sábado, agosto 17, 2013

FREI MONTALVA: LOS MILITARES HAN SALVADO CHILE.

La entrevista de Frei en el ABC
10 de octubre de 1973
(Entrevista al ex Presidente Eduardo Frei Montalva, realizada por el periodista Luis 
Calvo, publicada en el diario español ABC el 10 de octubre de 1973) 
La gente no se imagina, en Europa, que este país está destruido. No saben lo que 
ha pasado. Los medios informativos, o callaron lo que estaba ocurriendo desde 
1970, en que Salvador Allende, rompiendo todas sus promesas, y alejándose de la 
legalidad, inicia una obra de destrucción sistemática de la nación, o dieron noticias 
falsas al mundo, porque eran, acaso, sin saberlo, cómplices de esta enorme 
falsedad: que se estaba haciendo un raro experimento político, consistente en la 
implantación del marxismo por métodos legales, constitucionales, civilizados. Y eso 
no ha sido verdad, ni es verdad. Y el mundo entero ha contribuido a la destrucción 
de este país, que hoy no tiene más salida salvadora que el gobierno de los militares.
El marxismo, con conocimiento y aprobación de Salvador Allende, había introducido 
en Chile innumerables arsenales, que se guardaban en viviendas, oficinas, fábricas, 
almacenes. El mundo no sabe que el marxismo chileno disponía de un armamento 
superior en número y calidad al del Ejército; un armamento para más de treinta mil 
hombres, y el Ejército chileno no pasa normalmente de esa cifra. Los militares han 
salvado a Chile y a todos nosotros, cuyas vidas no son ciertamente tan importantes 
como la de Chile, pero que son vidas humanas, y muchas, y todas amenazadas 
perentoriamente. Y no puedo decir que estemos aún a salvo, porque --ya lo ve 
usted día tras día-- las Fuerzas Armadas siguen descubriendo reductos y arsenales. 
La guerra civil estaba perfectamente preparada por los marxistas. Y esto es lo que 
el mundo desconoce o no quiere conocer.
Los militares fueron llamados, y cumplieron una obligación legal, porque el Poder 
Legislativo y el Judicial, el Congreso y la Corte Suprema habían denunciado 
públicamente que la presidencia y su régimen quebrantaban la Constitución, los 
acuerdos votados en el Parlamento y las sentencias dictadas por jueces 
absolutamente extraños a la política.
Allende vino a instaurar el comunismo por medios violentos, no democráticos, y 
cuando la democracia, engañada, percibió la magnitud de la trampa, ya era tarde. 
Ya estaban armadas las masas de guerrilleros y bien preparado el exterminio de los 
jefes del Ejército. Allende era un político hábil y celaba la trampa. Pero --ya sabe 
usted-- no se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo. Las armas requisadas 
en virtud de la ley Carmona demostraron que la guerra civil se preparaba desde la 
presidencia de la República. Arrogantemente encarado con todos los poderes 
constitucionales, el presidente tuvo que reconocer su "inconstitucionalidad" propia. 
El país recibía armas para el "ejército paralelo" y eran armas rusas.¿Por qué se ha mentido en el mundo? ¿Por qué en Europa, donde no conocían a 
Salvador Allende ni estaban al tanto de nuestros dramas --que son muchos dramas-
-, se idealiza a un hombre tan frívolo, más frívolo políticamente que moralmente, 
como Allende? Yo sé que Allende era inteligente, orador fácil y superficial, simpático 
de trato, chistoso, político del verbo politiquear. Pero Allende ni era un ideólogo ni 
era un estadista. Buscaba el modo de seguir en la cima del Poder, y también ocurrió 
que el Poder lo deslumbró, e hinchó su congénita arrogancia, y tuvo que pactar con 
sus enemigos políticos, es decir, los compañeros marxistas, y quizás rendirse a 
ellos, y quiso pactar, pero no tuvo éxito alguno, con nosotros, con la Iglesia y con 
las Fuerzas Armadas.
Cuando un Gobierno se niega a cumplir las leyes sociales, desatiende las 
advertencias del Colegio de Abogados, insulta y desobedece al Tribunal Supremo, 
menosprecia la inmensa mayoría del Congreso, provoca el caos económico, detiene 
y mata a los obreros que se declaran en huelga, arrolla las libertades individuales y 
políticas, "desabastece" el mercado para entregar los productos alimenticios y de 
toda clase a los monopolizadores marxistas del mercado negro; cuando un Gobierno 
procede así, cuando se producen en un país condiciones que no se han producido 
nunca como en Chile tan claras y abundantes en la Historia del mundo, el derecho a 
la rebelión se convierte en deber. Es un derecho jurídico proclamado por todos los 
tratadistas e historiadores, como el padre Mariana en España.
El programa de los marxistas era inexorable: la conquista de todo el Poder para 
ellos, poniéndose fuera de la ley, porque se consideraban los autores únicos de una 
nueva ley de una nueva constitución. Y eran realmente la minoría. Todos ellos, toda 
la unidad popular, sumaban un 34 por 100 de los votos. Las críticas a la democracia 
cristiana vienen de este hecho: que nosotros agotamos todos los medios para lograr 
una rectificación de la política de la Unidad Popular. Queríamos que se volviera a la 
legitimidad. Encontramos dilaciones, ausencia de franqueza y nunca pudimos llegar 
a resultados concretos y positivos. En estas condiciones, la Democracia Cristiana 
ofreció la renuncia de todos, absolutamente todos, sus parlamentarios para que se 
procediera a una consulta popular o plebiscito que evitara a Chile la tragedia de la 
guerra civil que vislumbrábamos en el horizonte. Todo lo que le digo, todo, es 
historia veraz de Chile, y hay documentos sobrados que lo demuestran.
La Unidad Popular seguía conscientemente una política que condujera al caos y a la 
locura colectiva. Segundo, que las fuerzas militares han salvado realmente al país 
de su total aniquilamiento. Tercero, que la Democracia Cristiana no deseaba esto, 
naturalmente. Usted no desea operarse de un cáncer, pero llega un momento en 
que usted tiene que operarse el cáncer. Nuestros cirujanos son las Fuerzas 
Armadas, y el pueblo solicitó su intervención insistente, estruendosa y 
heroicamente.
Todo estaba estatizado, los bancos, las industrias, las minas, la agricultura, y 
pensaban estatizar los quioscos de periódicos para impedir que circularan aquellos 
"no marxistas". El comercio era suyo. Al tiempo que se creaba un ejército 
clandestino y paralelo se metodizaba el mercado negro, en poder de la burocracia 
marxista y de los obreros.La gente de Europa no se imagina lo que era esto. Viven ofuscados por la gran 
mentira del experimento de la democracia hacia el comunismo. Pero si eso no es 
posible. Es una contradicción en los términos, una antinomia. Si Allende, que no era 
ideólogo, pero sí maniobrero, sabía que no era posible, y por eso utilizaba, para 
engañarnos, "la muñeca". Es alarmante que en Europa no se enteren. Este país está 
destruido. Necesita que se fijen en él. Necesitamos que prevalezca la verdad con 
documentos irrebatibles, con la divulgación de hechos vergonzosos. Este país está 
destruido hoy, hoy.
NOTA 
Una vez publicada esta entrevista, Frei realizó una declaración pública en que 
reconoció haber hablado con el periodista Luis Calvo del ABC, pero en la que señaló 
que la entrevista no reflejó exactamente sus palabras, sin aclarar cuáles fueron esas 
imprecisiones. Más tarde, en una carta a Bernardo Leighton del 22 de mayo de 
1975, Frei se refiere específicamente a que no hizo la durísima descripción de 
Allende que se le atribuye en esa entrevista. En su respuesta del 21 de junio de 
1975, Leighton le acepta esa retracción sobre Allende, pero le dice que "en el resto 
la entrevista corresponde sustancialmente a lo que yo mismo te oí sostener en 
Santiago, antes y después del golpe militar" (la primera carta fue publicada en El 
Mercurio del 14 de junio de 1998 y la segunda en la edición del 21 de junio de 
1998).

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