jueves, julio 25, 2013

CHILE BAJO UNA PRESIÓN DESTRUCTIVA.



En cuatro puntos el territorio de nuestra República se encuentra bajo una presión destructiva:

1.- En el Norte, con la demanda por la demarcación del límite marítimo por Perú. Si ganamos quedamos igual. Si perdemos, la pregunta es por cuanto. Una derrota, cualquiera sea, será un golpe para la integridad y desarrollo de la frontera norte, especialmente para la ciudad de Arica. La posición chilena ha sido la de privilegiar las relaciones comerciales y proteger las inversiones en Perú de empresas chilenas. Se aceptó la posibilidad real y efectiva de la pérdida de territorio marítimo. ¿Hasta cuando seguiremos con esta política? No parece ser razonable y defensora del territorio nacional.

2.- En el Norte, ahora una demanda de Bolivia para que se nos obligue a "negociar" una salida al mar con plena soberanía sobre nuestro territorio. Son permanentes las agresiones verbales y políticas del señor Morales en contra de nuestro país y sus instituciones, en todas las instancias posibles. Grave es que haya partidos y parlamentarios, siguiendo intereses de poderes extra nacionales, que se muestren de acuerdo en partir nuestro territorio en dos. Grave es que en la presidencia anterior, sin consulta a nadie y en secreto, se considerara un enclave "sin soberanía" que hubiese de facto partido nuestro territorio en dos.

3.- En el Sur, la reclamación de grupos étnico mapuches por una autonomía política en las regiones VIII y IX, con la ejecución de reiterados actos violentos, ya algunos con resultado de muerte. En la presidencia anterior se reforzó el reconocimiento de una calidad jurídica propia, distinta al resto de los chilenos, en razón de la "etnia", con criterios arbitrarios y superficiales, a una parte de la población chilena. La existencia de normas jurídicas en base a la etnia y/o la religión es medieval, período histórico en que ello era la regla, la no existencia de igualdad ante la ley, sino las diferencias ante la ley. Sin duda, un retroceso que daña la integridad jurídica de la República y, por ende, también territorial, especialmente considerando las características de nuestro territorio.

4.- En la zona Austral, la reclamación argentina sobre Campo de Hielo, asunto limítrofe no resuelto, a pesar del apoyo chileno a la pretensión argentina sobre las Islas Falkland. Sorprende que el apoyo chileno se otorgue a cambio de nada, incluso la señora K se permite apoyar a Perú en su reclamación marítima. La posición de nuestra Cancillería es insosteniblemente débil. Es normal llegar a acuerdos entre países vecinos. No es normal que se haga por una parte a cambio de nada.

5.- En la zona Austral, la existencia de un enclave privado, de Cordillera al Mar, de miles de kilómetros cuadrados que ha cortado nuestro territorio en dos, sin que se puede sostener fuera de toda duda de que no estamos frente a un riesgo de pérdida de soberanía real y efectiva.

Los 5 puntos de presión de fractura y/o discontinuidad deben ser considerados con sumo cuidado, dado lo angosto de nuestro territorio.

Tampoco es de desestimar la posibilidad que en todos o algunos de los puntos de presión se de una coordinación política e ideológica para debilitar a la Nación y Estado de Chile.

Lo anterior exige de nuestras autoridades políticas claras y firmes:

1.- Cerrar toda opción de entrega de territorio chileno a Bolivia, con o sin soberanía. Un enclave en base a arrendamiento o comodato generaría una fractura en la continuidad del territorio y la presión destructiva iría en aumento. Eso se está haciendo. Es de esperar que siga así.

2.- Dejar de dañar la integridad jurídica de la República, aprobando regulaciones en base a una supuesta etnia y que, al mismo tiempo, pueden llevar con el tiempo a una crisis política en las regiones del Sur.

3.- Exigir a Argentina la solución del diferendo sobre Campo de Hielo conforme al derecho de Chile, sino, retirar el apoyo a su débil pretensión sobre las Islas Falkland.

4.- En cualquier caso, no dejar de fortalecer a nuestras FFAA para que estén siempre en condiciones de resolver cualquier escenario posible en favor de nuestro país.

5.- Continuar la integración política y comercial de Chile en el mundo, lo que se hace y se espera se siga haciendo. Una amenaza a lo anterior es la de volcarse a una política de acercamiento sudamericano sobre la base de ideologías anti liberales, indigenistas, estatistas y anti occidentales, ya que ella fortalecería las fuerzas que presionan a la República hacia su desintegración territorial y jurídica.

6.- Seguir una política migratoria conservadora que permita, no solo sostener la tendencia de los sueldos y salarios al alza por el crecimiento económico del país (algo muy necesario y esperado), sino también evitar que la composición demográfica en alguno de los puntos de presión geopolítica se altere a tal punto que se transforme en un problema político interno y externo.

Pronto se resolverá la demanda peruana sobre la demarcación marítima en el Norte. Esperemos que sea favorable a Chile, esto es, niegue por completo lugar a la demanda peruana. Sino, la presión sobre nuestra frontera Norte se hará mayor. Vendrán tiempos aun más difíciles.

Twitter: @andreschellew1.

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