sábado, octubre 19, 2013

LA VERDAD SOBRE LA EDUCACIÓN ESTATAL, GRATUITA Y DE CALIDAD.



Parte importante del mensaje con que pretende atraer votantes la ex Concertación-PC, (Nueva Mayoría, XXI Congreso del Partido Comunista, 2011) es la promesa de una Reforma Tributaria, para instalar una educación pública gratuita bajo el pretexto que “todos sin excepción” deben tener acceso a la Educación Superior sin costo para el estudiante, asegurando que eliminará el lucro y demonizando el sistema privado.
Veamos si quienes propician esto, son consecuentes con sus discursos:
Sólo tres de 40 miembros que participan en 17 comisiones de la ex Concertación-PC optaron por matricular a sus hijos en un liceo público. La mayoría prefiere la Alianza Francesa, el Grange, Saint George y La Girouette para educar a sus hijos, colegios privados que controlan el acceso y el ejercicio del poder político y  a los que accede únicamente el 7 % de la población chilena. Son los elegidos de forma abrumadora para formar a la elite. Un dato no menor dado la tensión por la desigualdad y la inclusión que hay en la sociedad chilena, donde los colegios particulares son parte del circuito extra institucional del poder.
En la gran mayoría de los países existe la educación privada y Chile no es ajeno a esto;  el alto costo que involucra acceder a ella es privilegio sólo de quienes poseen altos ingresos y no podemos oponernos a esto, porque es legal. A lo que si debemos oponernos, es que aquellas personas que pagan por una educación tanto o más más costosa que la universitaria en los tramos básicos y medios, obtengan títulos profesionales gratuitamente. La gratuidad en la Educación Superior solo se justifica para quienes, teniendo los méritos y la capacidad, carecen de los medios para acceder a ella.
Sin embargo, muchos de los que exigen “educación gratuita y de calidad” en todos los niveles, educan sus hijos en  Colegios como el Grange, Nido de Águilas, Santiago College, pagando por incorporación $ 3,4 millones (150 UF) por el primer hijo y $ 2,7 millones (120 UF) por el segundo y aranceles mensuales del orden de los $ 500 mil al mes; o en el Saint George y La Girouette, con valores levemente inferiores, donde son apoderados nueve integrantes del comando de Bachelet, y estudiaron los hijos de esta y de Lagos Weber; o en la Alianza Francesa y el Grange,  que siguen en la estadística como los más caros, y donde se encuentran otros seis apoderados del comando de la ex Concertación-PC, hoy Nueva Mayoría.
Desde luego, recurrir a la educación privada por parte de los próceres de la izquierda, es reconocer la importancia de una educación que les posibilita la inserción en las redes de influencia y poder. Los estudiantes de esos colegios serán futuros empresarios, profesionales y políticos, que en definitiva, tendrán gran injerencia en los círculos del poder por lo que, mantener un discurso alejado de las conductas personales solo para captar votos, lo que es muy común en el ámbito político de la izquierda: jugar con la credibilidad de personas vulnerables o crédulas. Es decir, un hipócrita doble discurso.
Francisco Bravo Alvarez.
Vivachile.org

CARTA AL MERCURIO :
LIBERTAD PARA ELEGIR COLEGIO.
Señor Director:

En entrevista aparecida en el cuerpo de Reportajes de “El Mercurio”, el candidato presidencial Marcel Claude admitió que su hijo asiste al colegio particular pagado Saint George. Agregó que hubiese preferido que fuera a un colegio público, pero “la educación pública hoy no asegura que saldrán bien educados”. Hace algunos años, cuando se le preguntó al senador Guido Girardi en una entrevista por qué sus hijos iban a la Alianza Francesa, colegio particular pagado, respondió “porque puedo”, reconociendo implícitamente que para sus hijos prefería la mejor educación que su dinero pudiese adquirir. Muchos otros personeros que propugnan la educación pública, gratuita y de “calidad” para todos, también matriculan a sus hijos en colegios particulares pagados, por razones similares.

Todos ellos tuvieron la opción de escoger destinar parte de sus recursos a proveer la mejor educación para sus hijos, y la ejercieron. La misma motivación es la que ha llevado a miles de familias a utilizar la opción del financiamiento compartido para hacer algo similar. Sin embargo, Claude, Girardi y tantos otros proponen eliminar esa opción, impidiendo que esas familias puedan escoger libremente si quieren aportar recursos adicionales a los que les entrega el Estado para la educación de sus hijos. Resulta contradictorio y revelador que Claude y Girardi propongan restringir la libertad educativa al resto, pero no tengan problemas en preservar la propia.

Mientras la subvención escolar no alcance un nivel que permita aspirar a una educación de calidad, dejemos que los padres tengan la libertad de destinar parte de sus recursos al gasto compartido. Pero también dejemos que Claude, Girardi —en su momento, Michelle Bachelet— y todo el resto que podamos tengamos la libertad de utilizar la educación particular pagada para nuestros hijos si así nos parece apropiado. 

Álvaro Fischer Abeliuk

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