martes, noviembre 08, 2016

GOBIERNO DE CHILE, ¡DEVUÉLVANME LOS PATINES!



SI HAY una frase por la que será recordado este gobierno, su símbolo y la razón más profunda de su fracaso electoral, es la pronunciada por el ministro Eyzaguirre cuando dijo que se debía bajar de “los patines”a los niños de la educación particular subvencionada. Sólo así se igualarían las oportunidades con los del sistema estatal.
La de la retroexcavadora es más recordada, pero es intelectualmente tan burda como la imagen a que recurre, fue apenas una torpeza. La metáfora de los patines también es una torpeza, pero es más que eso, es una manera directa y gráfica de materializar el proyecto igualitarista de esta administración. De tanto repetir que este es “el país más desigual del mundo”, muchas de sus autoridades dejaron de ver el Chile real, ese de clase media, con gente esforzada que, a punta de sacrificio, ha progresado y quiere seguir progresando.
Desde luego que la mayoría de esas personas están disconformes con distintos aspectos de nuestra sociedad y, con razón, piden cambios, pero su aspiración es tener más oportunidades: que el colegio de sus hijos sea más competitivo, con mejores profesores y enseñanza de inglés; si están en Fonasa, quieren tener isapre y, si ya la tienen, anhelan una cobertura para acceder a mejores clínicas; quieren vivir en un mejor barrio, con más servicios. ¡Movilidad social! Pero hacia arriba, no hacia abajo; no quieren esa igualdad gris, de burócratas y teóricos.
En resumen, las personas normales, comunes y corrientes no quieren menos mercado, quieren más mercado, pero que funcione mejor, al que todos accedan y sea más justo. No quieren que les saquen los patines, por el contrario, quieren mejores patines, con ruedas bien aceitadas, que les permitan correr tan rápido como sus piernas les permitan.
Cuando el entonces ministro de Educación dijo aquella frase, olvidó un detalle: hay más niños en la educación particular subvencionada que en la municipal. Es la misma piedra con la que han tropezado una y otra vez, la reforma laboral y la tributaria son recetas socialistas que políticamente funcionan en una sociedad más pobre, casi sin Pymes.
En la nuestra los pequeños emprendedores que sueñan con crecer, como el jardinero con un par de trabajadores contratados y su camioneta, viven en La Florida, en Puente Alto, en Maipú, en Ñuñoa o en Santiago.
Lo grave para la Nueva Mayoría, lo que la va a hacer volar por los aires, como bomba de racimo, no es haber perdido la elección municipal, sino haber recibido una paliza electoral en las comunas emblemáticas de la clase media. Los electores de esas comunas les dijeron a socialcristianos y auténticos socialdemócratas, que no tienen futuro en un pacto con comunistas y la izquierda latinoamericana.
¿Cuáles fueron los rostros de la victoria el día de la elección? Piñera, Alessandri, Matthei y, por la izquerda, Sharp. ¿Y los de la derrota? Lagos y Tohá. No hubo un alcalde de la DC o la vieja Concertación con un triunfo relevante.
El aplastante voto de la clase media por los candidatos de oposición, que dejó fuera a la Nueva Mayoría de las diez comunas con más población del país, es un tsunami electoral con un mensaje de sus electores simple y claro: ¡Devuélvanme los patines!
Gonzalo Cordero.

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