viernes, febrero 10, 2017

DE FIANZAS Y MENTIRAS.



En esta época de comunicaciones casi instantáneas gracias a internet y a las aplicaciones móviles, el flujo de información que recibimos nos permite enterarnos de cosas que muchas veces los involucrados y el Gobierno no quieren que sepamos o preferirían mantener en las sombras, al menos hasta manejar ciertos “detalles” y “formas” que les permitan acomodar los datos recibidos para que el impacto sea menor, o bien para darles un sentido opuesto al real.
Entre las informaciones que circulan por RRSS en estos últimos meses hay una que ha pasado bastante desapercibida, pero que es impactante: el monto de las fianzas pagadas en los últimos seis meses por los acusados en el caso Luchsinger-McKay para cambiar las medidas cautelares impuestas por el Poder Judicial a la espera del juicio (¡que esperamos se produzca algún día!), es de $70.000.000. Si, leyó bien: setenta millones de pesos. Sabiendo que los acusados están lejos de ser millonarios, cabe preguntarse: ¿De dónde salió esa plata? ¿Quién fue el benefactor? Porque si la persona o institución benefactora de los acusados por el horrendo asesinato de hace cuatro años no puede comprobar la legalidad de ese dinero, estaría incurriendo en una mentira o engaño que constituye un delito.
Y ya que hablamos de mentiras o engaños vuelvo a asombrarme, esta vez ante el doble estándar de los partidarios del Gobierno de la Nueva Mayoría. La cantidad de falsedades a que nos someten a diario es impresionante, tanto que ya ni nos damos cuenta: que el fuego “no se apaga con agua” y que el SuperTanker no pueden maniobrar en nuestra geografía; que la educación pública es la mejor, pero tengo a mis hijos en colegios privados; que la nuera de la Presidenta no usó influencias para hacerse rica; que los incendios no comprometen mayormente la agricultura (ministro del ramo, aunque suene de Ripley); que no hay falsos exonerados; que reniego de Pinochet, pero busco financiamiento político en la empresa de su ex yerno; que la economía es sólida y estamos creciendo.
Y así podemos seguir hasta el infinito y más allá. A pesar de su mitomanía, este Gobierno tiene el desparpajo de acusar de mentirosas y llevar a la Fiscalía a personas que, a través de medios de comunicación o RRSS, se atreven a decir verdades dolorosas e incómodas. ¿Existe el terrorismo en Chile? Sí, incluso el ministro de Interior lo ha reconocido. ¿Fueron provocados algunos de los incendios de fines de enero? Sí, se encontraron pruebas de ello. ¿Puede tener relación el terrorismo que hay en el sur del país con los incendios? Puede: hay que investigarlo.
Citar a declarar a un ex senador de la República y a un dirigente gremial por decir verdades que el Gobierno preferiría ocultar es un símbolo de tiranía que no se condice con el espíritu democrático que esta administración y sus partidarios se ufanan de tener. ¿O será otra mentira?

María Gloria Naveillan Arriagada, secretaria ejecutiva Asociación Gremial de Agricultores Victoria-Malleco.

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