, intensificando los operativos de control en carreteras y sitios turísticos, para protegerlas a ellas mismas.
Porque puedo comer lo incomible y no me hará daño…
Porque necesitaba saber cuánto café puedo soportar, cuánto tiempo puedo aguantar sin comer, sin dormir y sin tomar agua…
Porque nadie entenderá nunca que nuestro trabajo requiere en muchas ocasiones de las 24 horas del día. Más difícil aún resulta poder explicar el significado de un Acuartelamiento de Primer Grado, cuando es preciso resguardar la tranquilidad y los bienes de los ciudadanos de mi País.
Porque es interesante ir de vacaciones cuando todo el mundo viene de vuelta y los rayos del sol ya no calientan como en verano. Y más interesante resulta trabajar cuando todos los demás están de vacaciones.
Porque mis ojos brillarán de una forma diferente cuando vea a mis amigos y piense que anoche vi a un familiar de ellos muerto, o a un hijo drogándose, o a una hermana borracha en un auto con tres tipos…
Tal vez sea por esa ingrata sensación de sacar a alguien de un auto destrozado, o un ciclista de entre las ruedas de un camión, o un bebé de un tacho de basura. Alguien debe hacer ese trabajo.
O por la interrogante del por qué a mi costado silban balas disparadas por algún “joven desadaptado”, sin que siquiera lo conozca.
Porque he visto todas las películas policiales filmadas y sé que ninguna de éstas se asemeja a la realidad de mis calles.
Porque no pocas veces, tuve que mentir y contenerme frente a la víctima desesperada, diciéndole que la justicia se encargará “de hacer su trabajo”, en cuanto a la muerte de su padre, hermano, esposo o hijo, en manos de un delincuente drogado, que había salido en libertad hace apenas un mes.
Porque en mis 30 años de servicio, tuve la dicha de asistir un parto sin complicaciones, a escasos metros de un basural y sin la higiene requerida.
Porque las horas que le deberé a mi familia y amigos, no las recuperaré jamás…
Porque ante la falta de recursos para ejercer mi profesión, aumenta mi creatividad para solucionar los problemas.
Créanme que peor aún, es tomar la mano de un moribundo y decirle que pronto llegará la ambulancia (a sabiendas que ésta tardará) y ver cómo el brillo de sus ojos colapsa bajo la penumbra de la noche y la vida se le escapa poco a poco.
O porque ya me acostumbré a no poder acompañar a mis hijos a la celebración del Día del Padre de su Colegio u otras actividades, pese a que para ellos era importante.
Porque me encanta cenar cuando veo amanecer. O porque estoy dispuesto a poner mi pecho entre un delincuente despiadado que empuña su arma.
Porque la mejor paga no está en mi sueldo, sino en el rostro de una víctima satisfecha y en el estrechar sincero de sus manos con las mías…
Porque para mi los días buenos y malos han cambiado: un día bueno es cuando no mataron a mi compañero, he podido hacer varias detenciones y mucha prevención, sin que me acusen, denuncien o salga herido…
Porque al despedirme de mi familia para tomar mi turno, no me importa que mis hijos se enojen cuando los despeino, porque pese a la sonrisa que hay en mi cara, nunca sabré si volveré a verlos…
Porque desde hace un tiempo a la fecha, vengo guardando en mi mente hacer una carta dirigida a mi esposa e hijos, en la cual les digo cuánto Papá los amaba, pero que murió en el cumplimiento de un Juramento solemne, hecho bajo las salvas de un día de Abril, y que algún día ellos sabrán entender.
Porque en las cientos de ceremonias de CAÍDOS EN ACTOS DEL SERVICIO, nunca vi a los “Organismos de DD.HH.” acompañando a sus viudas…
Tal vez sea porque los Carabineros como yo estamos dispuestos a vivir 30 años
de los peores minutos de nuestras vidas.
Porque después de leer esto, sin duda tú estrecharás aun más fuerte la mano de un Carabinero.
LUIS VALDÉS VARGAS. 


2 comentarios:

Anonymous sylvia espinoza b ha dicho...

Muy real,por favor divulguenla Respetemos a nuestros carabineros

8:29 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Muy cierto y muy ingrata la gran labor que hacen ,pero la mejor intitucion de nuestro pais.

3:12 p. m.  

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