domingo, noviembre 26, 2017

PARTIDO DEMOCRACIA CRISTIANA EMPIEZA A APAGARSE INEXORABLEMENTE.


"Lo que hizo la disidencia, pidiendo la renuncia de Goic, llamando a votar por Guillier,  fue muy violento e innecesario. Y habla del clima interno del partido, que es tóxico" declaró la ex ministra Mariana Aylwin.

¿A dónde quedó la fraternidad demócrata cristiana? En el arroyo. Así lo cree otro personero DC, el ex embajador Demetrio Infante, quien advirtió "me produce un rechazo visceral la alternativa de apoyar a Guillier, pues ello significaría  abrir la puerta para una asociación política nefasta para el PDC (...) en segunda vuelta votaré por Piñera" anunció Infante quien fue pasado de inmediato al tribunal Supremo del partido por proclamar sus sentimientos y disposición.

Extrañamente, olvidan que la Democracia Cristiana cohabitó con el Partido Comunista -el socio indeseado-, durante los cuatro años de gobierno de la Nueva Mayoría. Y aunque varias reformas, como la de educación, la tributaria y particularmente la ley de aborto en tres causales, fueron reparadas parcialmente a través de la prensa, finalmente todas ellas fueron aprobadas con el voto de los parlamentarios DC. 

Es más, fue el propio Partido Demócrata Cristiano, quien abrió las puertas del sistema al Partido Comunista, con un pacto por omisión, que le permitió a éste elegir en 2009 a tres diputados (2,02%); elevarlos en 2013 seis con el 4,11% de los votos y a ocho en 2017 sin registrar un aumento significativo de los sufragios que obtuvo.

La DC cuyo presidente Ignacio Walker, reconoció no haber leído el Programa de Bachelet, sacrificó sus principios por una cuota de poder. Situación que Mariana Aylwin reprocha duramente. Por eso señala "hay harta gente que ya ha renunciado" Es lo que hizo el ex ministro de Hacienda, Eduardo Aninat.

En su carta, Aninat denuncia "torpezas y deslealtades. Hoy en día asistimos a un espectáculo negativo: proliferan y vocean los faccionalismos: cunden el disenso y el pesimismo. Algunos parlamentarios sacan cuentas interesadas y alegres. Otros corren hoy día a sumarse apresurados al candidato de la Nueva Mayoría"

"Con mucha tristeza y directa honestidad personal, debo afirmar que todo ello es el comienzo del fin".

"Empieza a apagarse lenta, accidentada e inexorablemente, la llama de la opción humanista de centro (...) es una hora triste y muy compleja ..."

¿Qué pasará con la DC o cuál rumbo tomarán aquellos socialcristianos, que como Aninat, Mariana Aylwin o Demetrio Infante asisten a esta catástrofe de su antigua colectividad?  

Algo insinúa, Silvia Soublette en otra carta al director de El Mercurio:

"Carolina Goic no desmembró el partido, como dice la senadora Provoste. Ella junto a los que la acompañaron tomaron conciencia de que la DC iba insensiblemente mimetizándose con la izquierda, hasta terminar siendo un apéndice de ella: lo que al parecer seguirá siendo. Desgraciadamente, los partidos similares han ido desapareciendo en el mundo después de su período de gloria, como lo ha sido en Francia, Italia y ahora (esperando que no suceda) en Alemania. Este hecho ocurre junto con la decadencia de la cultura cristiana. Que tristemente se está convirtiendo en un fenómeno mundial. 

En nuestro país habría que luchar por salvar el centro político, tal vez buscando coincidencias entre las fuerzas políticas existentes e independientes, hasta lograr formar un gran movimiento catalizador entre los extremos. Lo que traería confianza y paz a los chilenos".

Esa coincidencia, podría interpretar tanto a los DC desencantados como a los militantes de Ciudadanos -el partido de Andrés Velasco que desaparece- o sectores de Amplitud, el que queda en la misma situación. Pueden fusionarse. La Ley de Partidos así lo permite, para eludir el laborioso trámite de la reinscripción y formar un nuevo centro, algo más cercano a los que es la CDU alemana.

Una organización de ese estilo, sin duda, contribuiría a la buena política, en el entendido que podría tomar esa opción que el PDC eludió siempre con sus ambigüedades, sus indefiniciones y por el abandono de sus principios, de sus convicciones y de su objetivo de constituirse en una alternativa al totalitarismo comunista.

Por el contrario, la DC firmó un Estattuto de Garantías con la UP para franquear el paso de Allende a la Presidencia de la Repúiblica, con todas las consecuencias que ello significó para nuestra Nación. Los partidos marxistas secuestraron el Estado en procura de materializar su proyecto de conquista total del poder.

Hoy cuando vemos, que el Estado ha sido capturado por las mismas organizaciones que antes protagonizaron esa aventura revolucionaria, las voces de Aninat, Mariana Aylwin y otros personeros sensatos y moderados en su expresión política,dan cuenta de un nuevo ciclo político, que tal vez, a la larga, asegure, desde esas posiciones, las libertades, la justicia y el desarrollo que el país aprecia como valores intransables.


DespiertaChile.

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