sábado, enero 28, 2017

EL AVIÓN SUPERTANKER.


LA TELESERIE de cómo llegó el SuperTanker a Chile es una muestra de lo mejor de lo nuestro, pero también de nuestras miserias. Por un lado, está la generosidad privada que no dudó en financiar el avión; por otro, el chaqueteo, la desconfianza y la burocracia -o directamente inoperancia- que consume a algunos en este país.
La generosidad: No deja de ser increíble que una pareja chilena/norteamericana esté dispuesta a gastar dos millones de dólares para ayudar a Chile. Por mucho que Lucy Avilés sea chilena, la cosa es que su marido, Benjamin Walton, no lo es. Y que le tenga cariño a su esposa o a Chile es una cosa, pero otra distinta es ponerse con la plata. Eso no pasa todos los días. Lo mismo se puede decir de la familia Luksic que financiará la operación del avión por una semana más.
El chaqueteo: Pese a aquello, la desconfianza de algunos no tiene límites. Dos diarios electrónicos no encontraron nada mejor que hacer sendos reportajes sobre supuestos vínculos del padre de Lucy Avilés con CEMA Chile y la Dina. Aunque aquello fuera así, ¿qué tiene que ver con el avión? ¿Qué tiene que ver con ella o su marido? Nada. Pero, claro, la cosa es ensuciar la historia. Con los Luksic , lo mismo. Burlas en las redes sociales contra los poderosos, tanto que tuvieron que aclarar que no poseen tierras en esa zona. O sea, ayudan y tienen que dar explicaciones. Por suerte la gente está en otra. Es cosa de ver la emoción, los aplausos, incluso los llantos de los afectados al ver pasar el avión. Para ellos, la cosa es clara: los están ayudando desinteresadamente.
La inoperancia: Ya sabemos que la llegada del avión tuvo una fría recepción inicial. A Lucy Avilés nadie le contestó el teléfono o los mails. Después, en la Conaf le decían que el avión no servía. En el Ministerio del Interior le preguntaron si iban a pagar el agua. Por favor, cuánta tontera junta. Yo no sé cómo ella no se aburrió. Cualquiera hubiera mandado al infierno a todos. Pero insistió y finalmente gracias a la presión de las redes sociales y fundaciones, el avión fue admitido en Chile. Esto es más que burocracia: es sencillamente inoperancia. Y, una vez más, la gente mostró mucha más inteligencia que las autoridades.
La política: La Presidenta, que ha sido blanco de todas las críticas, también tiene su cuota en esta teleserie. Resulta que no se demoró nada en aceptar la ayuda de un avión ruso para combatir el incendio. A los minutos, en su cuenta personal de Twitter, señaló: “aceptamos generosamente el apoyo del gobierno ruso del avión Ilyushin para combatir el incendio”. Y está muy bien. Pero, ¿por qué no dijo lo mismo del SuperTanker? Me puedo equivocar, pero revisé su cuenta y no hay comentario alguno. ¿Se le olvidó? ¿O simplemente le gusta más que sea una ayuda rusa o estatal?
En esto, nuevamente la gente mostró mucho más sentido común. Aplaudieron la nueva ayuda, porque a nadie le importa de dónde vienen los aviones. Toda ayuda en bienvenida.
En suma, una teleserie donde ganó la gente frente a la desconfianza, la inoperancia y la política. Por suerte, porque si no fuera así, el daño sería aún mayor.
Andrés Benítez.

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