miércoles, julio 15, 2015

BACHELET: MISERIA MORAL.


"Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada.
Cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores.
Cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo.
Cuando veas que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti.
Cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio.
Entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte
QUE TU SOCIEDAD ESTÁ CONDENADA"
Ayn Rand (1950)
Como chileno corriente, sentí una gran vergüenza de ver que la Presidenta de Chile, la primera autoridad de nuestra patria, en vez de hacer noticia por concertar acuerdos beneficiosos para el país durante su visita a Francia, se viera obligada a dar explicaciones ante la prensa internacional acerca de la corrupción en Chile.
- Chile no es un país corrupto - dijo.
Al  parecer, los periodistas no le creyeron mucho.
"PARIS MATCH", una revista de actualidades de enorme prestigio mundial, publicó en su portada la foto de la mandataria con los siguiente titulares.
CHILE
LA CORRUPCIÓN Y LA DECADENCIA
MICHELLE BACHELET HA HECHO EL RIDÍCULO DURANTE SU VISITA A FRANCIA
¡Qué vergüenza para un país que en 1990 era internacionalmente admirado!
                          
El diario estadounidense THE WALL STREE JOURNAL, de no menor prestigio, publicó un reportaje sobre Chile titulado así:
EL "MILAGRO DE CHILE" EN REVERSA
La prensa nacional, por su parte, dedica mucho de sus espacios a los hechos de corrupción que surgen, masivamente, día a día.
Los tópicos dominantes en la crónica, reportajes y comentarios son la corrupción y el fútbol.
Al Gobierno le interesa sobremanera que nuestros futbolistas ganen la Copa América. La Presidenta va a todos los partidos de Chile y se fotografía en los camarines con los vencedores. Algo así como "subirse al carro de la victoria".
Eso, porque el fútbol es un gran distractor.
               
¿Quién no simpatizaría con una autoridad celebrando alborozada un gol?
Si Chile no gana la Copa, el fútbol pasará muy rápido a segundo plano y quedará sólo el tema de la corrupción monopolizando el quehacer periodístico.
La Presidenta y el Gobierno han emprendido una "agenda de probidad y transparencia". O sea, el diablo vendiendo cruces.
Las leyes serán aprobados por el parlamento. O sea, el gato cuidando la carnicería.
Tal agenda, sin embargo, no es más que una confesión.
¿Por qué han de ser necesarias leyes así siendo que existen códigos morales más que suficientes para impedir las conductas corruptas?
Si los auto llamados servidores públicos fuesen honestos, esos códigos serían normativa suficiente.
Si es necesario dictar leyes anti corrupción y codificar penalidades, previendo hasta el último de los detalles, debemos concluir entonces, "sin temor a equivocarnos" que no son honestos, que su moralidad no es suficiente y que "nuestra sociedad está condenada".
Las penalidades, sí, deberán ser lo suficientemente leves. No sea que los corruptos se vayan a desgarrar.
La falencia moral alcanza, prácticamente, a todos los entes estatales.
La Presidenta se ha visto envuelta en el caso Caval, en pre campañas y campañas financiadas "irregularmente", por decirlo con suavidad.
Ella se escurre. Los personeros de Gobierno y los políticos oficialistas, se empeñan en blindarla diciendo que no sabía nada de nada, como si fuera posible que un candidato no supiera cómo se financia su propia campaña.
- Me enteré por la prensa - dijo ella, refiriéndose a Caval.
Los chilenos somos candorosos con "h". Pero nunca tanto.
Ocioso es decir que no ha sido formalizada por corrupción.
Tampoco por ejercer la profesión de médico sin serlo.
Numerosos chilenos han sido duramente sancionados por ello ya que el ejercicio ilegal de la medicina es un delito previsto en Código Penal Art 313-a que se castiga con pena aflictiva.
Una situación ajena a la moralidad elemental.
                   
El senador Alejandro Navarro, no es un sujeto de trigos limpios. Se recordará que estando de "merecidas" vacaciones, tuvo un accidente en la nieve. No dudó en calificar eso como "accidente laboral" de modo que los contribuyentes chilenos pagaran el tratamiento de sus lesiones.
Este individuo difundió una larga lista de parlamentarios que han sido financiados por empresas privadas en sus campañas electorales.
Todos los parlamentarios y políticos de la Nueva Mayoría (o nuevos bolcheviques, que es lo mismo), presas de la ira, se apresuraron a condenar a Navarro amenazándolo con destituirlo de su cargo de vice presidente del Senado y de quitarle su militancia si no se desmentía. Eso suena a estulticia pues ¿cómo podría desmentirse?
Alegan que esa forma de financiamiento no está prohibida por la ley. Es decir, si la ley no la prohíbe, una conducta inmoral deja de serlo.
Formalmente, el concepto de libertad consiste en que la gente puede hacer todo lo que la ley no le prohíbe.
Pero ¿qué pasa, entonces, con la independencia de los parlamentarios favorecidos con dineros privados cuando les corresponde legislar en asuntos que conciernen a los intereses de los donantes?
¿Acaso las empresas privadas son entes benefactores que donan dinero sin pedir nada a cambio?
¿No constituyen esos intereses un freno moral para aceptar dinero, un límite moral a la dicha libertad?
Y, si tal conducta fuera tan correcta como afirman, entonces ¿por qué se enojan tanto? ¿por qué las emprenden airadamente contra Navarro que publicó algo tan virginal?
Se me ocurre que no es para nada tan virginal.
El Ministerio Público, por su parte, se ha empeñado en perseguir severamente a los políticos de oposición.
Contrario sensu, el fiscal Sabás Chahuán, bajo el pretexto de que aún no existen querellas por parte del SII y tampoco del CDE, se inhibe de formalizar a muchos políticos oficialistas claramente corruptos y ampliamente conocidos por la opinión pública. Curioso ¿no?
Y cuando se ha visto en la obligación de interrogarlos, lo ha hecho en estricto secreto y en horarios desusados. Que nadie lo sepa, es el lema.
El Servicio de Impuestos Internos y el Consejo de Defensa del Estado no se dan por enterados y mantienen sospechosa inactividad en lo que son sus funciones esenciales. Acusar a todos los infractores, oficialistas o no, el primero. Defender los intereses del Estado, indistintamente, contra todos ellos, el otro. Pero sólo acusan a los de oposición.
Respecto del desmesurado préstamo otorgado por el Banco de Chile a la empresa Caval. Las normas al respecto no le habrían permitido a dicho banco conceder un crédito mayor que dos millones de pesos. Pero el crédito fue de 6 500 millones, o sea, 3250 veces lo permitido. Las instituciones encargadas de fiscalizar, la Superintendencia de Bancos y Servicios Financieros y la Superintendencia de Valores y Seguros, ambas controladas por el Gobierno, no han dicho ni pío.
¿Qué dirían si tamaño préstamo le fuera concedido a cualquier otro chileno sin influencias presidenciales?
¿Qué pasa con la igualdad, la transparencia y el no al lucro?
Y para qué hablar del Poder Judicial. Practica una justicia espuria y prevaricadora. Los jueces de todos los rangos jerárquicos obedecen a una ideología de izquierda y dictan fallos en consecuencia.
                      
Un asesino confeso, Guillermo Teillier, que ordenó el asesinato de un Presidente de la República y de sus escoltas, con un resultado de cinco muertos, permanece impune, disfruta de una generosa sinecura en la Cámara de Diputados, y se jacta de sus fechorías. La Justicia, si es que merece ese nombre, no lo castiga porque el delito está prescrito.
                   
Distinto es el criterio de los jueces y cortes cuando se trata de los héroes que salvaron a Chile de una dictadura marxista leninista y de sus atroces secuelas.
Para ellos no existe la prescripción, ni la amnistía, que es ley vigente y que obliga a los jueces, ni la cosa juzgada, ni la presunción de inocencia, ni el principio in dubio pro reo, ni la irretroactividad, ni el debido proceso ni muchos otros principios y normas del derecho. Se les condena severamente, sin pruebas, tan solo por mera sospecha o presunción, o, simplemente, porque andaban por ahí cerca.
Las medidas cautelares y las penas difieren mucho, unas de otras, dependiendo de quién sea el acusado. Por regla general, son más rigurosas para un delincuente que roba lucas que para otro que lo hace por millones pero viste bien. A pesar de que se dice y repite que "la ley es igual para todos" y que "nadie está por encima de la ley".
Es decir, estamos sometidos a una dictadura judicial, claramente inmoral, que es la peor clase de dictadura pues en su contra no existe recurso alguno.
En suma, "las instituciones funcionan" pero de manera distinta para un lado que para otro.
El estado de derecho ya es una entelequia.
La inmoralidad campea en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y en muchas instituciones intermedias del Estado, exceptuando la Fuerzas Armadas y las policías que, dicho de paso, son las instituciones mejor evaluadas por la ciudadanía.
Definitivamente, a Chile le hace falta algún pronunciamiento civil. Tarde o temprano se vendrá un tsunami político, porque estamos ante una intolerable miseria moral.

Edison Aranda.

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