viernes, enero 31, 2014

GOBIERNO REDEFINE LA PALABRA "LOGRO".


Es muy grave que un Presidente intente convertir su falta de autoridad y liderazgo en pequeños triunfos políticos con altos costos para el país que él mismo preside, porque, mientras él intenta subir uno o dos puntos en la encuesta Adimark, los grupos de presión traducen su accionar en incentivos para usar la fuerza.

Sebastián Piñera no esconde las ganas de volver a ser presidente de Chile. Su ambición no le permite otra cosa que ser Presidente. Esto no tendría nada de malo, si además de querer ser presidente de Chile, Piñera tuviese vocación por gobernar, lo que es muy distinto a ser mandatario. Gobernar implica muchos costos y pocos beneficios, y ser presidente es pura ganancia. Por ejemplo, durante el paro ilegal de trabajadores portuarios, el presidente Piñera se negó a aplicar la ley, porque aplicar la ley tiene costos de imagen y muy pocos beneficios.  Entonces, Piñera traspasó el costo a las víctimas del paro ilegal: Un millón y medio de pesos a cada portuario; impunidad total, y, “el gobierno va a compensar pecuniariamente a cada huelguista ilegal por media hora de colación diaria que no le otorgaron (ni tenían legalmente que darle) entre 2005 y 2014, lo que representará un millonario desembolso fiscal, pues en muchos casos alcanzará hasta cuatro millones de pesos por persona”, escribió en su blog Hermógenes Pérez de Arce, el mayor crítico de Sebastián Piñera.
Este tipo de actitudes del no-gobierno de Piñera ya no sorprenden a casi nadie. Seguramente porque su credibilidad tocó fondo cuando este desautorizó ante todo el país al ex ministro de educación, Felipe Bulnes el año 2011. Bulnes sufrió la toma de su ministerio, luego un grupo de indignados se tomó el congreso mientras él participaba en una comisión mixta de educación. Cuando la opinión pública rechazó los métodos de los “estudiantes”, Sebastián Piñera avaló sus prácticas violentas invitándolos a negociar a la Moneda. Se repite la historia, Piñera traspasa los costos a un tercero, en este caso, Felipe Bulnes.
El columnista Ascanio Cavallo diagnostica que el declive del gobierno de Piñera comienza con “el paro de Punta Arenas frente al alza del gas, donde el gobierno empezó negando y terminó cediendo todo”. Lo más relevante de este acontecimiento, es que además de ceder a las demandas por subsidios, el gobierno convirtió esta perdida neta para el país, en un logro de Piñera. Lo mismo ocurrió en Aysén, donde se envían fuerzas especiales desde Santiago, se aplica la ley de seguridad interior del Estado a 22 violentistas, y en cosa de días se revierte todo; el gobierno cede a todas las demandas y retira las querellas. Pérdida neta para Chile, pero un “logro” para el no-legado de Piñera; “El Presidente de la República, Sebastián Piñera” dice el sitio web del Fosis, “anunció que 20.000 familias de la Región de Aysén serán beneficiadas con el Bono Leña 2013, un subsidio para calefacción de $100.000 destinado a las familias más vulnerables de la región”.
Es muy grave que un Presidente intente convertir su falta de autoridad y liderazgo en pequeños triunfos políticos con altos costos para el país que él mismo preside, porque, mientras él intenta subir uno o dos puntos en la encuesta Adimark, los grupos de presión traducen su accionar en incentivos para usar la fuerza. A los grupos de presión no les interesa la aprobación del presidente, pero si ven que éste reduce todas sus decisiones a las encuestas y titulares en los diarios, es imposible que estos grupos no tomen ventaja de su debilidad, o como dicen los apologistas, “sus logros”.
Francisco J. Salinas B.

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