domingo, mayo 28, 2017

LA ARAUCANÍA, SIN PRIORIDAD.



Poco antes de que se produjera el ataque en la comuna de Collipulli -donde desconocidos intimidaron mediante disparos a los conductores de tres camiones, para luego proceder a incendiar las máquinas-, el intendente de la región de La Araucanía afirmó en una entrevista radial que “éste ha sido uno de los momentos más difíciles, no solamente de mi vida política, sino que también de mi vida personal. Me siento un poco débil, de repente con dificultades para tomar decisiones”.
Aun cuando la autoridad buscó posteriormente matizar sus dichos, estas declaraciones muestran un evidente desgaste de quien tiene la máxima responsabilidad dentro de la región, lo que aleja la posibilidad de que La Araucanía logre superar los graves problemas de inseguridad que la aquejan. Su errático proceder -anteriormente había causado polémica al mostrarse partidario de dialogar con la Coordinadora Arauco Malleco-, y los traspiés en las nominaciones previas de intendente -a Francisco Huenchumilla se le pidió la renuncia, por diferencias con La Moneda, y su sucesor dejó el cargo poco después de haber llegado para emprender otros proyectos políticos- revelan fallas de diseño desde el propio gobierno central, dejando en evidencia que esta región sigue sin ser una prioridad.
Parece obvio que el gobierno ha fracasado en ofrecer una respuesta adecuada para contener la violencia en la región, lo que alienta a que los grupos violentistas actúen en la zona. Si bien es valorable que el Ministerio del Interior haya invocado la Ley Antiterrorista para indagar los últimos atentados incendiarios, el criterio para recurrir a esta norma ha sido zigzagueante, lo que es inconsistente cuando es claro que la región sufre los efectos de la actividad subversiva.
Editorial La Tercera.

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