viernes, febrero 14, 2014

PACTO DE BOGOTÁ: EL RESPETO POR LA VERDAD.


El Gobierno de Chile evalúa retirarse del Pacto de Bogotá. Enhorabuena.

"La Corte de La Haya tomó en consideración para el fallo algunos antecedentes históricos que abundan en graves errores (...) en primer lugar, en el párrafo 17 del título II señala que Chile y Perú no eran países vecinos al obtener sus independencias y que, entre ambos, estaba el territorio de Charcas (posteriormente Bolivia en 1825). Esto es falso porque Chile siempre limitó con Perú, siendo su límite natural el Río Loa (Mapa Oficial de Cano y Olmedilla)."

"La Audiencia de Charcas, eran provincias del interior, conocidas luego como Alto Perú. Se desconoce el hecho de haber incluido a Bolivia en este asunto a menos que tuviera alguna intención futura ante la nueva demanda de esta nación. El mismo párrafo señala que Chile, declaró la guerra a Perú y Bolivia, colocando a nuestro país como agresor, omitiendo mencionar que previamente fue Bolivia el que declaró la guerra a Chile y que nuestro país reaccionó producto del Tratado Secreto suscrito entre ambas naciones. Inexplicablemente, prosigue que mediante el Pacto de Tregua entre Chile y Bolivia de 1884 y el Tratado de Paz y Amistad de 1904, toda la costa boliviana pasó a ser chilena. Se omitió mencionar que Bolivia solo tuvo acceso al litoral del Pacífico entre 1866 y 1879 en virtud de tratados suscritos entre ambas naciones y que no se respetaron, desencadenando la guerra al sentirse seguros con el Pacto suscrito con Perú a espaldas de Chile".

Esta carta al director, del general (r) don Fernando Hormazábal Díaz, miembro de la Academia de Historia Militar, publicada por La Tercera del 11 de febrero de 2014,  ilumina sobre el "criterio" de la Corte Internacional de Justicia CIJ., y nos alerta sobre las previsibles consecuencias que probablemente tendrá para los intereses de nuestro país, cuando dicho tribunal deba pronunciarse sobre la demanda presentada por La Paz, la cual alega presuntos derechos "expectaticios" tesis que de ser acogida, nos podría obligar a negociar para cederles soberanía sobre territorios chilenos.

Sin duda, y al parecer esa sería la posición de nuestro Gobierno, se puede desconocer la competencia de La Haya, puesto que debería pronunciarse sobre un Tratado (1904) anterior a su jurisdicción. Pero no es menos cierto que, los jueces, y así lo han advertido destacados expertos en Derecho Internacional, pueden declararse competentes. Esa es la tendencia. 

En esta materia, el primer mandatario pidió a la Cancillería evaluar las ventajas de renunciar al Pacto de Bogotá. Se trataría, en caso de proceder en tal sentido, de un gesto potente. Expresando nuestro malestar y rechazo al fallo que nos arrebata unos 21 mil kms2 de Zona Económica Exclusiva, porque según el panel de jueces no se pudo acreditar presencia chilena más allá de las 80 millas marinas.

Para Bolivia, en palabras de la ministra de Comunicaciones de Evo Morales, Amanda Dávalos, Piñera ya no es un interlocutor válido porque "es un presidente derrotado por su población"  y que La Moneda estudia su salida del Pacto de Bogotá para "evadir" la demanda ya presentada. 

Como sea. Ese punto de no acreditar presencia del Estado de Chile, por un débil o inexistente poblamiento en zonas tan alejadas del Norte, como Palena, Laguna del Desierto, frente a una, por ese entonces, poderosa Argentina, acarreó dolorosas consecuencias. Y aún antes, en 1881, con la cesión de la Patagonia, un territorio superior en extensión a Tarapacá y Antofagasta, cuando Buenos Aires penetró y estableció fuertes, poblados y avanzó al sur, haciendo sentir su voluntad política y su peso demográfico y económico. Chile perdió tres cuartos de millón de kilómetros cuadrados. Y aún tenemos asuntos pendientes. Como el de Campo de Hielo Sur, donde nuestros vecinos están a escasos 5 kms del Océano Pacífico.

En otro artículo, esta vez del día 9 de febrero de 2014, de El Mercurio, don Hugo Herrera, en una columna, destaca que "el territorio es la expresión de la Nación, es lo que queda, junto con la Historia, una vez que las generaciones más viejas mueren" El punto del señor Herrera es que "el asunto peruano (...) vino como a despertarnos de un sueño, a mostrarnos lo poco que cuidamos nuestro territorio. Nos duele que nos lo quiten, sabemos de alguna manera oscura, su importancia. Sin embargo no nos preocupamos de conservarlo cuando ello es todavía posible. Podría decirse que nuestra política se ocupa mucho más de las personas, dejando de lado nuestro territorio"

Y todo esto "depende del interés general" Sin duda. Cada vez menos, los chilenos se sienten interpelados por su Historia, su tradición, sus hechos gloriosos; y su identidad reposa en cosas adjetivas. Nuestros líderes, nuestros dirigentes, nuestros políticos, revelan poco o nulo apego a estos elevados bienes. Y esa protesta por el abandono o desinterés por Arica, prologada por Magallanes y Aysén, no tienen una respuesta. Es importante retirarnos del Pacto de Bogotá. No tendremos ni más ni menos amigos. No perderemos prestigio, admiración o cariño. Pero tanto más importante es atender ese clamor de nuestras regiones extremas y de las más despobladas o de aquellas que son víctimas, como La Araucanía de la inseguridad, del extremismo, del terrorismo y de la antipatria."

DespiertaChile.

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