sábado, septiembre 14, 2013

JUSTICIA A MILITARES: EL FRACASO DE UNA GENERACIÓN.

En su intervención al recordar los 40 años del 11 de septiembre, el primer mandatario refiriéndose al quiebre de la democracia, sostuvo que tal ruptura significó "el fracaso de una generación que no quiso, no supo o no pudo proteger nuestra democracia, nuestro Estado de Derecho".

La frase no es original. Un catedrático de Georgetown, titulaba así su reflexión crítica sobre el rol de los intelectuales estadounidenses y europeos, nacidos entre 1925 y 1930, seducidos por el marxismo, los que fueron motejados, en su momento de "revolucionarios afligidos"

Como sea, ese día (9 de septiembre) Piñera evitó hablar de "cómplices pasivos" para adentrarse algo más en las causas de la intervención militar, pero evitando cuidadosamente referirse a las causas de fondo. Ello para perfilarse hacia 2017, asunto por demás sabido.

Nada dijo de la militarización de la política ni del ultrismo revolucionario; optó por el trazo grueso.

Algo similar ocurre con la "Declaración Generacional" ("A 40 años del Golpe") de un grupo de personeros ligados al pensamiento liberal, a la DC, a Renovación Nacional y algunos asesores de la actual administración, los que piden subscribir dicho texto, pero sin admitir comentarios al mismo.

Identifican - ellos -, que lo del 11 sería la culminación de un proceso de "deterioro de la convivencia cívica y de erosión transversal en los valores democráticos y republicanos (...) desde al menos 1932 (...) la validación de la violencia como método para conseguir objetivos políticos. La afirmación ideológica del camino de la violencia, el apoyo explícito o tácito a acciones políticas violentas y los llamados a la intervención de las FFAA"

Primera objeción: no se trata de deterioro o de erosión. Simplemente el socialismo abjuró de la democracia burguesa y la izquierda radicalizada, militarizó la política.

Un sector - la UP con el tercio de los votos -, condujo un proceso revolucionario para instalar un Estado Socialista en Chile, intento rechazado por, al menos, el 60% de la población.

Que, los partidos - es decir parte considerable de la institucionalidad democrática -, fueron sobrepasados y la oposición real, se trasladó a las calles, encabezada por la multigremial, cuyas únicas armas eran el paro prolongado y la resistencia NO violenta.

No es equiparable, el llamado que hacen instituciones como la Cámara de Diputados y el Poder Judicial, al dar cuenta de la ruptura del Estado de Derecho, para representar a las FFAA este quebrantamiento de la juridicidad en el país.

La "Declaración Generacional" ni siquiera menciona a la Unidad Popular por su nombre específico y elude ingresar a terreno definitorio, precisamente, para allegar la buena voluntad del sector que llevó a Chile a esta situación.

Como señalara el señor Sergio Melnick "sin Allende no hay Pinochet" de manera tal que, a cualquier texto que pretenda acercarse a los hechos, desde la realidad actual, le es al menos exigible una mayor contundencia en esta materia y no refugiarse en un análisis acomodaticio de situaciones tan críticas como aquella. 

Luego, en su punto 3, los firmantes, habla de una "transición (...) ejemplar" con algunas  "sombras" lo cual a juicio de ellos requeriría "seguir avanzando" en cuanto "verdad y justicia" pero ¿no fue ejemplar entonces?

Por lo demás cuando se ha instalado UNA verdad, unilateral, sesgada y al servicio del interés de un solo sector, muy dificilmente se logrará justicia, en un sistema donde se niega a los acusados - en este caso militares en retiro -, las garantías mínimas de un debido proceso y la condena está ya escrita.

¿O los promotores de la "Declaración" encontraron otro manantial indemnizatorio?

Y posteriormente hablan de reconciliación política, para enseguida intervenir - ellos -, demandando a la UDI y RN excluir de sus respectivas declaraciones de principios, párrafos escogidos relativos a la valoración que ambos partidos hacen del Pronunciamiento Militar, petición que no hacen extensiva a otras colectividades, las que hablan de la dictadura del proletariado, por ejemplo.

No es posible enjuiciar ni descalificar el espíritu que mueve esta Declaración ni la sinceridad de propósitos de los que la subscriben, motivada probablemente por la necesidad imperiosa de pacificar los espíritus. Pero, sin duda, faltó rigor y coraje para decir las verdades que están pendientes.

DespiertaChile.cl

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