domingo, julio 28, 2013

¡POR LA VERDAD. POR LA RAZÓN!

Este viernes 26 de julio, el régimen comunista cubano recordó el sexagésimo aniversario del asalto al cuartel Moncada. En su momento la segunda fortaleza militar de la isla, hecho perpetrado por Fidel Castro, para derrocar al gobernante Fulgencio Batista.

Dicha acción fue un completo fracaso. Unos 160 hombres reclutados por Fidel Castro participaron en una operación mal planificada y peor ejecutada. No obstante lo cual, reescribiendo la historia, a la usanza stalinista, esta fue transformada en un acto de cautivante heroísmo, destinado a mantener encendida la mística revolucionaria del partido.

Sin embargo, aquel día, Fidel Castro no disparó un solo tiro y su actuación se limitó a impedir el desbande de la columna insurgente.

Un historiador se propuso reconstruir la real naturaleza de los hechos ocurridos el 26 de julio de 1953, concluyendo que, lejos de constituir un grupo de elementos idealistas, los elementos alzados, eran en su mayoría gente de pueblo, con escasa instrucción y varios de ellos con prontuario policial.

Castro jamás se atrevió a señalar en forma categórica cuál fue su cometido exacto; una vez capturado se negó a someterse a la prueba de la parafina, test determinante para comprobar si él había efectuado algún disparo en la ocasión. Se limitó a sostener que como jefe si había percutado su arma (una pistola Luger), varias veces, tal cual, se supone, le correspondería a un comandante; posteriormente señaló que " la Historia definitivamente lo dirá todo"  Pero jamás pronunció aquella frase de "la Historia me absolverá"; esa fue una invención posterior del aparato de propaganda comunista.

En cuanto a los otros hechos. En lo relativo al valor estratégico del asalto, este puede calificarse de nulo en lo militar. Pero invaluable para la difusión revolucionaria, en especial, porque la figura de Castro, revestida de un halo de luchador romántico, se haría conocida mundialmente.

En el terreno interno, apresuró esta acción, para adelantarse a los planes que trazaba la oposición no comunista. En eso fue exitoso. Pero siempre se faltó a la verdad, se mintió o se falsearon los hechos.

El Ejército de Batista nunca torturó a los irregulares que fueron capturados. En una decisión que luego fue castigada por la Justicia ordinaria, la oficialidad a cargo dispuso el fusilamiento de 30 guerrilleros capturados. Pero éstos no fueron sometidos a tormento ni mutilados, como propaló a los medios de comunicación, Haydée Santamaría. Mentira burda que no se atrevió posteriormente a sostener seriamente ante los Tribunales.

Raúl Castro, porque así lo determinó su hermano Fidel, cumplió un papel en segunda fila, lejos del combate en el que participaron directamente 115 elementos, de los cuales una treintena fueron fusilados sin trámite e in situ.

De manera que, como relata el historiador Antonio De La Cova, PdD en Historia autor del libro "The Moncada Attack" (cubalibredigital.com en amazon.com), todo esta chapucería de Fidel Castro, con los años y una prolija labor, devino en un mito construido a la medida de la conveniencia del régimen que este instaló el 1 de enero de 1959.

En este 60 aniversario, los presidentes de Venezuela, Uruguay, Nicaragua y Bolivia, se hicieron presentes en La Habana para asistir al acto central en Santiago de Cuba. Allí Evo Morales declaró que "estar en Cuba siempre es una fuente de inspiración contra el imperialismo y el capitalismo"

Lo real es que después de 54 años de tiranía, la isla de Cuba que, en 1959 era uno de los países situados a la vanguardia del desarrollo de América, al sur de USA, hoy está relegada a los últimos lugares, donde a la ausencia de libertades elementales, se une la miseria y la represión.

Este "faro de esperanza" según afirmó increíblemente Camila Vallejo, edificado sobre los huesos de la oposición democrática y de los anticomunistas libertarios, aún conserva un atractivo incomprensible entre los jóvenes, cosa que señaló el mismo Raúl, el hermano menor a cargo de los negocios de Fidel, una de las mayores fortunas del planeta.

Cuba sobrevive gracias al subsidio petrolero legado por Chávez y que Nicolás Maduro mantiene. Pero aún allí, en ese delicado ítem, vital para el precario funcionamiento económico, la cúpula del régimen, lo revende con fines obvios.

Este régimen que llegó, supuestamente, para recuperar la moral, proporcionar bienestar al pueblo, encausarlo hacia el desarrollo, devino en lo opuesto. En la corrupción, el atraso, la penuria y la tiranía. 

Llegará el día en el cual la luz de la verdad, alumbrará al sufrido pueblo cubano.

DespiertaChile.cl

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